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Domingo 04 de Diciembre de 2011

Últimos días del Julio y el Celso

El vicepresidente y el gobernador han tenido gestiones conflictivas, ásperas, y los dos han sido castigados sin contemplación. Pero siguen resistiendo.

Manuel de Paz
mdepaz@diariouno.net.ar

Uno de ellos es del norte mendocino. De donde se concentra la mayor cantidad de población. Y donde se toman las decisiones.

El otro es del más lejano sur mendocino. De una punta donde los espacios son enormes, las concentraciones de gente exiguas y donde incidir en las decisiones provinciales es más difícil.

Los dos están transitando su última semana en puestos de excepción. Ambos pueden exhibir una gema: fueron elegidos por el pueblo para que fueran lo que aún son.

No es moco de pavo que a uno lo voten miles y miles de desconocidos.


Con ustedes, los artistas
Uno, Julio César Cleto Cobos, será vicepresidente de la Nación hasta el sábado que viene cuando Cristina asuma su segundo mandato presidencial, esta vez acompañada como vicepresidente por “un concheto de Puerto Madero”, como ha definido la propia mandataria a Amado Boudou, con evidentes intenciones de cortarle algo del vuelo que pretendía tomar el todavía ministro de Economía del país y aspirante a canchero top.

El otro, Celso Alejandro Jaque, dejará el viernes el Sillón de San Martín en manos de uno de sus ex ministros: Francisco Pérez. El destino político inminente del malargüino aún es desconocido para la platea local.


Las variedades
Pese a que los dos son mendocinos, uno, Cobos, es, para decirlo con una expresión olivícola, del tipo extra virgen. Menduco con la marca en el orillo.

Jaque, en cambio, es un mendocino con tonos cuasi patagónicos. Es como si Celso fuera esos vinos en los que se juntan dos varietales.

Los dos han tenido gestiones muy ásperas y conflictuadas. Y los dos han sido criticados y castigados sin contemplación. Pero ahí los tenemos, resistiendo.


Pasen y peguen
Uno, Cobos, ha sido catalogado de asqueroso traidor y de lacra política por toda la nomenklatura kirchnerista.

Desde Aníbal Fernández hasta Florencia Peña, la militancia K ha hecho cola para basurearlo y pegarle de arriba a abajo.

Sin embargo, está llegando al final de su mandato tal como había dicho que iba a hacer luego de que quedara rota, en el primer año de gobierno, la alianza entre el radicalismo K y esa portentosa sociedad político conyugal formada por el hoy finado Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández.


Y vos
Cobos se sigue aferrando al concepto central con el que llegaron a la Rosada: “Cristina, Cobos y vos”.

Es decir una conjunción entre el kirchnerismo, el radicalismo disidente y el votante transversal, en su mayoría independiente pero con conciencia social, con el que soñaban marchar hacia el éxito tanto Néstor como Cobos.

¿Fue una ingenuidad política del mendocino?
Si es así, el candoroso provinciano que creyó que iba a jugar de igual a igual con un tándem tan excluyente como Néstor y Cristina terminó costándoles demasiado caro a los santacruceños.


Contando votos
“A mí me votaron tantos como a Cristina” fue el argumento del mendocino para no abandonar el gobierno cuando, aquel 14 de julio de 2008, decidió abrirse de los Kirchner por no coincidir con la forma en que Néstor y Cristina estaban conduciendo la pelea con el campo.

La batalla con el agro amenazaba con convertirse en un macabro ensayo de violencia civil, una perspectiva que hizo saltar las alarmas de los argentinos que habían quedado vacunados contra la barbarie tras el baño de sangre de la década del 70.

La reacción de Cobos contra el posible regreso de la violencia a la escena política fue lo que lo convirtió en poco menos que un héroe para la clase media, uno de los sectores más golpeados por aquella locura setentista de guerrillerismo e ilegal represión estatal.


Pague, Cleto

Cobos, entonces, había llegado a vicepresidente haciendo como que creía en una sociedad política democrática con el kirchnerismo.

Pero esa idea contenía entre sus pliegos, como un sino fatal, la letanía de un dicho popular contundente: “En el pecado, la penitencia”.

Sin embargo, acostumbrado a sacarle jugo a las piedras, Cobos se puso al hombro a un gran sector de la población y comenzó a ser un polo de opción política.

No obstante, por querer volver a reintegrarse en un radicalismo que no le perdonaba (ni aún le perdona) su aventura concertadora, Cobos terminó enrollado en un sainete de internas truchas y de dirigentes rabiosamente mediocres, que lo dejaron fuera de carrera y a los que no supo sobrevolar.

Cobos fue pura expectación, pero en algún momento se convirtió en pompa de jabón.

Su paso por la gobernación de Mendoza había sido correcto, diríase mejor: discreto, pero él le había aportado un alto valor agregado por su carisma y su fama de antipolítico, de hombre común y hacedor honesto.


El sureño
El gobernador que el viernes le entregará el bastón de mando a Paco Pérez es un tema de mayor complejidad.

Jaque es uno de los políticos más extraños que ha tenido Mendoza. Siempre hubo en él una tendencia a lo huraño, a esconder demasiado el juego, a desconfiar.

Pareciera que tanto él como los mendocinos nunca terminaron de conectar. El feeling no logró cuajar entre el Barrio Cívico y el resto de la provincia. Ni siquiera después de toda esa traumática etapa en la que Jaque incumplió su promesa de bajar 30% el delito en 6 meses, lo cual lo obligó a pedir disculpas públicamente.

La mayoría de los mendocinos, respetuosos de la institución llamada gobernador, le abrió un crédito que se sellará el viernes próximo. Pero nunca terminó de perdonarle aquella promesa de campaña ideada fuera de la provincia.

Sin duda, su peor momento fue cuando en las legislativas de 2009 los radicales le ganaron por más del 20% de los votos.

Pese a todo ello, Jaque, a quien muchos veían perdiendo las recientes elecciones y entregando el gobierno a un radical, logró que su sucesor fuese un candidato del justicialismo formado en su administración.

¿Puro mérito de la ola cristinista, que salvó de la debacle a más de uno? ¿Equivocada oferta gubernativa de la UCR? ¿Reconocimiento tardío a Jaque?
No será nada fácil terminar de desentrañar el enigma Jaque.
 

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