Policiales
Lunes 09 de Mayo de 2016

Un ajuste de cuentas es la principal hipótesis en el caso del joven baleado en la Mitre

Investigación. Los policías creen que el autor del disparo en avenida Mitre al 1800 viviría en las inmediaciones del lugar. El baleado tendría lesiones cerebrales irreversibles. 

El brutal e inusual ataque que sufrió Enrique Alfredo Videla Rojas (22) el jueves pasado cuando un motociclista le efectuó un disparo en la cabeza parece ser un ajuste de cuentas. Esta es la principal hipótesis que tienen los investigadores policiales para esclarecer el hecho que conmovió al vecindario de Mitre al 1800 de la ciudad.
Videla, oriundo de Buenos Aires y que hace unos dos años y medio llegó a San Rafael donde vive su padre, ha tenido algunos problemas con la Justicia. Consumo de drogas, robos y hasta una privación ilegítima de la libertad forman parte del prontuario de este joven que se debate entre la vida y la muerte.
“La bala le atravesó la cabeza y quedó alojada en el cráneo”, señaló una alta fuente policial. Es que el autor del disparo se acercó lo suficiente para no fallar. El hombre, sin casco sobre la cabeza, aminoró la marcha de su motocicleta de 150 centímetros cúbicos y prácticamente cara a cara efectuó el disparo que desplomó a Videla.
En este contexto se sospecha que el atacante viviría en las inmediaciones del hecho porque al escapar se perdió rápidamente por calle Formosa hacia el sur de la ciudad. Si bien hay algunos videos de las cámaras de seguridad que han filmado de espaldas al motociclista, los testigos no pudieron identificarlo.
El más cercano fue un policía que volvía de su trabajo y al escuchar el disparo sacó su arma reglamentaria, efectuó dos tiros al aire para que el motociclista frenara su marcha, sin embargo el hombre aceleró y se perdió por las calles de Pueblo Diamante.
Otros testigos, un par de albañiles que trabajaban en una obra cercana  arrojaron algunos ladrillos pero todo fue inútil, el agresor escapó y por ahora no se sabe su paradero.
El ajuste de cuentas es la principal hipótesis que manejan los pesquisas que ya iniciaron la búsqueda por orden del titular del Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Peñasco.
El rompecabezas es difícil de armar. Es que Videla no tenía domicilio fijo porque algunos problemas con su padre lo habían alejado de la casa paterna. Trabajaba como “trapito” a la salida de un supermercado de la avenida Hipólito Yrigoyen y solía frecuentar la esquina de Mitre y Espínola.
En este escenario se desconoce su círculo íntimo y quiénes serían sus amigos más cercanos que pudieran aportar alguna pista para esclarecer el hecho. Se cree que “se pudo quedar con algún vuelto”, especuló una fuente policial, y “lamentablemente es muy posible que Videla no pueda superar este momento porque el daño cerebral es casi irreversible”. Se especula que el calibre del arma usada sería un 22 o un 32.
Marcelo Schmitt
unosanrafael2012@gmail.com

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