La provincia
Jueves 02 de Julio de 2015

Un condenado a perpetua será el primer beneficiado a salidas transitorias con tobillera con GPS en la provincia

Se trata de un interno condenado a perpetua que saldrá por primera vez después de 15 años y estará 12 horas en su casa en Maipú. Las autoridades aseguraron el sistema permite controlar al preso, pero no evita que se fugue.

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“Lo voy a cuidar porque esto es mi calle”, expresó un interno que será el primero en Mendoza en usar una tobillera con monitoreo por GPS, que determinará los lugares por donde podrá desplazarse. Con este sistema se sabrá si respeta las zonas que se le imponen, aunque las autoridades aseguraron que esto no evitará que el reo se fugue si desea hacerlo.
Hasta ahora no había ningún sistema que controle la actividad de los presos con prisión domiciliaria o con beneficios de salidas transitorias. Mendoza será la segunda provincia, después de Buenos Aires, en usar este complemento.
“Hoy la coyuntura nos permite mejorar el control. Actualmente el control de los más de 200 de internos con salidas transitorias se hace imposible. Este mecanismo nos va a permitir un mayor monitoreo y nos va a permitir frente a la posible comisión de un delito saber si un interno con salidas transitorias estuvo o no involucrado en ese hecho”, explicó Sebastián Sarmiento, recientemente nombrado Juez de Ejecución Penal.
La prueba piloto se implementará en un interno condenado a perpetua que tendrá su primera salida transitoria este sábado luego de más de 15 años en la cárcel. “Todos los informes fueron positivos y está apto para esta salida”, señaló Sarmiento. Será llevado por penitenciarios hasta su casa, donde permanecerá 12 horas y luego lo buscarán para su regreso al penal.
“Es un mecanismo interesante para garantizar derechos, pero también para determinar responsabilidades en personas que salen transitoriamente o aquellos que cumplen un régimen de prisión domiciliaria”, manifestó.
Pos su parte, el suboficial Daniel Roig, encargado del Departamento de Comunicaciones y desarrollo tecnológico del penal Boulogne Sur Mer, desde donde se hará el monitoreo, indicó que instruyeron al preso: “La primera persona que saldrá ya fue instruida sobre las zonas de inclusión o exclusión y del funcionamiento de la tobillera. Está contento porque es lo que le va a permitir realizar este tipo de salidas”.
Explicó que con la pulsera detectarán cualquier evento: “Si no existe cuerpo, si cortan la banda, si sale de la zona de inclusión o si se sale del recorrido prefijado por GPS. El monitoreo será durante las 24 horas con turnos de 12 horas” en principio.
Roig comentó: “También podemos detectar el movimiento del cuerpo y en el momento que no se mueva en los plazos correspondientes detecta que la persona no estaría viva”.
¿En qué casos puede usarse?
Eduardo Orellana, director del Servicio Penitenciario indicó: “La pulsera permite colocársele a aquellas personas que en forma preventiva pueden esperar en su domicilio, bajo monitoreo seguro, su prisión preventiva o el día de su juicio”.
Además dijo: “Tenemos la facultad de proponer a la autoridad judicial en los casos que consideramos de extrema necesidad como personas mayores de 60 años que necesiten asistir cotidianamente a médicos y las madres con hijos a fin de garantizar los derechos del niño a la asistencia de centros de salud, centros educativos y fortalecer el vínculo a partir que la madre sea quien lo lleve y no el Servicio Penitenciario que los transporte”.
Se trata de un seguimiento georeferencial controlado por el Servicio Penitenciario en paralelo con la empresa proveedora de Buenos Aires.
“Hoy contamos con 100 pulseras, las cuales mientras no se utilizan no tienen costos. Una vez que se ponen en funcionamiento tienen un importe de 150 pesos por día y una misma pulsera puede usarse dos veces al mismo día”.
“La tobillera marca el lugar donde está la persona mientras la porta. Cuando la pulsera deja de marcar ya sea por desconexión o por otros hechos el Servicio Penitenciario interviene inmediatamente. El evento que más nos interesa es la ausencia de cuerpo”, señaló.
¿Cómo actúan en caso de fuga?
“Se activa un protocolo de comunicaciones a cargo de la empresa que presta el servicio  en Buenos Aires, como del Servicio Penitenciario, además de una comunicación inmediata a la Policía y a la autoridad judicial de quien depende ese interno. Habrá que corroborar si fue un error de sistema, si fue una violación a alguno de los parámetros que se establecen o si se trata de una fuga”, detalló el juez Sebastián Sarmiento.
“El sistema apunta al control de seguimiento. No es un sistema que impide la fuga, sino que nos va a permitir ver si una persona con salidas o prisión domiciliaria cumple con todas las normas de conducta que se fijan”, agregó el magistrado.
Pero además sostuvo que quienes incumplan con alguna norma como regresar tarde o en aquellos internos que tengan algún informe que no sea favorable se le va a aplicar el sistema georeferencial
Expresó que “a medida que este complemento sirva al sistema, el Estado va a tener que comprar más pulseras”.
¿Cómo funcionan las tobilleras?
Una de las pulseras será utilizada para prisiones domiciliarias, la cual cuenta con una especie de teléfono fijo que se instalará en la casa donde esté alojado el interno. Puede ser utilizado con un chip de celular, con la línea de teléfono fijo o con ambas.
Desde el mismo, el reo puede llamar al Centro de monitoreo si tiene algún problema o urgencia.
Mientras, el agente que realice el seguimiento podrá ver hasta el más mínimo movimiento del aparato y podrá llamar para verificar que esté todo en orden.
La otra opción de pulsera es a través de monitoreo por GPS para las salidas transitorias. Junto a la pulsera, se le entregará al preso un aparato similar a un celular que deberá llevar consigo para que se efectúe la transmisión de sus movimientos.
En el caso que el interno se aleje más de 10 metros de ese aparato saltará un alerta que hará actuar a los penitenciarios.
Con esta tobillera se podrán delimitar las calles y los circuitos que el reo tiene permitido realizar con previa autorización de un juez. “En caso que se salga unos metros del camino también nos enteramos y lo llamamos para ver qué está pasando”, explicó Roig.
Las dos tobilleras se cierran con un plástico de seguridad que para sacarlo es necesario romperlo, el cual tiene un costo de 5 dólares cada uno. Esto también es alertado por el sistema de control en caso que el interno quiera sacarlo.

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