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Domingo 11 de Diciembre de 2011

Un cura afirmó que “hay mucha droga en Alvear y está al alcance de cualquiera”

El padre Ramón Saso masificó los conceptos que ha vertido desde el púlpito. Quiere que la gente tome conciencia del problema. Reveló que venden droga en la cuadra de la parroquia 

“La droga es la lepra del siglo XXI, uno se da cuenta de que la tiene cuando se está pudriendo”. Esta reflexión le pertenece al padre Ramón Saso. El sacerdote de 37 años asegura que este flagelo “se ha extendido a todos los pueblos” y Alvear no es la excepción. Por ese motivo “alguien tiene que hablar”, para que se empiece a tomar conciencia del problema.

El religioso cumplió 10 años de vida sacerdotal y actualmente está en la parroquia de Fátima. Preocupado por la situación de los jóvenes se decidió a romper el silencio y sin pelos en la lengua arrancó sin titubeos ni pregunta alguna.

“Hay mucha droga y está al alcance de cualquier hijo, en la escuela, con los amigos, en el horario nocturno porque se permiten que se droguen y nadie hace nada, y me hago cargo de lo que digo. Es una vergüenza que pase esto en Alvear”.

–¿Tan grave es la situación?
–Yo tiro siempre un porcentaje que es arriesgado, no soy estadístico pero creo que el 70% de los chicos del nivel secundario ha probado la droga. Algunos que han estado en este problema me dicen que me quedo corto, a otros les parece exagerado, pero sirve para despertar y ver si los padres y los que tenemos alguna responsabilidad se den cuenta de que este problema existe.

–Si es así ¿porqué nadie habla?
–He visto mucho dolor en los jóvenes y en los papás sobre todo, y la voz pública, la de nuestros gobernantes, de la policía, de los medios, no habla de este tema. Cuando hay desmanes de jóvenes, problemas delictivos, que los chicos no rinden en la escuela, que repiten, una de las causas principales es la droga. Y hay que estar abierto para que podamos entre todos combatir esto. Como decía Don Bosco, desde la prevención. Él en siglo 19 hablaba de la cuestión social, si estuviera acá hoy su trabajo sería prevenir la droga.

–¿Por dónde se empieza?
–Los padres tienen que asumir la responsabilidad en todo sentido, que traten de estar despiertos porque esto es un flagelo. Cuando un papá se da cuenta de que su hijo está en la droga lamentablemente es cuando toca fondo. Y acá entra todo el tema de los límites. Los padres son los encargados, los límites empiezan en casa. Si mi hijo está con amigos que están en la droga lo más probables es que el también se drogue.

–¿Se vuelca a este tema porque es un estudioso o porque se topó con el problema?
–Lo veo de hace diez años que soy sacerdote pero se ha agravado y a uno le duele en el alma. Como sacerdote uno vela por el alma de ellos para que lleguen al cielo y la droga es un pecado, drogarse es un pecado mortal, triplemente pecado para el que vende y cuádruple pecado para el cómplice que no hace nada.
Hay que hacer lo que se pueda, unirnos, hablar y prevenir.

–¿Circula el paco?
–No lo sé, pero sí hay mucha cocaína, antes era difícil conseguirla y ahora no. Si uno sigue la lógica del consumo, va a llegar.

Venta cerca de la iglesia

Pese a que considera la prevención como el arma más efectiva para combatir la droga y que empieza por la familia, también recuerda la responsabilidad que deben tener los estamentos políticos y organismos de seguridad.

“Los padres son los primeros responsables de los hijos, pero también debería haber una voluntad política y no la hay. No escuché ningún discurso político ni en Alvear ni en Mendoza que dijera que se va a luchar contra esto. Hace falta una verdadera voluntad política y lo que sigue es la seguridad, porque no sé si no hay voluntad o no se puede”, se quejó.

“No puede andar el padre agarrando al que vende droga; a una cuadra de la parroquia venden tres y ¿voy a ir yo? Lo denuncio anónimamente, como lo hice, y qué pasa, nada. El sacerdote y los padres tenemos que trabajar en la prevención”, expresó el párroco con indignación.

Todo placer y materialismo

Según el sacerdote, entre los factores que colaboran para que avance el flagelo de la droga “hay dos aspectos, al menos, que son un común denominador: una es que estamos criando adolescentes en esa tremenda cultura que ha fracasado y sigue fracasando, la hedonista. Criamos jóvenes para el placer y la droga es placentera. Si el joven vive para el placer va a terminar cayendo porque se la encuentra en cualquier lado y a cualquier hora. La segunda causa, que uno ve más como sacerdote, es que lo padres no los crían con un sentido trascendente de la vida, algo más allá de lo material. Hay que saber usar la inteligencia y la voluntad. Hay que criar corazones religiosos, capaces de amar a Jesucristo y a Dios”, resumió.

El padre recuerda que “el Papa Benedicto denunció el problema de la droga en las jornada por la Paz en el mundo. “Los poderosos hacen negocio y muchos se ven seducidos y arruinados por ella”, citó.
 

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