Espectáculos
Sábado 05 de Noviembre de 2011

Un Diego Torres íntimo en Maipú

El artista inauguró el nuevo estadio cubierto de Mendoza con un show en el que predominaron las versiones acústicas y su buen humor. El show en fotos.

Por Selva Florencia Manzur

Un show a su medida es lo que ha creado Diego Torres para la gira Entre nosotros Tour, que presentó hace poco en el Gran Rex de Buenos Aires, y que trajo el viernes a Mendoza para el recital inaugural del Arena Maipú Stadium.

El artista entregó un show sólido, de más de dos horas y en el que combinó sobre el escenario sus éxitos musicales de los últimos años con su gran sentido del humor y simpatía.

El recital empezó sin mayores presentaciones, con Torres aferrado a su guitarra acústica y en compañía de Luis Cardozo (guitarra) y Magalí Bachor (coros). Para el arranque eligió versiones acústicas de En un segundo, Sé y Andando.

“Como estuve lejos de casa por la gira, la idea es traer el living de casa y tocar las canciones como uno lo hace con los amigos y la familia”, anunció el músico sobre la consigna del show, que con una mínima escenografía de sillones y mesas imitaba el comfort de un hogar. Detrás de él, mientras tanto, se erguía una enorme pantalla LED que transmitía imágenes y colores para acompañar su repertorio.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando le dedicó a su madre, la fallecida actriz Lolita Torres, la canción Tal vez mientras se proyectaban momentos familiares.

Y como este es un espectáculo en el que Torres se da el gusto de tocar sólo lo que tiene ganas (dejando afuera éxitos como Penélope y Tratar de estar mejor), el también actor volvió a sus raíces con varias canciones de reggae. Ese segmento arrancó con Chalaman, que escribió para su padre, y siguió con el cover de Sumo, Waiting y Siempre hay un camino.

El momento más débil vino cuando el artista desapareció y su corista irrumpió en escena cantando Give it to me, de Madonna, que sonó forzado y que fue precedido por una versión de Are you gonna go my way, de Lenny Kravitz, tema que sirvió de pista para una coreografía a cargo de sus bailarinas.

El final llegó con un Torres interpretando Creo en América, Déjame estar, Usted, Mi corazón se fue y la versión original de Guapa.

Un estadio de lujo para Mendoza
En su inauguración, el nuevo estadio cubierto de Mendoza llenó las expectativas. El lugar es amplio, tiene buena acústica y excelente iluminación sobre el escenario.

Lo interesante es que ofrece una especie de punto intermedio entre la intimidad que ofrece el Bustelo, ya que el artista está bastante cerca de la gente, y la impersonalidad propia de un estadio.

Un punto para criticar fue que desde el principio el sonido del lugar estaba tan amplificado que por momentos la música perdía claridad.

Sin embargo, Diego Torres demostró que se ha consolidado como un excelente showman y que su voz atraviesa su mejor momento artístico.Acústico. La primera parte del recital estuvo dominada por versiones acústicas de sus más recientes canciones.
 

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