Deportes
Domingo 30 de Agosto de 2015

Un hombre de hierro

Triatlón. Se trata de Fernando Cimino, porteño de nacimiento pero radicado en San Rafael. Le apasiona competir en eventos con distancias largas y que oscilan las seis horas de duración 

Con 52 años de edad Fernando Cimino sigue disfrutando del triatlón y completando desafíos realmente asombrosos.
Porteño de nacimiento pero radicado en San Rafael hace doce años, Fernando compitió en el Medio Ironman de Ecuador.
Prueba con 1.900 metros de natación, 90 kilómetros de ciclismo y 21 kilómetros de pedestrismo que se desarrolló en la ciudad de Manta.
“La carrera tuvo algunas situaciones especiales porque se largó a las 6.55 (hora de Ecuador). En la parte de natación no usamos trajes porque hacía mucho calor. La parte de ciclismo fue dura porque tenía subidas muy largas. Y el tramo de pedestrismo se complicó bastante porque corrimos en pleno mediodía con alta temperatura” comentó Cimino.
Agregó que “además se me complicó el desayuno porque allá comen arroz con estofado y cosas así. Encima en el hotel no pude consumir nada porque era muy temprano así que comí y tomé algo en la habitación”.
Más allá de algunas adversidades por las cuales perdió minutos en cada una de las disciplinas el atleta argentino pudo completar la prueba en 5h.44m.28s.
“Disfruto mucho de las carreras con distancias largas, me siento muy cómodo. Porque las competencias con tramos más cortos son explosivas y a mi edad es difícil porque ya no tenés tanta reacción".
Desafío sólo para grandes atletas
En 2011 y en 2013 Fernando corrió el Ironman de Brasil, evento que duplica las distancias del medio Ironman.
“Me preparé muy bien y no lo sufrí. En el primero que corrí sufrí múltiples pinchaduras en la parte de ciclismo que me retrasaron demasiado. Y en el de 2013 terminé dentro de las doce horas de competencia”, explicó.
Además Fernando contó sus sensaciones luego de una jornada extenuante de principio a fin: “En el Ironman lo mental supera a lo físico. Y los últimos veinte kilómetros de pedestrismo se vuelven decisivos para determinar si seguís o no. Es el tramo donde más se sufre por dolores y calambres. Por eso estar bien preparado mentalmente influye mucho”.
También afirmó: “La carrera se disfruta antes y después, porque en el momento en que estás compitiendo es imposible. Quizás en la bici porque vas mirando y comiendo”.
Del fútbol al triatlón
Tras un partido de fútbol con amigos, en Buenos Aires, la vida del Tano cambió.
“En una jugada se me cortó el tendón de Aquiles, encima en ese tiempo te suturaban y nada más, así que la recuperación fue mucho más extensa”, recordó.
Luego llegó el momento de comenzar con las tareas de caminata y trote. Al tiempo participó en carreras pedestres de 2 kilómetros y así fue aumentando la exigencia.
“Todos los veranos en Mar del Plata se hacía la semana del triatlón y siempre que iba me gustaba ver ese tipo de atletas, hasta que me decidí  y, aunque me faltaba mejorar mucho la parte de natación, en 1991 me propuse correr un triatlón”, subrayó.
Fernando reparte su tiempo entre la familia, el trabajo y el triatlón pensando en su próximo desafío que será en noviembre en Pinamar.
Millonario desde la cuna
Fernando Cimino nació y vivió durante 39 años en el barrio de Núñez, muy cerca de la cancha de River.
“Desde chico jugué al fútbol, esa sin dudas es una de mis grandes pasiones”, reconoció.
Cimino integró las divisiones inferiores de River Plate y fue compañero de Néstor Raúl Pipo Gorosito.
“Entrenábamos todos los días en las canchas auxiliares que están al lado del Monumental”, comentó.
Sin embargo con apenas 14 años de edad fue desafectado de su división. Por eso decidió probar suerte primero en Deportivo Español y luego en General Lamadrid. Pero su desencanto pudo más y al tiempo dejó de jugar.
Socio del Millo de toda la vida vivió la final de la Copa Libertadores en el aeropuerto de Lima. “Fue increíble porque había muchos mexicanos siguiendo el partido”.
Por Diego Figueroa

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