Policiales
Miércoles 27 de Enero de 2016

Un joven fue condenado a once años de prisión por un homicidio

La pena recayó en Jonatan Federico Kaufmann, de 21 años, por el crimen de Pablo Ortiz, de 26 años, cometido en abril de 2012 en Villa Gobernador Gálvez.

La Cámara de Apelación Penal de Rosario dictó la sentencia definitiva a 11 años de prisión contra Jonatan Federico Ezequiel Kaufmann, de 21 años, por el asesinato de Pablo Ortiz, cometido el 15 de abril de 2012 en Villa Gobernador Gálvez.
  El 14 de diciembre de 2012 la Justicia había procesado a Fernando Matías M., de 28 años, como uno de los coautores del trágico episodio y en esa misma fecha fue capturado Kaufmann. Recién el 21 de abril de 2015 el muchacho recibió condena en primera instancia, lo que fue apelado por su defensor y así fue que el caso llegó a la Cámara, la que ahora resolvió ratificar la pena original.
  Pablo Ortiz tenía 26 años y alrededor de las 4 de la mañana del 15 de abril de 2012 caminaba por un pasillo de la zona de Corrientes y San Juan, en una humilde barriada de Villa Gobernador Gálvez. Junto a él iba su hermano Miguel Angel y su amigo Lisandro Ismael V. Los muchachos habían estado en la casa de Mariela, una hermana de los Ortiz, y regresaban hacia sus domicilios. Pero en medio de la madrugada alguien se interpuso en sus caminos.
  Tras el homicidio, Miguel Angel Ortiz declaró ante la Fiscalía que “unos 30 metros antes de salir del pasillo, mi hermano venía caminando detrás mío y en un momento escuchamos que venían unos muchachos gritando. Entonces Pablo se dio vuelta y se puso a hablar con ellos. Pero estos pibes comenzaron a darnos piñas. A Pablo lo tiraron al piso y le pegaron muchas patadas”.

Testimonios. En la denuncia, el hermano de la víctima dio cada detalle de la agresión: “Yo, por temor, me metí en la casa de un vecino porque todos sacaron los fierros y nos comenzaron a tirar a mí y a mi amigo. Yo les gritaba que dejen a mi hermano, pero no me prestaron atención. Luego de pegarle Pablo quedó tirado en el suelo y a dos de ellos yo los reconocí con los nombres de Nando y Raúl, que son hermanos entre sí e hijos de Ruli. También estaba otro que se llama Jonathan K., quien se volvió sobre su marcha y le apuntó con el arma a mi hermano. Tras apuntarle desde cerca le pegó un solo disparo en la parte de atrás de la cabeza. Luego de disparar salió corriendo por el pasillo con los otros dos y tirando muchos tiros al aire. Fueron como diez con pistolas 9 milímetros”, fue el desgarrador testimonio que dio en la Justicia Miguel Angel Ortiz.
  En tanto Lisandro V., testigo directo de la agresión, agregó frente a la entonces jueza de Instrucción María Laura Sabattier, cual podría haber sido el móvil del crimen: “Parece que un hermano de Miguel Angel y Pablo tenía una bronca con esta gente. Porque esta gente que mató a Pablo le había pegado a un hermano de ellos y también le querían pegar a Miguel, pero la ligó el pobrecito de Pablo”. Y agregó que los acusados “siempre tuvieron problemas con todos los del barrio, y nada de piñas, siempre tiros y tiros. Ya tuvieron otro homicidio”.
  Los testigos indicaron que Fernando Matías M., alias Nando, “fue quien se quedó pegándole con la pistola en la cabeza” a Pablo. Además, los tres coincidieron en que junto a Nando participaron su hermano Raúl y el ahora condenado Kaufmann, quien “le pegó un tiro a la cabeza” a Pablo.

Confirmación. Tras la apelación a la sentencia de primera instancia los Jueces del Tribunal Oral de la Cámara de Apelación en lo Penal Carina Lurati, Carlos Carbone y Alfredo Ivaldi Artacho, confirmaron el fallo. En el escrito, la magistrada sostuvo: “Analizados el fallo y las constancias de la causa, considero que la sentencia impugnada debe confirmarse por ser justa y adecuada a derecho. La queja en orden a la eficacia probatoria del testimonio del hermano del fallecido no puede ser receptada porque la contradicción de la que habla el defensor no es tal. Miguel Ortiz y Lisandro V., (testigos y declarantes) mencionanron a Kauffman y según los informes de Gendarmería Nacional el hecho está comprobado”, según explica el escrito.
  El juez Carbone se sumó a los argumentos y las interpretaciones de Lurati y su par Ivaldi Artacho se abstuvo de emitir opinión al haber “dos votos concordantes”.

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