La provincia
Martes 17 de Noviembre de 2015

Un mendocino relató cómo sobrevivió al atentado en el Bataclan

Alejandro Jofré vive hace dos años en Francia junto con su familia. Estuvo en el concierto de rock que culminó en un ataque terrorista que dejó 80 muertos.

Por Javier Cusimano
cusimano.javier@diariouno.net.ar
“Las balas resonaban más fuerte que la música. Incluso, llegué a creer que alguien había tirado pirotecnia dentro del teatro. Sonaba una brutalidad. La música se cortó al segundo y mi instinto fue buscar un sitio donde refugiarme, en donde esconderme. Sabía que de ahí no iba a salir vivo. Los tiros no paraban y en algún momento, alguno me iba a llegar”, relató Alejandro Jofré (38), el mendocino que estuvo en el centro de la embestida terrorista que sufrió Francia el viernes y que hoy sacude al mundo.
Alejandro vive en París desde hace poco más de dos años. Se fue a Europa por la crisis del 2001 buscando mejores oportunidades laborales. Trabaja en el comercio, en atención al cliente. En el extranjero conoció a su novia y formó una familia. La noche del viernes, cuando simultáneamente siete atentados golpearon la tranquilidad de Francia, estaba con un amigo en el teatro el Bataclan. A las 21 había comenzado a tocar la banda estadounidense Eagles of Death Metal, de la que es fanático.
Un ataque inesperado
“Estaba viendo el espectáculo con un amigo de España que había venido especialmente para el recital. Nos habíamos ubicado en una de las tarimas izquierdas del teatro. Ya habían pasado 45 minutos del show y me fui a comprar una camiseta de la banda y una cerveza para continuar la noche. La estábamos pasando muy bien. Cinco minutos después, cuando volví a donde estaba ubicado, entraron los terroristas”, narró sobre el momento preciso del atentado el sobreviviente de una masacre que dejó 80 muertos.
El mendocino explicó que uno de los asesinos se subió a disparar desde el escenario, dos más descargaban municiones desde los balcones y el otro quedó en el medio de la sala, en una zona baja del teatro que se conoce como la fosa. Después de los primeros tiros toda la gente comenzó a movilizarse desesperada, tirándose al suelo, intentando cubrirse. Los tiros no paraban y los terroristas gritaban cosas como: ‘Ahora lo van a pagar’ y otras por el estilo”, describió que también decían que estaban en un antro de muerte. Tiraban a quien fuera y sin piedad.
“Se me ocurrió levantar un poco la cabeza como para visualizar la situación y vi a uno de los terroristas con el arma. Acababa de terminar un cartucho, lo tiró como si nada, sacó otro de la cintura y mientras continuaba gritando, volvió a cargar el arma. Bajé la cabeza y me la tapé con las manos. Estaba en pánico total como toda la gente. Intenté sacar el teléfono para llamar a la policía, pero no tenía una buena posición como para manipular el teclado. En ese momento comencé a ver varias personas muertas en el suelo. La gente gritaba que por favor dejarán de tirar, que pararan, pero seguían disparando”, contó sobre el horror que le tocó experimentar en carne propia.
Luchando contra la muerte
“Perdí un poco la noción del tiempo, pero este primer tramo del ataque debe haber durado entre cinco y diez minutos antes de recargar. En la primera pausa, mucha gente aprovechó para salir por la puerta principal y las de emergencia. En medio de la confusión, salté una barrera y del otro lado me encontré con una caja de madera, no muy grande, en la que me metí como pude y me tapé con unos telones. Después llegó otro chico y se puso al lado mío y se cubrió con lo que encontró por ahí. Nos quedamos los dos escuchando cómo continuaba la masacre”, detalló.
Pero el ataque duró más de lo que se imaginaba. Según cuenta Alejandro, desde su escondite pudo escuchar cómo los terroristas comenzaron a agrupar a los sobrevivientes para  armar una negociación con los policías que estaban afuera. 
“El estrés que tenía era muy intenso. Ansiaba escuchar una sirena para tranquilizarme. Mientras contaban a los rehenes, escuché un contraataque de metralla que debe haber sido de los comandos franceses. Al segundo, escuché una explosión muy cerca de donde estaba, a solo cinco metros. Fue de uno de los terroristas que accionó el cinturón de bomba. Explotaron tres de los terroristas y el cuarto fue abatido en el escenario con un tiro de la policía”, narró parte del desenlace.
“Paseé media hora más de estrés, de gente que gritaba agonizando, un momento de mucho shock y dolor. El chico que estaba refugiado cerca se fue. Comencé a escuchar comunicaciones por radio, pero no me confié, no sabía si era la policía o los terroristas. No era muy claro lo que estaban diciendo. Estaban preocupados por la detonación de otra bomba. Se me ocurrió asomarme un poco y vi el casco de la policía y su arma reglamentaria y sus chalecos antibalas”, expresó.

Un final desgarrador
Dice Alejandro que salió de la caja, llamó a los uniformados, les pedió ayuda e inmediatamente después lo apuntaron con el arma pidiéndole que se identificara. Le preguntaron si estaba con alguien y lo ayudaron a salir indicándole cómo. Lo hicieron abandonar la sala casi desnudo, en calzoncillos. Fue la última persona de las que habían asistido al recital, en abandonar el Bataclan. Los rescatistas no podían creer que siguiera con vida en medio del caótico y sangriento escenario que descubrieron.
“Era una carnicería lo que se veía y me ayudaron a salir porque sinceramente no quería hacerlo solo. No quería caminar sobre los cadáveres. Un policía negro me dijo que me quedara tranquilo, me guió , me dijo que todo había terminado, que me concentrara y solo mirara para el techo, para ningún otro lado. Me sacó así a la calle. Afuera todos estaban sorprendidos. Fui el último en salir caminando”, relató el mendocino, que más tarde se comunicó con su pareja por internet, ya que había perdido su celular en medio de la desesperación. “A través de Facebook me comuniqué con mi pareja y le di la buena noticia de que estaba bien y ella me dijo que mi amigo también había podido escapar. He tenido mucha suerte. Esto no se lo deseo a nadie. He vuelto a nacer”, concluyó. 

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