Policiales
Domingo 02 de Octubre de 2011

Un pequeño de cinco años murió decapitado en Guaymallén, al caer abajo de un tren que iba a Palmira

Ocurrió este domingo alrededor de las 19.30, frente a la manzana B del barrio Sayai, de Buena Nueva. Los conductores de la formación no se dieron cuenta de lo sucedido.

El niño se llamaba Lautaro Benjamín Sander y era conocido como “El Chulli”, confirmaron a diario UNO de Mendoza varios vecinos de la familia y las fuentes oficiales consultadas. La víctima vivía en la casa 41 de la manzana C del barrio Sayai, de Buena Nueva, Guaymallén. Pero el accidente que le quitó la vida sucedió en el tramo de las vías que pasan frente a la manzana B, es decir lejos de los ojos de sus familiares.

Según comentaron algunos vecinos, es común que los chicos de ese barrio correteen junto al tren para tirarle piedras mientras pasa. Ayer, a eso de las 19.30 el pequeño Lautaro habría estado haciendo eso. Hay dos hipótesis: posiblemente tropezó y cayó bajo las ruedas del convoy o, imitando a una prima de unos 15 años, habría intentado colgarse del mismo para subirse de colado.

Las ruedas del tren le seccionaron la cabeza, dejándola a unos seis metros más allá de donde quedó el resto del cuerpo también aplastado. La locomotora, interno 8.500, de la empresa ALL, estaba al mando de dos operarios, que ni siquiera notaron lo ocurrido. Recién cerca de las 20, al llegar a Palmira -donde están los talleres y era el destino de esa unidad-, ambos fueron informados de lo que había sucedido.

La conmoción generalizada se apropió de la escena del hecho, especialmente cuando llegó la madre de la desgraciada criatura: Nelly Sander, de 32 años. 

Llamaron a Infantería

En el lugar se apostaron dos grupos de Infantería por temor a posibles desmanes. Sin embargo, el dolor y la impotencia generalizada fueron más fuertes que el ánimo de enfrentar a los efectivos policiales o a los técnicos de la Científica, que se encargaban de hacer las pericias para determinar cómo sucedió el brutal accidente. 

En el lugar también se hallaba el ayudante fiscal José Manuel García, de la Oficina Fiscal Nº9. Lo poco que pudo informar fue que un testigo de la tragedia había sido quien dio aviso del accidente al puesto policial fijo que se encuentra al ingreso de esa barriada y a partir de ello, se activó el operativo.

García no pudo confirmar las circunstancias del suceso, aunque estimaba -como los familiares- que posiblemente el pequeño habría estado corriendo a la par del paso del tren, cuando cayó  bajo el mismo. Los maquinistas del tren fueron trasladados desde Palmira hasta la Oficina Fiscal para tomarles declaraciones, sin ser detenidos.

Producción periodística: Fabián Sevilla

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