Deportes
Jueves 06 de Agosto de 2015

Una atleta que luego vivió como hombre

La curiosa historia de Dora Ratjen. En los Juegos de Berlín de 1936, compitió entre las damas del salto en alto. Después, el régimen nazi la obligó a ser hombre. Era hermafrodita y murió como Heindrich.

Lucio . Ortiz
ortiz.lucio@diariouno.net.ar

El nacimiento del quinto hijo del hombre que atendía un bar en la ciudad de Reichshof, en Alemania, les generó dudas e incertidumbre a los médicos. El 20 de noviembre de 1918 en el primer momento decían que era un niño, pero debido a la forma de sus genitales y luego de examinar bien a la criatura, decidieron inscribirla como a una niña.
Así, Dora Ratjen tuvo su infancia como una chica más. Pero a medida que crecía y llegaba a la pubertad, su físico no era igual que el de sus compañeras. Dora era consciente de que su desarrollo físico era diferente y se comportó siempre como una mujer. Practicaba atletismo y comenzó destacarse en salto en alto, en el que conseguía triunfos en los torneos intercolegiales y regionales.
Escribe David Alonso para curiosaurio. wordpress.com: “Los mayores cambios los tuvo pasando los 14
años cuando el desarrollo hormonal de la adolescencia hizo que sus genitales maduraran y se confirmaran
como masculinos. Dora, educada como mujer, se sentía y se consideraba mujer. Pero para los términos
científicos era hermafrodita, que se refiere a la persona ‘que tiene los dos sexos’”. Además, la definición se amplía: “Dicho de una persona: con tejido testicular y ovárico en sus gónadas, lo cual origina anomalías somáticas que le dan la apariencia de reunir ambos sexos”.
Dora tenía 17 años en 1936, año de los Juegos Olímpicos de Berlín, cuando Adolf Hitler quería demostrar que la raza aria era la más poderosa. Gretel Bergmann era la mejor del mundo en esos momentos en el salto con altura, pero era de origen judío y los nazis no permitirían que una atleta con ese apellido los representara. Faltando una semanas para el comienzo de los Juegos Olímpicos de Berlín, la dejaron afuera argumentado bajo rendimiento. Debido a esa situación la juvenil Dora Ratjen entró al equipo junto con Elfriede Kaun.
El 9 de agosto en el Estadio Olímpico, con la presencia de Hitler, el pueblo alemán lo recibió con el saludo
nazi. Se fueron sucediendo los saltos, que eran de un estilo muy distinto al actual, porque los hacían de la forma tijera o frontal. Después se impuso el estilo ventral hasta llegar al utilizadoen estos tiempos, que es el que creó Dick Fosbury y ganó en 1968 pasando el listón de espalda.
Las tres ganadoras de medallas saltaron la misma altura: 1,60 en diferentes intentos. La húngara Ibolya
Csak ganó oro, la británica Dorothy Odam la plata y la alemana Kaun el bronce. Cuarta quedó Dora Ratjen
con 1,58, abriendo esperanzas para su futuro.
Dos años después, a los 19, Dora fue campeona en Viena, Austria, del Campeonato Europeo de Atletismo
en setiembre de 1938, con un salto estupendo de 1,70 que representaba el récord mundial.
En el tren de vuelta a Colonia, un guarda vio a Dora y sospechó que era un travesti, algo prohibido en la Alemania nazi. No sirvió ni su medalla ganada ni el documento. El examen médico determinó que la gran campeona, pese a tener unos genitales anómalos, era un hombre y fue detenida por los oficiales alemanes. Pasó los siguientes seis meses internada en un sanatorio mental.
Dora Ratjen fue acusada de fraude contra el Tercer Reich entre 1934 y 1938. Sus marcas, récords y trofeos fueron requisados y anulados, incluidos la marca mundial y el oro logrado en Viena. Con el comunicado que decía: “Dora Ratjen no volverá a tomar parte en competiciones femeninas tras un examen médico”, la carrera de Dora Ratjen tocaba a su fin. El 11 de enero de 1939 la corte del distrito de Bremen decidió que a partir de ese momento debía vivir como un hombre y que se cambiase de nombre. Su padre eligió desde ese momento el nacimiento de Heinrich Ratjen.
Algunos historiadores dicen que a Dora Ratjen, los nazis la obligaron a participar como mujer. El propio
Heinrich le contó a la revista Time en 1966: “Yo siempre he sido hombre, pero el régimen nazi, obsesionado con ganar una medalla, me obligó a competir como mujer”.
Heinrich Ratjen estuvo en el frente de batalla en la Segunda Guerra Mundial, fue mozo y murió a los 90
años, en 2008. Fue mujer y después hombre. ¿Lo obligaron a competir? 

Comentarios