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Martes 11 de Octubre de 2011

Una avioneta se incrustó en una casa donde un hombre estaba durmiendo

Ocurrió en Santa Fe. El ultraliviano con dos tripulantes despegó del aeroclub de Pueblo Esther pero no tomó altura. El aparato "frenó" a centímetros del dueño de la vivienda, en Rosario. No hubo heridos.

"¡Esto es peor que morir en un telo, hermano! ¿Te imaginás lo que es estar en tu cama, que se te meta un avión en el techo y te pare a cincuenta centímetros de la cara? ¡No lo puedo creer, no sé cómo estoy vivo!". Dando vueltas casi sobre si mismo y con el celular en la mano, Roberto Osvaldo Méndez, de 55 años, le relataba así a un amigo lo que fue lisa y llanamente su renacimiento.

Es que este lunes, a las 15.45, un ultraliviano que había despegado del aeroclub de Pueblo Esther con dos tripulantes a bordo perdió altura y terminó incrustándose en la casa de Méndez, en Esteban de Luca entre Rivadavia y Simón Bolívar, cuando el dueño de casa estaba acostado, escuchando radio y ya casi dormitando. Fue el susto de su vida. Lo fue para él y seguramente también para Guillermo Thomas, de 59 años, piloto del Star Lighty vecino de Rosario, y para Remilly Molini, de 53, también de Rosario, quien ocupaba el lugar del acompañante.

Los tripulantes resultaron con heridas menores y fueron trasladados al hospital Gamen, pero fueron rápidamente dados de alta. Según fuentes policiales, el piloto sufrió contusiones y el acompañante traumatismos leves. A Méndez no le pasó nada, más que el gran susto, en un accidente que no fue tragedia por casualidad.

Barrio convulsionado. Ayer, el barrio de Méndez, pegado al Parque Vernazza, estaba convulsionado. Los vecinos se agolparon frente al domicilio techado con una avioneta, y comentaban el altercado. La casa de Méndez es de planta alta, de paredes blancas, aberturas de madera color natural y techo de chapa. Allí, sobre el techo, se veían la cola y las alas del ultraliviano, de color azul y rojo, pero no la cabina, que estaba dentro de la vivienda, cerca de la cama del dueño de casa.

Cuando ocurrió el accidente, Méndez estaba solo en su casa. Su hijo de 24 años no se encontraba en la vivienda. Su mujer, Patricia, llegó un rato después presa de la desesperación y se abrazó con Roberto rompiendo en llanto. El hombre trataba de calmarla, aunque también él estaba visiblemente nervioso. "Por favor, déjenos tomarle la presión y aplicarle un ansiolítico sublingual", le dijo el médico del Sies que llegó a atender al hombre. Pero el dueño de casa se negó. Atendía su celular permanentemente y contaba a quien quisiera escucharlo lo que le había tocado vivir.

"Me rompió todo. Se metió en el ropero, cayó nafta en todos lados, en el equipo de música, en el televisor, fue un chiquero, no se puede estar acá", le dijo a La Capital cuando pudo hacer un alto. "Estaba acostado y vi que la punta de la hélice se incrustaba en el techo y se me venía encima. Salí corriendo, mientras veía a los dos hombres saliendo de la cabina por el techo”, narró. “Por suerte, golpeó contra la pared y eso lo frenó, si caía directamente en el techo me agarraba”.

El hombre contó que inmediatamente fue a cortar el interruptor general de la luz “porque se estaba llenando todo de nafta”, dijo.

El personal de bomberos valló el lugar e impidió el ingreso de toda persona a la casa, ya que la estructura estaba rajada y había peligro de colapso. Desde el municipio, un camión llegó cargado de postes para apuntalar la vivienda e impedir que se viviera abajo”.

Fuentes de la policía explicaron que la pista del aeroclub termina aproximadamente a cincuenta metros de la zona urbana. “El aparato no logró levantar vuelo, primero tocó un árbol y después se precipitó sobre la casa”, observó la misma fuente.

Entre los vecinos los comentarios no paraban. “Pensar que anoche estuvimos cenando con el Roberto”, contó un amigo del dueño de casa, que se acercó al lugar.

Tal cual lo reveló la policía, el aparato es un ultraliviano Star Light LV-X-207. Según averiguó La Capital, el aeroclub de Pueblo Esther cuenta en su flota con dos Pipper y cuatro Cessna, de modo que el aparato que despegó era particular.

Cuando este diario llegó al hospital Gamen para conocer el estado de los tripulantes, ambos había sido ya dados de alta.

Fuente: Marcelo Castaños - La Capital de Rosario
 

 

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