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Lunes 02 de Mayo de 2016

Una bocanada de aire fresco

Jaguares se sacó la mufa y destrozó a Kings, en lo que puede ser el principio de la recuperación.

La deuda era interna y el problema, de la cabeza. Los Jaguares se autopresionaron con los resultados y necesitaban un triunfo como el que consiguieron el sábado ante Kings por 73-27 para ganar en confianza, para ratificar que el camino que están transitando es el correcto, que el sistema funciona.

La derrota en Japón caló hondó. Hirió en lo más profundo del orgullo, por eso el partido ante la franquicia más débil del torneo fue tomado más como un desafío propio que por lo que podía complicar el rival. De hecho la diferencia de nivel entre unos y otros quedó evidenciada desde el principio mismo del partido, algo que les sirvió a los dirigidos por Raúl Pérez para agarrar la confianza para desplegar el juego pretendido.

Desmenuzando un poco el juego, se notó que Hernández juega más cómodo parado de centro, como un segundo apertura, algo que hace que el equipo gane en volumen de juego. También quedó de manifiesto que los constantes cambios no le hacen bien al equipo y que hay jugadores que ya se tornaron imprescindibles en el esquema y que sí o sí tienen que estar, porque se ganaron el lugar con actitud y buen juego. Y no es porque sean rosarinos, pero los casos de Leo Senatore, Jero De la Fuente y Emi Boffelli son un buen ejemplo.

El triunfo fue muy importante desde lo anímico. Fue un barajar y dar de nuevo en un torneo muy duro y exigente en el que se están dando los primeros pasos. Para un equipo que le gusta atacar, los once tries conseguidos fueron todos consecuencia de un juego bien planificado y bien ejecutado (Leo Senatore se despachó con tres y Emiliano Boffelli, que no podía estar ausente, con uno). Pero más allá de la goleada sería tonto pensar en una recuperación total. Un endeble Kings ayudó en la recuperación, pero con sus limitaciones a cuestas marcó también algunos puntos a trabajar.

Ahora Jaguares no volverán a tener enfrente un rival tan flojo y el torneo sigue. En el horizonte asoma Sharks, un equipo que en el partido de ida se impuso de manera ajustada y que viene como anillo al dedo para ver si la recuperación es cierta. Los argentinos llegarán a la cita algo más frescos (ya que este fin de semana no jugarán porque tienen fecha libre) y también con el lógico cambio de aire que ofrece un triunfo.

Después vendrán otras dos semanas en la tierra de Mandela, un parate para disputar la ventana internacional de junio y luego sí el último tramo del torneo en nuestro país. Serán seis partidos en los que Jaguares deberá demostrar que toda la experiencia que fueron sumando en la primera incursión en el Súper Rugby fue altamente positiva.

Fuente: Diario La Capital (Rosario) 

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