Más noticias
Jueves 20 de Octubre de 2011

Una embarazada enferma de cáncer eligió morir para salvar a su bebé

Una futura mamá estadounidense, a quien le diagnosticaron cáncer de cuello de útero y de cabeza, rechazó la quimioterapia que hubiese podido salvarla para proteger a la criatura en gestación. Falleció tres días después de dar a luz a una saludable niña, que fue adoptada por el hermano de la parturienta.

Cuando Stacie Crimm, de Oklahoma, se enteró de que por fin había conseguido embarazarse, a los 41 años, estaba feliz, pues le habían dicho que no sería capaz de quedar embarazada a esa edad. Ella lloraba y reía, por no poder creerlo, después de que se hizo cinco pruebas de embarazo en marzo.

Pero incluso mientras compraba la ropa para el bebé que anhelaba tener en sus brazos sabía que algo no andaba bien. En los siguientes meses ella envió 159 mensajes de texto sobre su embarazo a su hermano. Muchos se alegraron, pero entonces los mensajes escalofriantes vinieron durante la madrugada. Ella dijo que tenía fuertes dolores de cabeza y veía doble, mientras que los temblores la sacudían. En un mensaje dijo: "Estoy preocupada por este bebé".

Al principio, ella y su hermano usaron internet para tratar de diagnosticar su enfermedad. La madre primeriza se había expuesto al moho mientras remodelaba su casa, y sus síntomas parecían coincidir con la exposición al moho. Alentada por sus familiares, acudió a varios médicos. En julio, una tomografía computada reveló que tenía cáncer en cabeza y cuello de útero.

La decisión más difícil.En este punto crucial tenía que tomar la decisión más dificil: elegir entre su vida o la de su bebé no nacido. Su hermano Ryan Phillips dijo que sufrió antes de tomar la decisión de no hacerse la quimioterapia con la esperanza de salvar la vida de su bebé y tenerlo entre sus brazos.

Crimm colapsó en casa de su hermano Ryan Phillips y fue llevada al centro médico de la ciudad de Oklahoma el 16 de agosto. Los médicos dijeron que el tumor invasor había comenzado a envolverse alrededor del tronco del encéfalo. Pero una hermosa mañana soleada, dos días después, Crimm se sentía bien. Su hermano volvió a sus negocios. Pero al mediodía el corazón del bebé mostró severas complicaciones y 90 minutos después el corazón de Crimm se detuvo. Inmediatamente la resucitaron y decidieron practicarle una cesárea para sacar a Dottie Mae, de casi un kilogramo.

Los médicos le dijeron a su hermano que con un tratamiento podían ofrecer una pequeña posibilidad de que sobreviviera al cáncer.

Pero el cáncer había cruzado uno de sus ojos. Su garganta se paralizó, y cuando hablaba era difícil entenderla. Cayó en inconsciencia. Su hermano obtuvo la tutela, pues Crimm le decía con frecuencia que, si no sobrevivía, ella quería que él y su esposa cuidaran de su bebé junto a sus cuatro hijos.

El 8 de septiembre Crimm dejó de respirar. Los médicos advirtieron a los familiares que ella probablemente ya estaba muriendo. Su corazón se había detenido, pero fue resucitada nuevamente.

Ella aún no había tenido entre sus brazos al bebé cuya vida había preferido por encima de la suya. Estaba en la última etapa del tumor cerebral. Una enfermera, sumamente conmovida, habló con los médicos sobre la posibilidad de mostrarle a Crimm su bebé con los más altos cuidados.

Finalmente, cuando Crimm despertó, su hermano le preguntó si quería ver a Dottie, ella abrió los ojos y alzó las manos, como si preguntara "dónde está". Levantaron a la bebé de la incubadora bajo la atenta mirada de su madre. La colocaron sobre su pecho. Madre e hija se miraron a los ojos durante varios minutos. Ella sonrió a su bebé porque al fin estaba en sus brazos.

Stacie Crimm murió tres días después.

La semana pasada, Ryan Phillips cumplió su promesa y llevó a Dottie, de dos kilogramos, a su casa con sus cuatro nuevos hermanos.

Gianna hizo lo mismo en 1962

Como la estadounidense Stacie Crimm, que ofrendó su vida por su beba, la italiana Gianna Beretta Molla lo hizo en 1962.
Gianna Beretta Molla fue una médica pediatra y laica católica italiana muerta de un cáncer uterino, que eligió salvar la vida de su hija aún no nacida antes que la suya.
Gianna Beretta nació en Magenta, Italia, en 1922. Estudió edicina y en 1955 se casó con el ingeniero Pietro Molla. El joven matrimonio tenía ya cuatro pequeños y cuando Gianna esperaba su quinto hijo con tan sólo dos meses de embarazo, se le diagnosticó un cáncer de útero. Había que operarla sin más tardanza. Gianna pidió expresamente al médico que el tumor le fuera extraído sin dañar la vida de la criatura que tenía en el vientre. Dijo: «Si hay que decidir entre mi vida y la del niño, no dudéis; elegid –lo exijo– la suya. Salvadlo». Fue una joven madre de la diócesis de Milán que, por dar la vida a su hija, sacrificaba, con meditada inmolación, la propia». Una vez operada, pasó los seis meses orando y aceptando lo que el Señor quisiera de ella, hasta el nacimiento de Gianna Emmanuela, como se llamó la niña que nació el 21 de abril de 1962. Después de una semana de atroces dolores, Gianna Beretta murió el 28 de abril de 1962, a la edad de 40 años. El Papa Juan Pablo II beatificó a Gianna en una solemne ceremonia en la plaza de San Pedro, en Roma, en abril de 1994, dentro del año internacional de la familia. Fue canonizada por el mismo Pontífice el 16 de mayo de 2004, y hoy es la patrona de las mujeres embarazadas y de los movimientos provida.

Comentarios