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Sábado 24 de Diciembre de 2011

Una familia muy fotogénica

Los Dubrowsky, con tres generaciones dedicadas a retratar la vida, fueron los primeros en Cuyo en tener un laboratorio de revelado de imágenes digitales. Hacen trabajos en el país y el exterior  

La familia Dubrowsky son tres generaciones de fotógrafos que supieron abrirse camino en el vasto universo de las imágenes.

Pese a que están repartidos por todo el Sur mendocino, Zafoni Dubrowsky y Andy, el menor de los tres hijos en Alvear, Daniel, el mayor en Malargüe y Miguel (pero todos lo conocen como Miki) en San Rafael, no dejan de ser una gran empresa familiar y esa trayectoria de más de cuatro décadas los ha llevado a recorrer el país y el mundo retratando la vida.

Apasionados de las bodas, su profesionalismo es requerido en Mendoza, Córdoba, San Juan y Rosario, entre otras provincias argentinas, e incluso en el exterior

“Gracias a mi padre hicimos 10 viajes a Estados Unidos para cubrir casamientos. Son argentinos que se instalaron allá en los '70 y primero lo quisieron a él como fotógrafo y hoy están los hijos y los nietos de esa gente”, comentó Andy.

A la par del avance tecnológico, los Dubrowsky revolucionaron el ambiente cuando instalaron el primer laboratorio de revelado digital de Cuyo.
“Incluso de Kodak Buenos Aires nos enviaban el material a nosotros a Alvear”, comentaron.

Comenzó en Rusia

La historia de la familia está signada por las imágenes. Ilia (el abuelo) se dedicaba a la fotografía en Rusia, emigró a la Argentina en 1948, se instaló en Bowen (General Alvear) y continuó con la profesión.

“Como no había electricidad mi padre trabajaba con acumuladores para generar corriente y la luz roja, para no velar las fotos, era una linterna con un papel que la envolvía”, recordó Zafoni.

“Aprendí de mi padre, empecé solo a los 21 años y llevo 44 años en esta profesión”, agregó.

Siempre acompañado por su esposa, Zafoni marcó un estilo. Cuando el flash se encendía hasta que la foto estaba exhibida en la vidriera no paraba.

“Aunque terminara a las cinco de la mañana, llegaba y me ponía a revelar las fotos y el domingo a la tarde estaban en la vidriera para que la gente las viera”, contó.

En una habitación de la casa, cada imagen que reflejó está celosamente guardada. Es a razón de 1.200 rollos por año de 36 fotos cada uno.

Pese al avance de la tecnología y en plena era digital, Zafoni no se da por vencido y asegura que nada remplaza al papel. “Hoy la gente se conforma con tener las fotos en la computadora o un CD pero eso no es seguro, entra un virus o se raya el disco y se perdió todo. No hay como la foto en papel”, reflexionó. 

Bodas, publicidades y eventos corporativos

Un común denominador en la tercera generación de la familia Dubrowsky es la pasión que tienen por las bodas.

“Es un momento especial y que te elijan para estar con ellos es algo muy importante”, se sinceró Andy.

Según el menor de los Dubrowsky, esa pasión la percibe el cliente y les permitió desarrollar el negocio fuera de los límites sureños. Sin embargo sostiene que “es todo gracias al boca a boca”.

Asimismo los eventos corporativos y la elaboración de publicidades están a la orden del día. Entidades bancarias, bodegas de renombre mundial, fábricas y hoteles cinco estrellas son algunas de las empresas que forman parte de la cartera de clientes. “La diferencia es que no hacemos un simple video, esperamos algo más del cliente cuando ve nuestro trabajo. Se puede decir que lo hacemos para vivir interiormente no sólo para comer”, dijo Miki.

Dentro del mercado publicitario la familia también supo abrirse camino. En este caso “no funcionamos como agencia, sólo elaboramos el material”, añadió.

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