San Rafael
Sábado 22 de Octubre de 2011

Una firma que llega hasta los huesos

Alfredo Garibaldi soñaba en su pueblo natal en Italia con tener su propia empresa. El anhelo se hizo realidad aquí en San Rafael donde fundó Domini, una fabrica de implantes quirúrgicos para fracturas expuestas 

En las costas italianas, Alfredo Garibaldi (50) tuvo un sueño inmejorable, levantar su propia fábrica al pie de la cordillera.

Las vueltas de la vida le dieron la oportunidad. Alfredo se especializó en mecánica industrial y junto con su inseparable compañera, Marcela Francino (44), levantaron de la nada lo que hoy es Domini, una empresa destinada a la fabricación de implantes quirúrgicos para fracturas expuestas.

En 2002 la firma se instaló definitivamente en San Rafael y actualmente sus productos se comercializan en todo el país.
Una de las fortalezas de Domini es el control de calidad. La línea de producción cuenta con un minucioso sistema de seguimiento de calidad para certificar que los elementos que salen de la planta en Rama Caída cuentan con las buenas prácticas de fabricación y se adecuan hasta en los más mínimos requisitos (seguridad y eficacia) a las especificaciones de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. “Nuestra fortaleza en el mercado es la calidad, no la cantidad”, remarcaron los titulares de la firma.

De acuerdo con Marcela y Alfredo, el criterio que se emplea no es economicista ya que “somos capaces de perder una venta si no podemos tener todo en perfecto orden” y en este caso lo que prima es la responsabilidad. “Tenemos que pensar que en la camilla hay una persona que está sufriendo, entonces no puede haber ningún problema y el médico tiene que trabajar con tranquilidad, lo que implica que no tenga ningún problema con el material a implantar o el instrumental”, dijeron.

Desde las piezas que se implantan en el paciente hasta el instrumental que utiliza el médico, incluso la valija portainstrumentos, se elabora en los talleres de Domini.

Para realizar la venta de un solo clavo endomedular, la empresa debe producir y entregar al médico 40 piezas junto con el instrumental necesario para la colocación. El profesional elige el clavo que se ajusta a las condiciones del paciente y el resto lo reintegra.

En este camino de crecimiento la empresa invirtió recientemente unos 240.000 dólares en la adquisición de un centro de torneado de ocho ejes que permite fabricar los tornillos que sujetan el clavo al hueso de una sola vez. “Invertimos en tecnología de última generación; ingresa la barra (de acero inoxidable austenítico) y sale el tornillo”, remarcó Garibaldi.

De Italia a San Rafael

Oriundo de Sperlonga (municipio italiano de la provincia Latina, en el Lazio), Garibaldi arribó al país en 1979. Luego de un largo trajinar y sufrir las consecuencias de la privatización de Aerolíneas Argentinas en la era menemista, se lanzó al mundo empresarial para cumplir su anhelo: la empresa propia.

“Empecé con una cuchara y un balde de albañil. Así levanté el primer taller en el patio de mi casa en Buenos Aires”, contó.
Tras los avatares de la política argentina, a principios de 2000 tomó el impulso que faltaba. “En el uno a uno todo venía de afuera, pero después la cosa cambió”, relató. Finalmente, luego de recorrer gran parte del país “conocimos San Rafael y nos quedamos acá”, acotó Francino.
 

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