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Miércoles 01 de Julio de 2015

Una historia que une Mendoza, Concepción y la Copa

El amor y la crisis instalaron a Aldo Sturniolo en esa ciudad chilena. Las vivencias de un mendocino que siguió de cerca el título del 91´ y que da detalles de este lugar sureño.

Por Matías Pascualetti, enviado especial UNO Medios.
Hay miles de historias en la Ciudad, pero nosotros encontramos una en particular. Se trata de un mendocino afincado en Concepción, el lugar donde Argentina humilló a Paraguay y avanzó a la final. Después de tremenda goleada, el nombre de este lugar ubicado al Sur de Chile quedará grabado por siempre, como se le grabo a Aldo, quien un día dejó Mendoza para instalarse en “Conce”.
La crisis del principio de los 90, sumado a que el corazón también se lo pedía, Aldo Sturniolo decidió dejar su familia, amigos y costumbres para cruzar la cordillera e instalarse a 500 km de Santiago de Chile. "En el año 90 decidí dejar todo en Mendoza y seguir el corazón. Estábamos de novios con quien hoy es mi señora y me vine a probar suerte a Concepción. La cosa en la provincia no estaba buena en esa época. Estudiaba abogacía y tenía un negocio familiar que se lo dejé a mis hermanos".
Pero el vínculo con este lugar de Chile viene desde mucho tiempo antes. "Mis padres eran muy amigos de mis suegros. Nosotros vacacionábamos siempre acá y ellos iban a Mendoza. A mi señora, Pilar, la conozco desde pequeño y ya de grandes nos pusimos de novios. Llevamos toda una vida juntos. Tenemos dos hijos Agustín y Diego".
Un dato curioso en la vida de Aldo es que su primer trabajo fue en una aerolínea local y justo en 1991 la Copa América fue en Chile. "Me tocó recibir a la selección Argentina en el mostrador del aeropuerto. Estaban Batistuta, Leo Rodríguez, Caniggia y todos esos grandes jugadores. Claro que en esa época no había celular y no había una cámara cerca para tomar una foto. En Concepción jugó Argentina, justamente ante Paraguay, y también fue triunfo y goleada por 4 a 1. Ese día fui a la cancha".
Es imposible evitar hablar del terremoto. Hace 5 años la región del Bio Bio se vio sacudida por este fenómeno que dejó su marca. "Esta es una ciudad industrial, no es turística. Acá hay mucha gente humilde, muchos asentamientos y el terremoto pegó duro. Fue de grado 8,8 y más allá de que acá las construcciones son buenas y antisísmicas, afectó mucho a los sectores bajos. Les costó mucho levantarse, fueron varios meses, se necesitó mucha ayuda. Yo no me encontraba en Concepción. Justo estaba en Mendoza. Me tocó regresar esa fecha pero no podía volver a mi casa".
Si bien Aldo no estaba en el momento  del movimiento telúrico, su situación fue desesperante ya que no lo dejaban llegar a su domicilio y tuvo que esperar en Santiago, "Estuve 15 días sin saber cómo estaba el tema. No había comunicación, nada, y las rutas estaban cortadas. Gracias a mis vecinos, a la casa no le pasó nada. Habían muchos saqueos de la gente de bajos recursos. Eso fue lo más feo. Recién 4 días después llegó la ayuda y los saqueos se calmaron cuando salió el ejercito a la calle".
Hoy el país trasandino vive un clima de permanentes protestas y este mendocino radicado en Chile nos cuenta cual es la realidad que vive el país. "Chile está viviendo una crisis política en este momento. Hubo mucho financiamiento de empresas a funcionarios muy conocidos. Ese financiamiento está prohibido, es ilegal y eso ha producido una crisis bastante fuerte en el pueblo Chileno, que no está acostumbrado a la corrupción en su vida política. Además este nuevo gobierno está tramitado unas reformas que detienen las inversiones. Se tratan de reformas tributarias, laborales, educacionales, que el empresariado no está muy de acuerdo y se han parado las inversiones y en este país de lo que más vivimos es del aporte extranjero. Con todos estos cambios están perjudicando la economía que siempre fue pareja y pujante".
Si bien no hay grandes distancias, la tierra tira y Aldo se pega una vuelta cada tanto para disfrutar de su provincia natal. "De Mendoza extraño el vino, los asados, las empanadas, la familia, los amigos. Muchas cosas se extrañan. Pero voy seguido, estoy cerca. En 10 horas en auto ya estoy en mi casa".

Fuente: Diario UNO Mendoza

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