San Rafael
Domingo 19 de Junio de 2016

Una huerta comunitaria que cumplió 17 años

Lo cultivado se utiliza para el comedor del Centro Integrador que contiene a más de 250 niños. Futuro. La idea es generar un gran vivero. Para concretarlo se necesita mejorar el riego y más recursos.

Verduras, hortalizas, frutales, trabajo en equipo, solidaridad y mucho amor son parte de la historia de una huerta comunitaria que nació en 1999 y sigue vigente frente al Centro Integrador Comunitario (CIC) del barrio El Sosneado.
Es que hace 17 años en calle Victorino de la Plaza nació este espacio creado por las autoridades del jardín   San Gabriel, que en 2010 se mudó al barrio El Sosneado.
El objetivo era recrear una gran aula verde para que los chicos pudieran interactuar con la tierra y producir alimentos que luego se iban a elaborar en los talleres de cocina que tenía la institución y formaban parte de la currícula. 
En ese entonces, recordó Graciela Fernández, actual directora del establecimiento, “alquilábamos una propiedad muy precaria y el dueño nos prestó una parcela de tierra parta empezar”.
Allí comenzaron los primeros cultivos hasta que en 2010, con la inauguración del Centro Integrador Comunitario, se les otorgó una parcela de tierra ubicada en calle Jacarandá entre Los Plátanos y Los Filtros.
Un acuerdo con la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación, que otorgó un subsidio para la compra de herramientas, y con el apoyo del INTA que brindó capacitaciones y sigue entregando las semillas, comenzó una nueva historia en la huerta.
Ahora no sólo los alumnos del jardín van a recrearse, también familias de la zona pueden usar la tierra y aprender a cultivarla.
“Empezó una tarea de fortalecimiento en la comunidad para promover la cultura del trabajo y la importancia que tienen los vegetales en la nutrición de los niños”, explicó Graciela.
Y agregó que “limpiamos el terreno que estaba llenos de escombros, en canteros se dividió la parcela y se plantaron los primeros frutales de damasco, durazno e higueras”.
Además del jardín San Gabriel, se sumó el jardín Brillitos de Estrellas que funciona en el interior del CIC. En total son  más de 250 los niños que disfrutan de esta parcela.
Es que los alumnitos aprenden las bondades de la tierra y cultivan los  vegetales que van a fortalecer la dieta diaria que suministra el gobierno de la provincia.
A esta tarea se han sumado otras instituciones como la DINAF, un CEBJA que funciona en el CIC y las familias del barrio que tienen sus propios canteros donde cultivan lo que consumen.
“Acá todo respetan su lugar, comparten lo producido y se ayudan”, señaló la directora y confirmó que “el que trabaja la tierra usa las herramientas que se guardan en la institución”.
En este escenario afirmó que “la huerta forma parte de un proyecto educativo de aprendizaje, consumo  y salud mental para chicos y grandes”.
La producción fortalece a los comedores y en épocas de excedentes se han armado bolsones para la venta cuya recaudación fue reinvertida en la gran parcela.
“Queremos armar un gran vivero” y “para concretarlo necesitamos recursos que hoy no tenemos como más tela antigranizo y mejoras en el riego”, dijo Graciela.
Trabajo
Todas las herramientas fueron compradas con un subsidio. Se guardan en el Centro Integrador Comunitario para quienes quieran trabajar la tierra. Por ahora no hubo robos.
Excedentes
En primavera y verano, cuando la producción crece, los excedentes son repartidos entre las familias. También se armaron bolsones para vender.
Marcelo Schmitt
unosanrafael2012@gmail.com

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