Mundo
Martes 19 de Enero de 2016

Una joven víctima de una red de trata logró escapar y contó cómo fue engañada hasta ser violada

La joven se fue de vacaciones con su madre a Grecia. Pero el viaje se transformó en una experiencia traumática y ella pasó a ser comprada y vendida por distintos "jefes". "Fui violada por 110 hombres en 22 horas", contó. 

Megan Stephens es una joven británica que fue traficada por una red de trata durante seis años y ahora lo tradujo en un libro que se convirtió en éxito de ventas en el Reino Unido.

En "Bought & Sold" (Comprada y vendida), la autora -que utilizó otro nombre- explica cómo fue su traumática experiencia, situación de la que pudo escapar en 2009.

Todo comenzó cuando tenía 14 años. Un verano, junto con su madre –separada desde hacía diez–, fueron a Grecia, donde tenían pensado pasar unas vacaciones inolvidables cerca del mar. Una noche, en un bar, conoció a un albanés llamado Jak.
 
Necesitada del "amor sincero" de alguien –sus padres vivían bajo los efectos del alcohol– depositó su confianza en ese hombre. Su madre permitió que Megan pasara todas sus vacaciones con el joven de 22 años, mientras ella dormía con el dueño del bar, un griego llamado Nikos.
 
A los pocos días, Jak se confesó "enamorado" de la niña de 14 años. Al poco tiempo, el hombre la convenció de irse a vivir juntos a un departamento en Atenas. El poder que ejercía sobre ella era único. Una vez instalados en la capital griega, logró persuadirla de que consiguiera un trabajo en un lugar de strippers, en donde sólo debería mostrar sus senos.
 


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Con ese dinero ayudaría a solventar las medicinas de su madre, quien padecía cáncer de tiroides. Fácilmente, la pequeña accedió. El albanés ya tenía pleno control sobre Megan. Aunque "odiaba" lo que hacía, se sentía una "heroína" por estar ayudando a su madre. 
 
Su madre regresó a Gran Bretaña una vez que concluyó su romance con Nikos. Megan le pidió que le permitiera quedarse con Jak, a quien decía amar. Accedió al pedido de su hija, sin tener idea de lo que pasaba. A los pocos días, el albanés habló con su "novia" y le presentó a León. "Éste es tu nuevo jefe", le informó. ¿Jefe? ¿Acaso todo este tiempo había tenía uno? En ese momento comprendió por qué el hombre con nombre de rey de la selva le daba dinero a su amado. Estaba siendo vendida.
 
"Entonces, sabes lo que estarás haciendo, ¿no?", le dijo León. Ella miró a quien creía amar. Jak la observó condescendiente: "Te amo. Todo está bien". Luego la llevó hasta la oficina de un abogado, quien la encerró en un cuarto pequeño, sin ventanas, donde había una cama y una cámara de grabación en un trípode. Allí, el hombre le sacó la ropa y tuvo sexo con ella. Le "pagó" 50 euros. "Estaba muy traumatizada hasta para llorar", señaló Megan.
 
Al salir, se encontró con Jak, quien le dijo que en poco tiempo tendrían el dinero suficiente para formar una familia, comprar un automóvil e incluso una casa en la cual vivir. La joven estaba en shock. No entendía por qué el hombre que le decía que la amaba la sometía a semejantes humillaciones. Por qué la vendía como si fuera un pedazo de carne. Una mercadería desechable. Pero en un instante comprendió lo que su amado pretendía. Se desesperó. Entonces, el joven albanés de 22 años la llevó a un lugar alejado, del otro lado de la ciudad. La golpeó con furia y la dejó tendida en la oscuridad de esa vivienda durante varias horas. Megan se disculpó con él cuando regresó: "Creí que lo que ocurría había sido mi culpa", recordó en declaraciones a DailyMail.
 
Dos días después de su desagradable experiencia con el abogado, comenzó a trabajar como escort en diversos hoteles. Tenía sexo con no menos de ocho adultos cada día. Incluso con Jak, quien la despreciaba. Sin embargo, quedó embarazada. Al descubrirlo, el albanés la golpeó tanto en su estómago que tuvo un aborto. Apenas tenía 14 años. La violencia que sufría era diaria.
 
A los seis meses, Jak le informó lo que ella creyó que sería su liberación: volvería a Albania con su familia. Pero no sería así. Su "dueño" la dejó en manos de un coterráneo de nombre Elek, a quien debería rendirle la mitad de sus ganancias. La otra la transferiría a una cuenta bancaria de Jak, regularmente, cada semana. No cumplir podría significar la muerte.
 
Elek la llevó a diversos burdeles. Allí, Megan debía pasar cinco minutos con cada hombre a cambio de 20 euros. En su primera noche, 50 clientes usaron su cuerpo. La rutina se repetía cada 24 horas y ése era el promedio de hombres que tenían sexo con ella cuando el sol se ocultaba. En una ocasión contó un número increíble: "Fui violada por 110 hombres en 22 horas", según consignó el diario inglés DailyMail. El dueño del lugar pensó que la joven británica se moriría allí, y cerró por esa noche el lugar. Otra vez fue forzada a tener sexo con un cliente sin condón. La paga era mayor, y Megan no tuvo alternativa. Contrajo sífilis.

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