País
Jueves 26 de Noviembre de 2015

Una temporada que arrancó con traspiés en el parque Aconcagua

Falta de organización. Las nuevas tarifas de trekking y ascenso se conocieron poco antes del inicio de la apertura del 15 de noviembre. Un grupo de andinistas compró el permiso para subir por la Quebrada de Vacas y en el camino se les ordenó bajar.

Por Natalia Sosa Abagianos
sosa.natalia@diariouno.net.ar
@natiabagianos
La transición del nuevo gobierno se viene complicada en Mendoza y al parecer algunos de los funcionarios que dejan esta gestión desde hace rato ya se sienten con un pie afuera. Y sino deténganse unos instantes a ver qué está ocurriendo con la apertura del parque Aconcagua, donde a escasos días del comienzo de la temporada recién se dieron a conocer las nuevas tarifas.
Las intensas nevadas de este año fueron la excusa perfecta para que desde la Dirección de Recursos Naturales se anunciara un comienzo de actividades en el cerro con “precaución”. Esta medida ha despertado cientos de consultas de andinistas extranjeros deseosos de saber si se les podrá garantizar todos los servicios o si postergan sus excursiones para más adelante. 
Algunos incluso decidieron cancelar su viaje en medio de tanta incertidumbre, ya que también se tardó en la contratación de los médicos y del helicóptero, vitales para las evacuaciones de emergencia.
A pesar de las anunciadas inclemencias climáticas, la mayoría de los prestadores turísticos de Aconcagua no tuvo ningún inconveniente para instalarse en los distintos campamentos de altura, hasta donde tuvieron que llegar con las mulas después de abrirse camino entre la nieve.
Muchos dicen que los funcionarios están más burocráticos que nunca y esto los ha perjudicado económicamente porque no han sabido resolver las cosas a tiempo. Como por ejemplo, en la Quebrada de Vacas (la ruta alternativa a la normal), donde dejaron ingresar a un grupo de clientes y a los pocos días les dijeron que tenían que bajar porque no estaban dadas las condiciones de seguridad para asistirlos.
Un error grosero que se paga también con la mala imagen que deja Mendoza para los turistas foráneos, que buscarán otros destinos para aclimatarse o concretar ascensos en el circuito de los siete miles.
Otra de las quejas de algunos operadores privados apunta a la determinación del Gobierno de autorizar la compra del permiso vía on line sin la necesidad de que el andinista o el guía contratado se presente a realizar esta gestión. Esto significa que miles de visitantes ya no tendrán la necesidad de venir con anticipación a la Ciudad y por lo tanto se perderán noches de estadía, visitas y comidas en restoranes, como logró hacerse durante más de dos décadas.
No es la primera vez que la Dirección de Recursos se demora en las contrataciones habituales del parque Aconcagua, ya que hay que recordar que este es su cuarto año al frente de esa repartición. En otras oportunidades, también se ha sumado la protesta de los guardaparques por falta de equipamiento y de comida, entre otros reclamos.
Ojalá todos estos traspiés les sirven de algo al nuevo gobierno para no repetir los mismos pasos que no hacen más que perjudicar a todos los mendocinos, ya que son millones de pesos anuales los que ingresan a las arcas públicas por Aconcagua.
Y tal vez sea hora de revisar el manejo del parque sin dejar lado la preservación del ambiente, teniendo en cuenta el impacto que generan los 7.000 visitantes que ingresan al año a realizar las diferentes variantes que ofrece el cerro. El tema de los residuos personales es crucial para que el Coloso de América no se convierta con el tiempo en un basural a cielo abierto sin control.

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