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Miércoles 26 de Octubre de 2011

Unos 20.000 jóvenes del Gran Mendoza están en vulnerabilidad laboral

Entre el 40% y 50% no estudia ni trabaja, tiene un empleo precario o está desocupado. Las mujeres sufren más el empleo precario. Los datos del estudio fueron revelados por el Observatorio Laboral de la UNCuyo. La problemática en un gráfico.

Por Juliana Argañaraz
jarga@diariouno.net.ar

En el Gran Mendoza entre el 40 y 50 por ciento de los jóvenes, lo que suma unos 20.000, no estudia ni trabaja, tiene trabajo precario o está desocupado.

Los números, arrojados por un informe del Observatorio Laboral del Instituto de Trabajo y Producción de la UNCuyo y de la Fundación Ideal sobre el primer semestre de este año, “muestran una situación de vulnerabilidad importante en ese rango poblacional, que es el que será en el futuro la población activa predominante”.

Así lo definió Rodrigo González, de Ideal (Instituto para el Desarrollo Económico de América Latina). “Sin duda que estamos alejados de una situación deseable. Esos porcentajes de inestabilidad laboral y falta de estudio en jóvenes son muy preocupantes”, añadió.

Dos rangos etarios
Los jóvenes pueden dividirse en dos rangos etarios: de 16 a 25 años y de 26 a 35. En el primero de los casos hay 14% que no estudia ni trabaja, 21% tiene trabajo precario y 8% de desocupados, lo que hace un total del 43% de los chicos en situaciones críticas.

Mientras tanto, entre los jóvenes de 26 a 35 años hay un total de 46%, compuesto por 19% que no estudia ni trabaja, 23% de ocupados precarios y 4% de desocupados, según la Encuesta Permanente de Hogares.

El denominado empleo precario incluye a los ocupados con inserción laboral vulnerable, ya sea por incumplir las leyes vigentes (trabajadores no registrados, patrones en empresas no constituidas legalmente y trabajadores familiares sin remuneración) o porque existe un elevado riesgo de fragilidad laboral (trabajadores independientes con bajo nivel educativo).

“Lo más grave es que en el caso de los chicos que no trabajan ni estudian, están hipotecando su futuro, ya que no suman capacitación ni experiencia laboral”, sostuvo González.

Esta falta de experiencia y de educación es que la hace aún más difícil la situación de los jóvenes en el mercado laboral, que de por sí es crítica ya que están en desventaja con respecto a los adultos.

“La experiencia en el mercado se valora mucho. Los jóvenes, por tener menos experiencia y menos capacitación, lo pagan con más precariedad laboral, más informalidad y salarios más bajos”, cerró el especialista.


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Las mujeres sufren más el empleo precario
Según se detalla en el informe del Observatorio Laboral de la Universidad Nacional de Cuyo, los indicadores de empleo precario y déficit de empleo impactan de diversas formas según los diferentes grupos sociodemográficos y de los distintos sectores productivos que fueron relevados.

En el primer trimestre de 2011 los indicadores de precariedad en las condiciones laborales fueron superiores en jóvenes y mujeres.

Las mujeres mendocinas mostraron mayor déficit de empleo y más cantidad de empleo precario que los varones.

Ellas presentaron un déficit ocupacional de 18porciento y ellos de 8porciento. Con respecto al empleo precario, lo posee el 44porciento de las mujeres y sólo el 36porciento de los varones.

La educación: fundamental
Si bien es de conocimiento público que la educación incide directamente sobre la inserción laboral, los resultados del estudio fueron que 7 de cada 10 personas que no finalizan la educación secundaria obtienen luego trabajos calificados de precarios o en situación vulnerable, esto ya sea por incumplir las leyes vigentes o por un riesgo de fragilidad laboral.

Sin embargo, la relación entre educación y calidad del trabajo no se advierte tan claramente en el indicador de déficit de empleo.

Las actividades que menor calidad ocupacional denotan son: empleo doméstico, con un 86porciento de los ocupados; construcción, con el 69porciento de los ocupados, y comercio, con el 53porciento.
 

 

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