Mundo
Sábado 30 de Abril de 2016

Venezuela: cortes de luz y falta de agua se suman a la escasez de alimentos

"Maduro es oscuridad", es una de las frases que más se han repetido esta semana en Twitter y Facebook, pero también en afiches a lo largo de todo el territorio de Venezuela.

La crisis económica en Venezuela no deja de escalar. Ahora, el descontento es motivado por el racionamiento eléctrico dispuesto por el gobierno, ante la falta de generación en la mayor represa hidroeléctica del país. Y no cede la crónica falta de agua potable. “Maduro es oscuridad”, es una de las frases que más se han repetido esta semana en Twitter y Facebook, pero también en afiches a lo largo de todo el territorio de Venezuela. El descontento social con el presidente Nicolás Maduro se concentra ahora en la grave crisis energética, que se suma a la extrema escasez de alimentos y de bienes en general y a la de agua potable de red. La inflación, que este año ya es hiperinflación, estimada entre 500% y 800% para 2016, golpea sin piedad al bolsillo de las clases populares y medias.   

   A este cuadro se sumó en las últimas semanas el racionamiento de la electricidad. En Maracaibo, segunda ciudad del país estallaron graves protestas, que dejaron más de 100 detenidos y decenas de comercios saqueados. El disparador fue un apagón de más de 30 horas.

 

Hastío social. El hastío comenzó a consolidarse desde el mismo lunes, día en que comenzó el plan de racionamiento eléctrico impuesto por el gobierno. El plan consiste oficialmente en cortes de cuatro horas diarias durante 40 días en 19 de los 24 estados venezolanos. Pero en muchos casos los cortes son mucho más extensos. Hay ciudades donde superan por lejos las cuatro horas y sin ningún tipo de aviso previo, lo que provoca el enojo ciudadano. El clima tropical húmedo de Venezuela empeora las cosas.

   Aunque Caracas quedó fuera del plan de racionamiento para evitar el peligro de manifestaciones masivas, en algunas zonas del oeste de la capital también se han registrado cortes. El embalse del Guri, el mayor complejo hidroeléctrico del país, responde por más del 60% de la demanda nacional. Se ha visto duramente afectado por la sequía. Pero este argumento es válido sólo en parte: no es admisible que un país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo pase por carestías como la actual, dado que debería tener un sistema eléctrico integrado, con usinas térmicas alimentadas por gas o hidrocarburos líquidos que se complementen con las hidroeléctricas.

   La oposición, agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), junto con economistas locales han denunciado que ninguna de las medidas que ha adoptado el gobierno son suficientes y que el problema lo arrastra el chavismo desde hace años, por el deterioro de las viejas instalaciones eléctricas.

   En la ciudad de Maracaibo, la capital del estado de Zulia y la segunda más importante del país, las cosas han estado especialmente tensas. Las protestas sociales estallaron el mismo lunes. Según sus residentes, en algunas zonas los cortes de luz superaron las 16 horas, pero en otras superó las 30 horas, según medios de prensa. Después de dos días de disturbios, el miércoles más de mil efectivos militares y policiales fueron enviados para enfrentar a los manifestantes. El racionamiento eléctrico se suspendió para aflojar la tensión.

   “A Maduro le está estallando el país”, aseguró el secretario general de la MUD, Jesús Torrealba, refiriéndose a las protestas en Maracaibo y La Guaira. Según una encuesta de Venebarómetro el 84,1% cree que la situación del país es negativa.

   Las medidas que tomó el gobierno parecen desesperadas: declaró los miércoles y jueves no laborables para el sector público, dejando sólo dos días laborables para el enorme sector público venezolano. A mediados de abril, el gobierno ya había decretado los viernes no laborables por dos meses. También se suspendieron las clases los viernes. Parecen medidas propias de un país en guerra. Ninguna otra nación de la región, también afectadas por la sequía inusual que trajo El Niño, ha debido recurrir a opciones tan dramáticas.

Sin agua. A la crisis eléctrica se suma también la escasez de alimentos, que en algunos Estados alcanza hasta el 70%. Para colmo, este año se agregó la extrema escasez de agua potable. Nuevamente, el gobierno culpa a El Niño. Los cortes de agua se volvieron frecuentes en todo el país en los últimos dos años, de manera que la causa no puede ser aquél fenómeno climático por sí solo. Más inexplicable aún resulta que Venezuela es bendecida por la cuenca del río Orinoco, el segundo del continente por su caudal. En los barrios populares de Caracas han surgido tanques azules de plástico. Pero el agua que los llena tiene mal olor y color amarillento. Y los que no tienen tanque deben hacer fila para recoger agua en bidones. Hay municipios que por todo el país han debido construir pozos para sacar agua de las napas.

    A todo este desastre se suma la extrema escasez de alimentos. Una sociedad que se había hecho famosa por su consumo de bienes suntuarios, desde hace años se pasa las horas haciendo cola para conseguir alimentos básicos y papel higiénico. El 87% de los venezolanos dice que su ingreso es insuficiente para comprar los alimentos, según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2015 realizada por tres prestigiosas universidades. El efecto político de la crisis es demoledor para el gobierno chavista.

 

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