En debate esp
Sábado 29 de Octubre de 2011

Viene la hora de gobernar bien

Pasaron las elecciones y también la semana en la que se asimiló el mensaje que las urnas dejaron. La contundencia del resultado llama a la prudencia 

Por Martín Rostand

La contundencia del resultado del domingo 23 de octubre abre un nuevo capítulo en la realidad política argentina y como consecuencia de ello, seguramente en la realidad socioeconómica también.

Es que en las últimas semanas de la campaña, como siempre ocurre, cada uno de los sectores políticos estaba ensimismado en su actualidad y mirando de reojo lo que podrían estar haciendo sus circunstanciales rivales en cada una de las esferas en las que se desarrollaba el proceso electoral. Así, los que pugnaban por la presidencia, los cargos legislativos, las gobernaciones, y los cargos municipales estaban involucrados en el fragor de su pelea y perdiendo de alguna manera, o por lo menos relegando a un segundo plano la visión de conjunto.

Pero terminada la elección, las piezas del rompecabezas vuelven a ordenarse en un todo y entonces aparece un nuevo panorama que muestra un paisaje muy distinto de lo que se venía viendo hace unas tres o cuatro semanas, es decir, antes que la etapa final de la campaña comenzara.

Y este nuevo esquema ha conmocionado las distintas realidades que ahora se perciben.

Porque el arqueo de los votos determina con una precisión aritmética las composición de las nuevas cuotas de poder y cómo se ubicarán los nuevos espacios políticos. Es algo parecido a lo que sucede cuando cualquiera de nosotros intenta poner al día las cuentas personales. Antes de sentarnos a la mesa con todos nuestros comprobantes y las anotaciones de nuestros créditos y débitos, todos tenemos más o menos una sensación de cómo está la cosa, pero después de terminar las sumas y restas, aparecen los números reales, y lo que era una percepción se transforma en realidad ineluctable y queda por delante diagramar las estrategias necesarias para continuar. Si el saldo es acreedor, veremos cómo administramos el superávit, de lo contrario, hay que empezar a imaginar fuentes de recursos para solventar el déficit, si es que se puede.

Claro que en ese mágico momento en que los números se muestran por primera vez, aparece también una nueva sensación y es la del impacto, porque una cosa es intuir que uno está ganando plata, y otra es saber exactamente cuánto significa eso en dinero. Por supuesto que también es muy distinto tener la sensación de que estamos gastando más de lo que ganamos y otra cosa es saber exactamente a cuánto asciende nuestro quebranto.

Pues algo parecido a eso es lo que ha sucedido en esta semana que pasó. Hemos pasado por la transición del impacto y ahora aparece una realidad muy distinta, para todos.

Porque los que ganaron, ahora saben exactamente por cuánto ganaron y con qué recursos contarán para llevar adelante su estrategia, es decir, cuántos legisladores y concejales estarán disponibles para apoyar eventualmente sus políticas. Y lo mismo para los derrotados.

Las declaraciones que han hecho los principales funcionarios entrevistados en la Nación y en el municipio demuestran que el triunfo no fue ninguna sorpresa, pero los números de la contundencia llaman a la prudencia. Porque lo que viene por delante no será fácil, especialmente en materia económica.

Se sabe en el gobierno nacional que ahora hay que gobernar, y para hacerlo con el paradigma de Néstor Kirchner hay que usar la política como herramienta de transformación. Pero mejor se sabe que para eso, para hacer política y cambiar cosas, hace falta plata, y allí estará el mayor desafío que enfrentará Cristina a lo largo de 2011, que se presenta como un trayecto que puede ser sinuoso, y con algunas curvas realmente peligrosas. Subsidios, dólar y recaudación serán temas de agenda permanente, desde ahora mismo y la decisión del Gobierno de obligar a que las mineras y petroleras liquiden en el país el 100% de las divisas que generan con sus exportaciones es una señal muy clara en ese sentido.

Pero sin lugar a dudas el gran tema es la inflación. Ese es realmente el desafío, y tan importante es, que frente a él, todos los demás temas quedan reducidos a lo accesorio, periférico y secundario. La inflación es el gran tema, y es cada vez más urgente. Allí deberá librar su batalla más importante Cristina Fernández y de cómo le vaya en ella, depende todo lo demás. Hoy en la ciencia económica la inflación es un caso que se parece mucho al desafío que representa el accidente cerebro vascular para la medicina.

Es una epidemia y tiene mil recetas distintas, pero tiene un tratamiento indicado. Hay una rutina para cada caso, es un problema más técnico que otra cosa, pero necesita de decisiones políticas para abordarlo. Hay un protocolo para la prevención y otro para el caso de que el accidente se produzca, también hay un plan para actuar después morigerando sus efectos, pero tanto en la medicina como en la economía, la acción debe ser rápida, certera y eficaz, si no las consecuencias pueden ser letales.

En cuanto a lo que ocurrirá en el ámbito municipal, Emir Félix ha sido muy claro en su estrategia de campaña y todo indica que esa impronta que le dio a su propuesta electoral seguirá imponiéndose en lo que a la gestión respecta. Trabajo, trabajo y más trabajo será lo que el intendente sanrafaelino le pedirá a sus colaboradores. Y la tarea comenzó puntualmente en esta misma semana, con una intensa campaña de bacheo en algunas de las principales calles sanrafaelinas. Félix sabe que la deuda con el tema del asfalto es uno de los atrasos más acuciantes que tiene hoy San Rafael y está dispuesto a avanzar en el tema, aunque sabe también que la tarea es ímproba y que muy probablemente no le alcance su gestión para solucionarlo. Su plan contempla cubrir una gran cantidad de cuadras con los acuerdos para pavimentar con cemento, un hallazgo de su hermano Omar, que le dio muy buenos resultados y promete mejorar como opción y por otro lado avanzar todo lo que se pueda en el asfalto.

Dentro de su equipo, Félix tiene un desafío importante que es reemplazar a Raúl Guerra y Javier Cófano en Gobierno y Hacienda respectivamente. El caso de Cófano es digno de consideración porque acompaña a Omar Félix desde el año 2005 y con su impronta personal ha dejado un perfil muy definido respecto de lo que sería deseable para los nuevos funcionarios. No se trata de repetir nombres sino de innovar con funcionarios jóvenes y esto de la juventud no necesariamente tiene que ver con la edad, sino también con la experiencia en la gestión pública y especialmente con la actitud con la que se trabaja. Se puede ser un hombre maduro en cuanto a la edad y joven en cuanto a los años de experiencia en la gestión pública y por supuesto, en cuanto a la actitud.

Félix tiene en mente dos nombres para uno de esos cargos y tres para el otro, pero deberá ser muy cuidadoso en la elección porque necesita precisamente lo que describimos en el párrafo anterior, innovar y no repetir. Bajo perfil, eficacia en la gestión y compromiso con el modelo son tres requisitos de cumplimiento fatal para los postulantes a ambas secretarías. Pero además, Emir Félix, con estas designaciones estará también delineando su propio gabinete, porque el anterior, lo recibió casi como una herencia de su hermano y eso es también un desafío muy importante para él.

En el ámbito provincial, la figura de Paco Pérez tiene desafíos bastante parecidos. La mención que de él hizo la presidenta la noche de la victoria, ha servido para que muchos crean que surge una nueva figura en la política nacional, pero la realidad es un poco diferente. No significa que el presente y especialmente el futuro de Paco no sean venturosos, se trata de que él fue puesto en ese lugar personalmente por Cristina Fernández y además ganó en la tierra de Cobos, cuando los pronósticos indicaban que podía perder. Cristina no podía hacer otra cosa más que mencionar la victoria en Mendoza, pero no como un logro de Pérez, sino más bien como un logro de Fernández.

En cualquier caso, Pérez ya hizo algo bueno; por un lado aceptó la invitación al diálogo de Alfredo Cornejo y anticipó que se sentará de igual a igual a conversar con él. Por otro, le anticipó a sus amigos que ninguno de ellos tendrá parte en su gobierno, y le avisó a los actuales ministros que tampoco ellos seguirán en su gabinete. Pérez deberá empoderarse de manera correcta y la configuración de su entorno será un examen tremendamente riguroso que le tomará la opinión pública. La experiencia de Jaque en ese tema fue algo demasiado traumático para los mendocinos, y no querrán pasar por algo parecido.

Las elecciones pasaron, el tiempo para capitalizar el impacto también, ahora viene gobernar. Habrá que ver cómo nos va.
 

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