Mendoza
Jueves 24 de Noviembre de 2016

Violencia de género: "Me decía que tenía un demonio que le salía de adentro que no podía tranquilizar"

La víctima de Guaymallén es una mujer de 26 años, quien tiene una hija de 5 años con el acusado. A pesar de llevar años separados, el hombre no deja de amenazarla de muerte a ella y a su familia.

"Necesito seguridad para mi hija y mi familia. Lo que vivimos a diario es un infierno", expresó angustiada una mujer que fue víctima de golpes y malos tratos por parte de su ex pareja, pero que a pesar de los años que llevan separados las amenazas de muerte siguen latentes. El hombre está imputado, pero sigue su vida normal. Es abogado y trabaja para la Municipalidad de Guaymallén.

En la Justicia hay denuncias cruzadas entre ellos.

El pedido de ayuda es de María Pía Molgatini, de 26 años, quien tiene una hija de 5 años con su ex pareja, Guillermo Dávila, de 38 años, y aseguró a este portal que ya no sabe dónde pedir ayuda porque está cansada de "recibir amenazas todos los días".

"Tengo cartas donde me decía que estaba enfermo, que tenía un demonio que le salía de adentro que no podía tranquilizar", detalló María Pía.

Historia de manipulación y violencia
La relación comenzó en el año 2010: "Al principio teníamos una buena relación, hasta que me fui a vivir con él. Antes tuvimos unos altercados que fueron primeros indicios, como insultos, malos tratos y un tema de violencia fuerte que fue en una discusión en la que él me empujó hacia una silla y me fisuró unas costillas. Alegó rápidamente que fue sin querer, que no tenía la intensión de lastimarme, que me amaba, que había tenido un momento de nervios. Normalmente discutíamos por celos", contó la joven madre.

"Creía que eran momentos q él vivía de depresión, hacia unos años había muerto su madre y no podía avanzar con ese tema. Creía que perdonándolo podíamos recomponer la relación o por lo menos ayudarlo a salir de ese estado", reconoció María Pía.

Pero los hechos de violencia se agravaron cada vez más cuando finalmente empezaron a convivir: "Me encerró en una burbuja, corté toda relación con mi mamá, mis amigos, dejé la facultad, estaba prácticamente encerrada y él vivía su vida. Siempre dependía cómo se levantara era la forma en que me iba a tratar, si se levantaba mal me trataba mal. Ahí empezaron los golpes más seguidos, siempre escenas de celos ante llamadas, mensajes de amigos, o si tenía que ir a hacer algo él estaba preocupado viendo qué iba a hacer yo".

María Pía agregó: "Cuando dejé la facultad o cuando quería iniciar algo siempre me decía que era una bruta, que no sabía hacer las cosas, que no me daba la cabeza, y en eso me fui encerrando cada vez más. Me quedé sola y era muy difícil pedir ayuda. Fue caótico continuar la convivencia con golpes y maltrato diario, insultos y amenazas, no dejaba irme de la casa porque él me iba a matar. Si yo hacía algo contra él iba a terminar dentro de una zanja".

En este contexto María Pía vivió su embarazo y su maternidad: "Cuando se ponía violento me iba de mi casa estando embarazada y ya teniendo a mi hija. Me iba esperando que se le pasara la locura, volvía sola esperando que se tranquilizara, sino me iba a buscar llorándome".

Cuando su hija tenía un año, María Pía tomó coraje y con muy pocas pertenencias decidió no regresar a su casa y se fue directo a lo de su madre. "Fue muy difícil porque yo no trabajaba, no tenía un sostén económico, porque como yo –según él- era una inútil, cómo iba a poder hacer algo".

Las denuncias e imputación
"Me animé a denunciarlo por primera vez en mayo de 2015 porque vi que mi hija empezó a tener problemas para dormir, se hacía pis en la cama. La llevé a una psicóloga y ella misma me empezó a decir que había rasgos de violencia. Hizo un informe y con eso pedí la prohibición de acercamiento a mi hija y a mi", explicó María Pía.

Ya separados, y a pesar de todo, ella le decía a su ex pareja que fuera a su departamento para que estuviese un rato junto a su hija: "Una noche fue a ver a su hija y empezó a discutir conmigo. La agarré a mi hija, la tenía a upa y él sacó un cuchillo. Todavía siento la punta del cuchillo en mi panza mientras me decía que me lo iba a clavar si no volvía con él, por qué ya no lo amaba. Tenía un jarrón que llegué a agarrar y se lo reventé en la espalda. Fue la única forma para empujarlo y sacarlo de mi casa".

María Pía ya denunció al menos 10 veces a Guillermo Dávila, sobre quien desde mediados del año pasado rige una prohibición de acercamiento hacia ella, y hasta noviembre también la tuvo sobre su hija. En diciembre del año pasado fue imputado por coacciones. Luego fue acusado por amenazas de muerte, desobediencia a la prohibición de acercamiento, debido a que no la respetó.

El último encuentro
A pesar de todas las denuncias, imputación y restricciones, hace dos semanas el hombre fue hasta el Juzgado de menores, donde María Pía y su hija esperaban hacer una pericia para la revinculación de la nena con su padre. "Este hombre entró, se nos pegó y nos amenazó diciendo que ya íbamos a ver lo que nos va a pasar".

"Es una locura, estoy cansada de recibir amenazas. Cayó gente a mi casa a apretarme, manejando me tiró el auto encima, yo ya no sé con quién más hablar, dónde más ir. Hay gente que no quiere declarar porque le tienen miedo. Necesitamos ayuda. Yo ya lo viví, yo no quiero que le pase a mi hija, que siga viviendo esta locura", sostuvo la mujer víctima de violencia de género.

La vida del acusado
Guillermo Dávila, de 38 años, es abogado y trabaja para la Municipalidad de Guaymallén.

La directora de Desarrollo Social de esa comuna, Silvia Donati, contó a Radio Nihuil que está al tanto de la situación del hombre, pero que sigue su trabajo con normalidad.

"Él tiene una prohibición de acercamiento con su ex pareja, pero este problema no afectó su rendimiento laboral. Él se siguió desempeñando igual en su ámbito laboral, en un área de proyectos que tengo, sin ningún problema porque no tenemos ninguna instancia judicial que nos dictamine que tenga que ser corrido de su puesto de trabajo", explicó Donati.

Su trabajo está en el área de cambio social, donde se elaboran proyectos de la nación, provinciales o de la comuna y ellos le dan el formato técnico y el seguimiento para conseguir financiamiento para dichos proyectos, indicó la funcionaria.

Fuente: UNO Mendoza

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