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Lunes 03 de Octubre de 2011

Vivir en una mujer desnuda

Sobre una empinada ladera de Tijuana (México), destaca la estatua de una mujer con formas perfectas y de tamaño descomunal. Enterate de qué se trata.

Armando Muñoz García, un escultor autodidacta sin estudios superiores, tenía un sueño. Quería construir una estatua de una mujer desnuda y convertirla en emblema de su ciudad, Tijuana (México), para conmemorar su centenario en 1989.

Buscando fondos para la financiación de su construcción, se dirigió a las autoridades municipales, en el año 1987, encontrando sólo incomprensión y una negativa como respuesta.

Tras ser rechazada su propuesta, el artista se planteó realizar la obra con sus propios recursos y además convertirla en su hogar, logrando terminarla casi 3 años mas tarde en la calle Ensenada de la Colonia Aeropuerto, un barrio de chabolas donde vivía el artista, en el patio trasero de su casa.

Con el brazo levantado y su dedo meñique irónicamente apuntando al cielo, la obra se convirtió en símbolo no oficial de la ciudad de Tijuana y se le considera una estatua única. Aunque Armando le dio el nombre de Tijuana III Milenio, se la conoce popularmente como "La Mona" o "La mujer blanca".

De una altura de 17 metros, 18 toneladas de peso y rodeada de chabolas, el artista la convirtió también en su hogar. Su dormitorio estaba a la altura de los senos donde un balconcito asoma entre ellos, que actualmente está bastante mal conservado. Dentro de la cabeza estaba su estudio, a la altura del estómago la cocina, y los baños situados en los glúteos, todo distribuido en alusión a la vida real.

La Mona es la encarnación surrealista de una ciudad un tanto peculiar que sobrevive entre escombros, chabolas, contaminación, basuras y el insoportable ruido de los aviones que constantemente la sobrevuelan. Con el tiempo, Armando se trasladó a una nueva casa y la estatua se ha ido desgastando, han surgido grietas por todas partes y a pesar de ello, nada han hecho las autoridades municipales para su conservación.

Fuentes y fotos: Yupi Harris y Armando Muñoz

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