Alvear
Lunes 31 de Julio de 2017

Escaparon de Venezuela y llegaron al sur mendocino en busca de un futuro mejor

La crisis política y el caos económico llevaron a David Ruiz, Bersay Rojas y sus dos hijas a abandonar su país natal. Recalaron en General Alvear sólo con cuatro valijas. Están sorprendidos por la calidez y solidaridad de la gente

Tardaron 169 horas de viaje y cruzaron cinco países para viajar del extremo norte de América del Sur hasta la Argentina. David Ruiz Pantaleón (43) tiró a la basura 23 años de servicio y le regaló al presidente Nicolás Maduro los dos años que le restaban para obtener una jubilación. Bersay Rojas (39) hizo lo mismo, desechó 18 años de pasión y dedicación como maestra en las escuelas rurales venezolanas, a falta de dos para jubilarse.
Venezuela está inmersa en una profunda crisis política, caos económico y un ambiente de inseguridad que no tiene límites.
Una situación que se tornó insoportable y llevó al matrimonio con dos hijas de 12 y 6 años a vender todos sus bienes, cargar sus pertenencias en cuatro valijas y emprender el viaje de sus vidas hacia un destino que les abra las puertas a la esperanza de un futuro mejor.
La familia venezolana llegó a General Alvear hace 23 días. El destino lo marcó la presencia de José Ángel Merchan y Lucía Abreu (prima de Bersay), dos compatriotas que emigraron el 31 de diciembre pasado de Venezuela escapando también de la crisis que atraviesa ese país.
"Ésta es una tierra bendecida, la gente es increíble, nos han ayudado mucho. Conseguimos camas, colchones, la Municipalidad también nos ayudó. Como somos cursillistas fuimos a misa y conocimos a la salida a Estela, nos preguntó qué necesitábamos y le dije la verdad, una plancha, porque andábamos con la ropa toda arrugada. Nos regaló la plancha. Los chicos ya empezaron la escuela porque nos dieron lugar en el Instituto San Antonio y hasta los uniformes escolares", esas fueron las primeras apreciaciones de David Ruiz.
Para describir la situación en su país natal y lo que los llevó a dejar Venezuela, David fue claro y lo reflejó con un simple ejemplo. "Vendimos hasta el apartamento y con lo que juntamos no nos alcanzó para comprar cuatro pasajes aéreos".
Bersay es muy calmada, serena al hablar y de voz suave, pero las palabras que salen de su boca son duras como la roca.
"No nos podíamos alimentar bien, tener que dormir en la calle (haciendo cola) para poder comprar al otro día o incluso faltar al trabajo porque hay que ir a comprar comida o productos de higiene. O tener la humillación que comprar el CLAP (bolsón con productos que provee el gobierno) cada 15 días y arreglarnos con eso, además de que es costoso. Hablar hoy en día de política, o te callas o te matan, sino vas presa con 9 imputaciones de algo que no hiciste. Salís a la calle y no sabes si regresas. Y no me lo contó nadie, lo viví yo", relató la mujer.
"La salud es como acá, pública, pero no hay insumos, tampoco medicamentos. Si a uno le pasa algo hay que andar por internet (redes sociales) buscando el medicamento, comprarlo en subastas y a un precio muy alto", agregó David.
Él es diseñador gráfico y ella licenciada en educación y los dos buscan trabajo. En el caso de Bersay, la orientaron para iniciar los trámites para revalidar el título y así volver a las aulas. Igualmente, cuando solo soñaban con salir de Venezuela, la profesión no fue una limitante para estar preparada para enfrentar distintos escenarios laborales.
"Tomamos un curso de repostería y cocina, hay que estar listos para trabajar en lo que sea. No íbamos a pasar hambre allá y venir a pasar hambre acá", dijeron casi a dúo.
"Se quejan pero esta tierra es espectacular"
José Ángel Merchan (30) es un buscavidas, trabajó de taxista, vendedor de celulares, de autos y hacía cuanta changa estuviera a su alcance. Está casado con Lucía Abreu (22) y ambos decidieron dejar Venezuela el 31 de diciembre de 2016.
El destino quiso que tuvieran una amiga alvearense y por eso no fue complicado elegir el lugar donde empezarían de cero, otra vez.
Apenas desembarcaron en Alvear, José trabajó haciendo limpieza en un bar y Lucía vendía artículos que trajo de su país natal. Cada peso que ingresó lo invirtieron en un carrito para vender comida típica venezolana en la plaza. Al cabo de tres meses reunieron el dinero suficiente para alquilar, primero, un pequeño local y después la casa contigua. Así nació y se agrandó el restaurante "Con sabor venezolano".
"Acá le dicen pobre al que limpia, yo empecé haciendo limpieza y cada peso que junté, lo guardé para un carrito de comida. Trabajamos de sol a sol, todos los días de la semana y así juntando peso por peso para tener el local, compramos los artículos y damos gracias porque podemos pagar las deudas", contó José.
Gracias al emprendimiento, Merchan recibió y alojó a la familia Ruiz, sus compatriotas. Además le permite trabajar con él a David hasta tanto se abra camino en Alvear.
Entre las reflexiones que dejó Merchan, hay dos que sobresalen.
Primero aseguró que "hay gente a la que le dicen pobre pero comen asado una vez a la semana, también pueden elegir el menú del día. En Venezuela tienes que comprar el CLAP (bolsón de productos del gobierno) y que dure hasta fin de mes".
Después afirmó: "Se quejan mucho pero esta tierra es espectacular, no saben lo que tienen. Se quejan porque la goma de un carro cuesta $1.000, allá una goma vale más de lo que ganamos al mes. Hablan de inseguridad, allá baja el sol y no puedes salir a la calle porque te roban, te secuestran, te matan y por un celular".

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