Alvear
Lunes 12 de Junio de 2017

Opinión: La caravana que no fue una más

La última travesía por la ruta 188 entre Alvear, San Rafael y Malargüe para pedir por la concreción de ese camino, marcó un antes y un después.

La última caravana que unió Alvear con San Rafael y Malargüe por la ruta nacional 188 no fue una acción más en el largo historial de reclamos por la concreción del anhelado camino.
El primer detalle significativo, por el que cobra gran trascendencia, fue la cantidad de gente que participó. Casi 400 personas realizaron el recorrido en 200 vehículos.
Pero también adquiere mayor relevancia la caravana desde el momento en que los organizadores consiguieron la atención y el respaldo de la pata política. La comitiva contó con el acompañamiento del intendente de Malargüe, Jorge Vergara Martínez, y su par de General Alvear, Walther Marcolini, más la participación de Patricia Gutiérrez, titular de Vialidad Nacional en la región Cuyo.
Al momento de dar una declaración, el jefe comunal malargüino fue simple y contundente a la vez. "Son los pueblos los que tienen que reclamar y nosotros los que tenemos que cumplir". Ese cumplir al que hizo mención Vergara Martínez no es otra cosa que la obligación de los intendentes de transmitir el reclamo de la comunidad e insistir ante las autoridades provinciales y nacionales para que cumplan con las promesas tan remanidas sobre las obras en la ruta.
Pero que una persona muy cercana al gobernador Alfredo Cornejo que además está como responsable de Vialidad Nacional en Cuyo, no sólo participe del almuerzo de camaradería con 600 personas alrededor sino que además haga mención a que "hay agrimensores e ingenieros haciendo estudios para definir la traza de la ruta definitiva" y confirme que en el estado actual del camino, igualmente "se está utilizando para tránsito pesado", es un motivo más que suficiente para decir que la última caravana, no fue una más del montón.
Las cartas están sobre la mesa. A partir de ahora la gente sueña, pero más que con la ruta en sí, lo que espera realmente es que esas palabras no estén vaciadas de contenido, como tantas otras veces. Porque si las palabras no están vacías, la consecuencia es obvia, más tarde o temprano, la ruta será realidad.

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