Deportes
Domingo 22 de Abril de 2018

Cuando se quiere, se puede

El partido entre Estudiantes de San Luis e Independiente Rivadavia estuvo en suspenso por una fuerte tormenta. El árbitro quiso suspenderlo, pero la orden llegó de "más arriba".

Independiente Rivadavia llegó a San Luis con la gran expectativa de jugar su último partido en condición de visitante, en un torneo que aún lo tiene peleando por la permanencia.

El día se presentaba caluroso y soleado, aunque algunas nubes negras amenazaban con irrumpir la tarde futbolera. Y en pocos minutos se desató una impensada tormenta, con fuertes ráfagas de viento, lluvia torrencial e incluso granizo.

"El Coliseo" comenzó a inundarse y la incertidumbre se hizo presente en el ambiente, cuando aún no llegaban al estadio ni el plantel visitante, ni los árbitros.

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La lluvia, de a poco, fue mermando. Pero un sector de la cancha se fue transformando en un gran espejo de agua, que parecía no iba a drenar a la brevedad.

En ojotas, Silvio Trucco salió con su celular a reconocer el campo y sacar fotos, casi decidido a informar la situación y posponer el partido. Pero la orden llegó de "arriba".

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Los dirigentes leprosos presentes en San Luis atravesaron el club para llegar a las oficinas en donde se les informó que desde la Asociación del Fútbol Argentino se pedía que se juegue "como sea".

La lluvia amenazó con volver y Gabriel Gómez, entrenador del Azul, les dijo a sus jugadores "nos vamos". Los futbolistas partieron rumbo a los vestuarios, con la intención de recoger sus cosas y partir, pero la situación dio un vuelco.

El equipo local puso gente a sacar agua con baldes. Si, literal. Y minutos después llegaron dos camiones con bombas para drenar las áreas inundadas.

En media hora, el campo de juego quedó en condiciones.

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De haber sido por el árbitro, se hubiese jugado el lunes (aunque el pronóstico tampoco era muy alentador). Pero como no quisieron que la Lepra jugara con los otros resultados puestos, movieron cielo y tierra para que la fecha se completara tal y como estaba estipulado.

Idas y vueltas de nuestro fútbol, para dejar bien en claro que: cuando se quiere, se puede.