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Viernes 03 de Agosto de 2018

Despedida para un Marco

Ruben deja Central y lo hizo de la mejor forma, abriendo el camino a la goleada en el debut del nuevo ciclo de Bauza. Fue ovacionado.

Ese salto sagrado. Esa boca llena de gol. Esa mirada a la masa sin necesidad de decir mucho en un flash particular sucumbió anoche hasta los huesos en todo Arroyito. Marco Ruben brindó en este escenario su última gala con la pilcha de Central. El goleador tiene virtualmente todo abrochado para sumarse a Santos, pese al coqueteo de Inter de Porto Alegre.

El capitán optó por bajarse del barco en medio de un océano de agua salada entremezclada con dulce. Eligió tomar otro rumbo en este momento. El tiempo dirá si fue el ideal. Mientras tanto, se sacó ante Juventud Antoniana el demonio de los penales errados. Y le ofrendó su cuota goleadora al equipo, que cerró un categórico 6 a 0 por los 32avos. de la Copa Argentina, que terminó siendo lo menos importante para la comunidad auriazul. Porque el grueso dejó el estadio 15 de Abril con alegría por el estreno del ciclo del Patón, pero también quizás con cierta tristeza porque su último gran referente decidió cambiar de destino vaya a saber bien porqué.

Al menos se sacó la furia contenida. Se despachó con una más que aceptable performance. Ruben sabe bien lo que es transitar por una gruta de espinas. Sea desde lo deportivo como a nivel personal. El atacante tuvo prácticamente dos torneos que debieron habérsele hecho eternos. No pegaba una. La foja de servicio así lo certifica además.

No en vano había amagado con pegar el portazo antes de que Central fuera eliminado de la Copa Sudamericana en Brasil ante San Pablo. Era como que se había quedado sin energías. También pasó por momentos particulares que incidieron en analizar su continuidad en mayo. Sin embargo, la charla a solas con Bauza pareció despejar viejos fantasmas. El ciclo del Patón tenía un plus. Pero la alegría duró como un hielo al sol.

Porque Marco sorprendió cuando confesó deseos de cambiar de rumbo una vez que el equipo llegó de la pretemporada de Costa Rica. Eso descolocó a la dirigencia, cuerpo técnico y simpatizantes. Era el principio del final, pese a que el club le ofreció extender el vínculo que caducará en junio del año próximo. No hubo caso. Se quería ir. Y así fueron apareciendo sondeos hasta que ayer se cerró prácticamente su pasaje a Brasil porque Santos hizo una oferta y gustó en Arroyito.

La jornada de ayer terminó siendo particular. El 9 habló con Bauza en la concentración. El entrenador le dejó a libre elección a Ruben sobre qué quería hacer. El punta le dijo sin dudar que deseaba jugar. "Hacelo tranquilo", le tiró el DT antes de partir hacia la cancha de Unión.

"Estoy bien, no pasa nada", acotó el atacante cuando Ovación lo consultó sobre cómo estaba para la especial cita en estas tierras tatengues. "Está confiado. Va a andar bien, acordate", le susurró al enviado de este medio otro jugador que conoce el paño.

Y Ruben no defraudó. Allanó el camino hacia la conquista de la clasificación a la próxima instante de la Copa Argentina ante un débil Juventud Antoniana de Salta. Le hicieron el penal y convirtió. Se sacó la mufa en realidad porque venía salado en este sentido.

Los antecedentes inmediatos reflejan que había fallado desde los doce pasos la noche que Central terminó eliminado de este certamen a manos de Atlético Tucumán cuando jugaron la pasada semifinal en Formosa. A eso hay que sumarle que el partido anterior erró el penal ante Godoy Cruz en cancha de Instituto. Pese a su mala puntería el elenco auriazul terminó pasando de ronda.

También pifió feo cuando en el debut de Paolo Montero como entrenador desperdició un penal. En realidad se lo atajó el parejense Rey. Fue segundos después de pelearse como chicos caprichosos con Teo Gutiérrez, quien terminó siendo su enemigo íntimo. Pero anoche la historia fue otra.

Marcó el primer gol. Fue alabado por la tribuna antes, durante y después del partido ante los salteños. No era para menos. Internamente todos sabían que había sido la última función de Marco con los colores que eligió como bandera de pasión. Ahora mudará sus gritos a Santos. Y, pese a la goleada que inició, la partida del emblema deja en la comunidad canalla un vacío difícil de llenar.

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