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Viernes 11 de Mayo de 2018

El Maestro Pedernera

Adolfo Pedernera dejó sus enseñanzas en el fútbol. Jugó de 1935 a 1955 y luego fue DT. Integró La Máquina de River Plate y es considerado uno de los mejores

Lucio A. Ortiz
ortiz.lucio@diariouno.net.ar


Cuando estaba en su plenitud, ganando títulos en Real Madrid, la Saeta Rubia Alfredo Di Stéfano, dijo: "El verdadero maestro fue Pedernera, porque de él lo aprendí todo". Di Stéfano, considerado uno de los mejores cinco futbolistas de la historia, mencionó las palabras sabias referidas a su maestro, con el que le tocó compartir equipo en River Plate y en Millonarios, de Colombia.

Como cuando le preguntaron al Negro Jefe (Obdulio Varela), capitán de la selección uruguaya de fútbol, antes de la final con Brasil, en el Mundial de 1950: ¿Les tiene miedo a los delanteros brasileños?
Y Obdulio respondió:"¿Miedo? Yo enfrenté a Adolfo Pedernera y como él no hay nadie".

En la página de la FIFA recordaban en una nota: "Al Negro Jefe no lo ponía blanco ni El Maestro, y ya era mucho decir porque Adolfo Pedernera fue todo lo que está bien en el fútbol de ataque. Murió el 12 de mayo de 1995, pero su recuerdo bombea en sus dos obras más recordadas, La Máquina de River Plate y el Ballet Azul de Millonarios, los planteles más icónicos del fútbol argentino y colombiano de siempre.

Nacido en Avellaneda el 15 de noviembre de 1918, se inició en las inferiores de Huracán y luego pasó a River Plate, en donde debutó en la primera división en 1935. Fue campeón en 1936, '37, '41, '42 y '45. Jugó en todas las posiciones de ataque y en esos años se fue armando una de las delanteras más célebres de la historia del fútbol. En La Máquina jugaron Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau.

En River Plate jugó 287 partidos oficiales y convirtió 131 goles hasta el final del torneo de 1946. Pasó a Atlanta en 1947 (28 partidos y 4 tantos) y luego a Huracán (1948), en donde estuvo en 20 encuentros y marcó 2 goles.

Con el seleccionado argentino (20 presencias) logró el título en la Copa América en las ediciones de 1941, 1945 y 1946.

En 1949 partió a Colombia en el éxodo de futbolistas argentinos.

En Colombia lo adoraron. "Un fenómeno, un artista, un maestro del pase y una demostración de inteligencia. Con él, todo es posible", escribió un diario tras su debut. Su llegada fue el inicio de lo que se conoce como El Dorado colombiano, la era de grandes jugadores extranjeros –Di Stéfano, por ejemplo– que fundó el fútbol local y le dio la identidad de juego que conserva hoy en día.

Pedernera fue el primer bailarín del Ballet Azul, el Millonarios, de Bogotá, que entre 1949 y 1953 ganó cuatro ligas colombianas y un "pequeño mundial de clubes" amistoso ante grandes clubes de Europa y Sudamérica. Desde 1950 fue jugador y a la vez técnico. Sólo desde el banco también quedó en la historia de Colombia, al clasificar a la selección por primera vez a un Mundial, en Chile 1962.

Integró el cuerpo técnico de Boca Juniors campeón en el '64 y el '65. También entrenó a Independiente, Huracán, América de Cali, Nacional de Uruguay, Banfield, Gimnasia La Plata, Talleres (Córdoba) y al seleccionado nacional argentino en 1969.

El apodo Maestro le quedó moldeado por su juego, su personalidad y sus enseñanzas. Amigo de Aníbal Troilo Pichuco, vivió al ritmo del tango, del tranvía y de la radio.

Se destacó en una época de figuras notables. Y fue El Maestro.