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Viernes 09 de Noviembre de 2018

El superclásico de la pasión cardíaca

Boca y River acaparan la atención nacional e internacional con una final histórica. Más de mil periodistas acreditados para un duelo electrizante

Bienvenido superclásico. Bienvenido sea el fútbol, ese arte de lo impensado que entrega en este 2018 algo tan inédito como histórico. Una final de la Copa Libertadores entre Boca y River. Para que detenga no sólo el país, sino que trascienda todas las fronteras y desde distintas partes del mundo hagan foco en este duelo tremendo, no apto para cardíacos. Es el partido de ensueño, el que todo el mundo quiere ver. Palpitar, seguir de cerca, sea xeneize, millonario o de cualquier otro equipo. La atracción es impactante, por algo se estima que en La Bombonera mañana habrá más de mil periodistas acreditados, no sólo de toda la Argentina sino de distintas partes del mundo. "Hubo pedidos de acreditaciones de Omán, por ejemplo. Son más de 26 países los que pidieron. De Sudamérica todos. Después de México, Estados Unidos, Cuba, El Salvador, España, Francia, Italia, Eslovenia, entre otros", contaron desde el departamento de prensa boquense.


Sólo basta con navegar por las redes o distintos portales para detectar rápidamente la atracción impactante que hay sobre este superclásico. No hay medio internacional que lo obvie. Es tan grande la trascendencia que invade cualquier medio extranjero y por algo muchos tendrán enviados especiales para contar lo que se siente presenciar en vivo y en directo este enfrentamiento. Una vez un medio británico dijo que "uno no tiene derecho a morirse sin haber visto, al menos una vez, un Boca-River". Una reflexión que sirve para englobar en pocas palabras el imán que tiene el duelo más importante de nuestro país.

Ni siquiera el presidente de la Nación, Mauricio Macri, pudo mantenerse al margen y reconoció tiempo atrás que ."no voy a dormir por esto", además de que prefería que no se armara esta final y hasta que se jugara con público visitante. La historia de cómo terminó todo eso ya es conocida. También es cierto que toda la atención se focalizó en Boca-River, algo que le vino de maravillas a los gobernantes para no tener que ver continuamente los tremendos aumentos diarios de las naftas, la canasta familiar y, sobre todo, los impuestos que ahogan a la gente. Al menos hasta el 24 y un par de días más tendrán cierto alivio de no ser señalados por los desatinos que se cometen o la falta de ideas para buscar otras soluciones que no sean la de sólo vaciar los bolsillos de los argentinos.

Hoy y con el correr de las horas los corazones de xeneizes y millonarios retumbarán con mayor intensidad en un país donde un 40 por ciento son de Boca y un 30 por ciento de River, según el último dato conocido de la encuestadora Gallup.

El superclásico de la pasión cardíaca despierta enojos también. Por las dificultades para conseguir una entrada de las más baratas y que escasean, pero que en las redes sociales o páginas de internet se ofrecen con total impunidad en cifras siderales. Y que seguramente sobre la hora del juego aumentarán aún más y alguien las pagará. Y los vivos de siempre se harán su primavera, como siempre sucede en este bendito país y con total impunidad.

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