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Jueves 18 de Octubre de 2018

"En el momento nunca me imaginé que había sido una fractura"

El arquero mendocino de Boca Esteban Andrada dio detalles de la lesión que sufrió ante Cruzeiro. "Me dijeron que fue una locura que siguiera en la cancha", recordó.

El arquero mendocino Esteban Andrada contó por primera vez lo que vivió tras sufrir fractura de mandíbula, que le propinó Dedé, en el partido de ida que Boca venció a Cruzeiro por 2 a 0.

En dialogo con la página oficial del Xeneize, le puso palabras a las sensaciones de aquella noche especial del 19 de septiembre en La Bombonera.

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"Nunca me imaginé que había sido una fractura. Cuando caigo, caigo inconsciente, pero pensé que me había cortado el labio y nada más. Al final sentía que en cualquier momento me caía", soltó el golero recordando el fuerte golpe del defensor brasileño.

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Boca ya le gana 2 a 0 al Cruzeiro y Andrada tuvo una tapada clave en un tiro libre de Edilson sobre el final del partido: "Me acuerdo del remate de Edilson. Elegí quedarme en el palo para estar mejor posicionado. Ya estaba consciente y en ese momento lo único que importaba era poder sacar la pelota".

¿Qué recordás de la aquella jugada ante Cruzeiro?

- Pude ver la jugada después en las imágenes, pero en el momento nunca me imaginé que había sido una fractura. Cuando caigo, caigo inconsciente, pero en el momento me recupero y pensé que me había cortado el labio y nada más. Sentí el impacto muy fuerte en los oídos y traté de seguir. Al final sentía que en cualquier momento me caía.

- ¿Cómo fueron esos primeros minutos tras el impacto con Dedé?

- Caí medio inconsciente. De hecho, después vi en las imágenes que choco la cabeza contra el piso. Después levanté la mano para pedir asistencia y me recuperé en el momento. El médico me puso un algodón en la boca y pensé que solo me había cortado. Al minuto, el algodón lo tenía todo mojado con sangre. El masajista me acercaba algodón a cada rato y yo veía que cada vez me duraba menos. Eso fue lo que me dijo el doctor, que sangró tanto porque había sido una fractura.

- ¿Cómo fue el momento en el que llegaste al vestuario y te viste al espejo?

- Llego al vestuario y cuando me voy a mirar sentí que el diente lo tenía muy atrás y la parte de la mandíbula la tenía partida a la mitad. El doctor me llevo a la ambulancia, me sacaron una placa, pero no se terminaba de ver del todo bien. Después me llevaron al Hospital Mitre donde me dijeron con precisión como había sido la lesión.

- ¿Y tus compañeros qué decían?

- Mis compañeros y el cuerpo técnico me dijeron después que había sido una locura lo que hice de seguir en la cancha. Pero en el momento, con la adrenalina del partido, no pensé en las consecuencias y por suerte lo pude terminar.

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- ¿Te llegó todo el cariño de los hinchas? ¿Fue importante en lo anímico?

- Estuvieron muy bien todos mis compañeros y la gente también. Yo estoy atento a Instagram y me llovían los mensajes de apoyo. Me desearon cosas muy lindas y estoy muy agradecido de semejante apoyo. Uno siempre es muy agradecido y tratare de responderles lo más rápido posible.

- Si te toca vivir una jugada parecida, ¿volverías a salir de la misma manera?

- Volvería a salir con la misma convicción, obviamente. Sabemos que estamos expuestos al roce y, en el caso de los arqueros, mucho más. Al principio, seguramente, cuando empiece a entrenar tendré una sensación extraña, pero cuando este al 100% no voy a tener problemas para atajar normalmente.

- ¿Hablaste con Rossi en esos días? ¿Cómo le devolviste su apoyo?

- Cuando me tocó estar en la Clínica y Agustín (Rossi) volvió a atajar, le dije que no le tenía que demostrar nada a nadie y que atajara como lo venía haciendo en los entrenamientos. En la vuelta de la Copa Libertadores, yo lo vi muy bien y tuvo acciones claves para poder pasar a semifinales. Lo hizo muy bien.

- ¿Y cómo viste a Lampe en sus primeros entrenamientos?

- A (Carlos) Lampe lo vi muy bien, lo veo con muchas ilusiones. Está bueno que se sume gente nueva, con ganas de aportar y entrenarse al máximo. Yo lo veo en los entrenamientos, al que le toque le va a ir bien porque se dan al máximo.