Rusia 2018
Viernes 13 de Julio de 2018

Un increíble viaje a la final del Mundial

Zlatko Dalic llegó a dirigir la Selección de Croacia casi por casualidad y el domingo puede levantar la Copa en Moscú.

Hace nueve meses, Zlatko Dalic todavía trataba de entender cómo su Al Ain había perdido la final de la Liga de Campeones de Asia a finales de 2016.

Llevaba años esperando una oportunidad así, y se le había escapado. Entonces le llamó su Selección, en 48 horas salvó a Croacia de quedarse fuera del Mundial y ahora está en la final de Moscú.

Un viaje increíble que arrancó el 7 de octubre en el aeropuerto de Zagreb. Allí, este excentrocampista de 51 años que como jugador nunca alcanzó la Selección, se presentó a sus futbolistas. A muchos ya los conocía, pero ahora era su nuevo jefe rumbo a una misión urgente: salvar la última vida de esta talentosa generación para llegar a Rusia.

Después de empatar contra Finlandia, la convulsa federación croata había destituido al técnico Ante Cacic y reclutado a Dalic a dos días del último partido de la clasificación europea contra Ucrania. Una derrota y no llegaban ni al repechaje.

"No tuve dudas sobre si aceptar el puesto, ni puse condiciones", contó el jueves desde Moscú.

"Después del partido contra Ucrania (2-0) trabajé otras seis semanas sin contrato porque no quise firmar hasta después de jugar contra Grecia. No necesitaba un salario garantizado por un papel. Les dije que, si conseguíamos clasificar, entonces nos sentábamos y firmábamos", relató.

Y lo consiguieron. Croacia salvó el primer ultimátum, ganó el boleto en el repechaje y entró a su quinto Mundial.

Se cumplía un sueño para el contenido Dalic, quien en 1998 había sido un hincha en Francia siguiendo a la generación dorada de Davor Suker, cuyo tercer puesto ilusionó de nuevo a esta pequeña nación todavía herida por los horrores de la guerra.

No pudo quedarse al histórico partido de semifinales contra la anfitriona porque su club arrancaba la pretemporada.

Imposible imaginar entonces que finalmente se vería con los galos, pero veinte años después y en la final del Mundial.