Economía
Domingo 03 de Diciembre de 2017

El CEM analizó cómo mejorar la competitividad de nuestro país

El Consejo Empresario Mendocino elaboró un informe que resalta la necesidad de reformar el mercado laboral y bajar la carga tributaria.

La competitividad, ese conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan la productividad de un país, es la clave en el informe que elaboró el Consejo Empresario Mendocino (CEM) sobre desarrollo sustentable, en el que pone el acento en ese concepto como base de una economía capaz de generar niveles superiores de bienestar para sus habitantes.

En el análisis resalta el desafío que aún tiene por delante Argentina para ser más competitiva: recientemente el Foro Económico Mundial publicó su Informe Mundial de Competitividad 2017- 2018, que incluye un ranking de países en función del Índice de Competitividad Global (ICG). Allí Argentina ocupó el puesto 92 entre 137 países, mejorando 12 puestos respecto del año 2016.

Para llegar a esa calificación organismos internacionales analizan 12 pilares de competitividad. La primera categoría apunta a los puntos básicos y se refiere a esos aspectos que todo país debe garantizar en los estadios más tempranos del desarrollo: instituciones, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud y educación primaria.

En la segunda categoría aparecen los llamados potenciadores de eficiencia, que suponen el adecuado funcionamiento de: los mercados de bienes y servicios, el mercado laboral, la sofisticación del mercado financiero, la educación superior y el entrenamiento, el grado de preparación tecnológica (que mide qué tan bien preparada está una economía para la transición hacia una economía basada en conocimientos ) y el tamaño de mercado.

Por último, la tercera categoría incluye dos pilares: la sofisticación empresarial y la innovación, que son propios de aquellas economías altamente competitivas, que basan su ventaja en el conocimiento y en la capacidad de la economía para capitalizar negocios complejos que incluyan investigación y desarrollo de soluciones innovadoras.

De acuerdo a estos valores, y acotando la comparación sólo a países de América Latina y el Caribe, se destaca a Chile como el país más competitivo, ocupando el puesto 33 de la lista, mientras que Argentina no sólo está desplazada al puesto 92 sino que está detrás de Brasil, Perú y Uruguay.

Esta situación, que mejoró en el 2016, se entiende cuando se acerca la lupa al desempeño argentino en determinados pilares de competitividad como son la eficiencia en el mercado de bienes y en el mercado laboral, que es la peor calificada.

El mercado laboral
De acuerdo al informe del CEM, el paquete de leyes reformistas que lanzó el Gobierno nacional, "apunta a mejorar la competitividad y generar empleo de calidad".

Para esto, analizan los empresarios, habrá que avanzar sobre los elevados niveles de informalidad laboral que ascienden a aproximadamente al 33% a nivel nacional y un valor similar a nivel provincial. Esto equivale a decir que 1 de cada 3 trabajadores no está registrado y no realiza aportes previsionales.

Otro aspecto central que afecta negativamente la competitividad se relaciona con los altos costos laborales en relación a la productividad. Según la comparativa en dólares, nuestros costos laborales se asemejan a los de Taiwán o República Checa –superan ampliamente a los de los países vecinos como Brasil– pero la productividad es 5 veces inferior.

A las preocupaciones para mejorar la competitividad se suma la carga tributaria sobre los salarios. Siguiendo un documento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizado en el 2016, Argentina ostenta con el 35% la mayor cuña fiscal (que es la diferencia entre el monto que paga el empleador y lo que percibe el trabajador) de los países analizados. Esto se mide como porcentaje de los costos laborales totales.

Ese 35% se compone con el 13,4% que aporta el trabajador a la seguridad social y el 21,2% que paga el empleador.

En Chile el empleado paga el 18,2% y el empleador 4,4%.