Economía
Martes 05 de Junio de 2018

Opinión: El achique del "monstruo" estatal

Reflexión sobre los recortes anunciados en los enormes gastos en el Estado nacional y un viejo mal argentino de despilfarrar desde lo público.

El recorte de gastos del Estado, en todos sus niveles, es necesario. En esto, creo, debe coincidir la mayoría, salvo que tengan otros planes mejores para reducir el déficit y a la vez bajar la inflación, todo en un contexto de menor consumo y de problemas de acceso al crédito internacional.

Ahora, y para ser claro de entrada, en mi opinión el actual contexto económico (y por ende también social) hace desaconsejable que ese recorte se haga echando gente a mansalva. Si no se entraría en el mismo camino sinuoso que con las tarifas: intentar corregir años de desarreglos en un corto lapso de tiempo. Porque más allá de que se diga que se eligió el gradualismo para los incrementos, lo cierto es que las tarifas aumentaron en forma bestial en mucho más de un ciento por ciento. No sería sano hacer algo similar con el recurso humano del Estado.

Sí es posible un recorte de los gastos políticos y de otro tipo. En medio de una ola que va hacia este lado de "gastar menos" siguen llamando la atención algunas cosas, como que Argentina llevara a la 107° Conferencia Internacional del Trabajo que se realiza en Ginebra, Suiza, la friolera de 181 integrantes, la delegación más numerosa de todas. Por otro lado aparece como una buena señal la decisión del gobierno nacional de un achique de gastos de todo tipo.

Por ejemplo, congelar los ingresos, reducir en un 30% los gastos de los ministerios (que son demasiados dicho sea de paso), reducir la asistencia de choferes en entes como el Banco Central, donde los mismos cobran un promedio de 114.000 pesos. Esas son sólo algunas de las medidas de achique encaradas por el Estado nacional antes de que se firme el acuerdo con el FMI, que para prestarle plata al país pedirá medidas de este tipo.

Ser funcionario o empleado público, por más que algunos se enojen, no tiene que ser igual a un cheque en blanco para hacer lo que se quiera. No en un país como Argentina con los problemas que tiene y no en un contexto como el actual. Ir hacia estados más eficaces es el desafío, el riesgo es que estas medidas sean maquillaje y en el fondo y con los años, o los distintos gobiernos por venir, siga todo igual o peor.

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