Economía
Lunes 30 de Abril de 2018

Opinión: El amor por el dólar

Opinión sobre la "psicológica" relación de los argentinos con la moneda norteamericana, su explicación y lo que pasa, nuevamente, estos días con ella

Es una relación de amor-odio más difícil de encuadrar que la de esas relaciones entre dos personas que se pelean y se juntan una y otra vez y que desde afuera nadie entiende por qué siguen juntos o por qué se aman tanto.
Los argentinos y el dólar, una combinación que para la economía macro suele ser más perjudicial que beneficiosa. La razón detrás de esta relación de pareja entre la moneda norteamericana y el país más al sur del mismo continente, hay que buscarla en la inflación. Argentina tiene la historia de ser el país con mayores tasas de inflación prolongada. Los bienes que suelen ser más sensibles al dólar son aceites, carnes, panificados, electrónicos, paquetes turísticos, muebles, etc. Y el mercado inmobiliario, que en muchos casos fija sus precios en dólares, como si los materiales los compraran en Estados Unidos.
En estos días el papel verde más querido volvió a ser noticia por la fuerte presión sobre su precio generada por un lado por la aplicación del impuesto a la renta financiera y al mismo tiempo la suba de la tasa de interés en Estados Unidos, lo que hizo que muchos "inversores" saquen sus divisas del sistema argentino para llevarlo al país de Trump. Allí, pese incluso a su presidente, la estabilidad está garantizada.
Y cuando sucede esto comienza una vieja película que no por vieja deja de ser actual. El Banco Central intentando frenar la alzada vendiendo reservas, los medios poniendo al tema como algo central, la gente sumando una preocupación y la mayoría de los formadores de precios comenzando a retocar sus precios, unos pocos en forma justificada y muchos porque sí, "porque si aumenta el dólar tarde o temprano termina aumentando todo" parece ser el "razonamiento" nacional.
Antes del blanqueo, se calculaba que los argentinos tenían en el exterior unos 400.000 millones de dólares, el equivalente a la riqueza que genera el país en un año. El objetivo entonces sigue siendo bajar la inflación, que hasta ahora no se ha logrado en forma contundente. Sólo así, y a largo plazo, podría tal vez aminorar el amor nacional por una moneda extranjera.

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