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Jueves 06 de Diciembre de 2018

Colette: la mujer que peleó por su lugar en el mundo

La actriz británica Keira Knightley protagoniza este filme sobre la vida de la escritora francesa, ícono mundial feminista, y su lucha por tener un nombre propio

Colette, una de las figuras icónicas de la literatura de principios del siglo pasado, llega al cine de la mano de la actriz Keira Knightley en una nueva incursión en uno de los personajes de época que marcaron la carrera de la intérprete británica.

La película sigue la historia de la novelista Sidonie Gabrielle Colette, quién se hizo famosa luego de la publicación de la novela Gigí que fue llevada al cine en 1958. En sus comienzos, sin embargo, Colette era una escritora desconocida, forzada a firmar su trabajo con el nombre de su esposo. Pero, luego de alcanzar el éxito, luchó para ser reconocida por su talento.

Knightley ya había incursionado en la literatura clásica y en personajes de época en Anna Karenina, sobre la novela de Leon Tolstoi (Joe Wright, 2012), Un método peligroso (David Cronenberg, 2011), en la que da vida a la mujer que fascinó y enfrentó a Freud y Jung; El rey Arturo, sobre la tradicional leyenda inglesa (Antoine Fuqua, 2004); Orgullo y prejuicio, basada en la novela de Jane Asten (Joe Wright, 2005); Expiación, deseo y pecado, inspirada en la novela de Ian McEwan (Joe Wright, 2007) y La duquesa, filme en el que interpretó a una aristócrata del siglo XVIII (Saul Dibb, 2008).

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Según contó trabajar en base a textos literarios es lo que la hace sentir más cómoda. "Ya desde pequeña aprendí el valor de la palabra bien escrita y bien interpretada", explicó la actriz.

"Mi madre (Sharman Macdonald) es escritora, y sus obras teatrales son famosas por la precisión de sus diálogos, que son muy estilizados. Pienso que es la forma más bella de escritura y la más enriquecedora para el actor. Y debo confesar que esto me ha supuesto un problema en ciertos momentos de mi carrera, porque los diálogos de las grandes producciones de Hollywood no podrían estar más alejados de esa precisión y elegancia", contó en una ocasión sobre esa predilección.

Ahora es el turno de interpretar a una mujer que rompió los moldes de su época al intentar hacer su carrera literaria por fuera de los cánones del momento histórico que le tocó vivir. Knightley en general interpretó a mujeres de fuerte personalidad, y este es el caso de Colette, un biopic dirigido por Wash Westmoreland que llega a la gran pantalla en un momento de empedramiento para las mujeres.

"Con el auge de Netflix y Amazon estamos viendo algunos personajes femeninos fuertes e historias de mujeres en los servicios de streaming. Yo no hago películas basadas en nuestros días porque los personajes femeninos casi siempre acaban violados. Siempre encuentro algo desagradable en el modo en el que las mujeres son representadas, mientras que siempre he encontrado inspiradores los personajes que me han ofrecido en obras históricas", comentó.

El director inglés Wash Westmoreland se hizo conocido luego de Siempre Alice, película de 2014 por la cual Julianne Moore ganó el Oscar, el Globo de Oro y la mayoría de los premios de la industria. En Colette Westmoreland cuenta la historia de la reconocida escritora francesa que debe recuperar su voz después de firmar como escritor fantasma de su marido. En el camino, ella se involucra con la escena musical en Francia y comienza a explorar varias relaciones con mujeres, y según contó el director, el ejercicio libre de su sexualidad era un aspecto que también le interesaba explorar.

En ese sentido explicó en una entrevista con Variety: "Soy un cineasta queer, y con mi socio Richard Glatser, con quien escribí el guión, siempre buscamos historias que combinen el mundo heterosexual y el mundo queer", dijo Westmoreland. "Hay personas queer a lo largo de la historia, y tienen relevancia, y tienen peso, y esta es su historia".

Westmoreland contó que pasaron casi 17 años desde que comenzaron a desarrollar la película, pero que el tiempo sólo ha aumentado en relevancia el relato. "Algunos guiones, cuando los tenés guardados por algunos años, pueden acumular polvo y comenzar a sentir que ya no están en contacto con los tiempos, pero con Colette fue todo lo contrario", dijo. "El intrépido enfoque de su personaje hacia el género y la sexualidad ha hecho que la historia sea más actual con cadc año que pasa".

Por su parte, Knightley consideró que aunque está acostumbrada a los personajes de época, Colette se diferencia de otros. "Me conecté con ese sentimiento de no haber sido escuchada, y creo que lo maravilloso de este personaje y de esa mujer fue que ella vivió su vida sin vergüenza; ella lo vivió sin pedir disculpas", dijo Knightley. "Cuando no había espacio para ella en el mundo, ella hizo un agujero en el mundo y el mundo la aceptó, y eso me encanta".

Pero para la actriz, ese aspecto de la personalidad de Colette no significa que la actitud de la escritora pueda equipararse a los movimientos #MeToo o Time's Up de hoy, que buscan crear oportunidades similares para las mujeres. "Colette era una individualista; no creo que ella hubiera sido parte de ningún movimiento", dijo Knightley. "Pero creo que debes mirarla y decir: «Lo que ella hizo fue extraordinario para su época»".