Mendoza
Domingo 25 de Noviembre de 2018

Cornejo y el peronismo, entre el futuro y el ayer

Miradas opuestas. El Ejecutivo local busca escapar de la crisis huyendo hacia adelante. La oposición halla su refugio en el pasado.

Las embarazosas circunstancias del país pusieron a los dos entre la espada y la pared: a Alfredo Cornejo y al peronismo mendocino en su versión oficial.

Ambos deben huir hacia algún lugar, antes de que el agua les llegue al cuello.

El gobernador, cercado por la crisis económico-social de la Argentina, eligió huir hacia adelante, hacia el futuro. Algo así como escabullirse de la celda por el lado de arriba.

El PJ, inaugurando la presidencia de Guillermo Carmona, eligió el camino opuesto: huir hacia atrás, hacia el pasado. Algo así como volver a la vieja cucha. Aunque esté algo húmeda y cachuza, al menos ofrece el consuelo de un sitio familiar.

Cornejo decidió apretar el acelerador en estos días, metiéndole más ritmo al cúmulo de innovaciones, provocativas muchas de ellas, con que ha balizado su gestión.

Cuenta con una envidiable ventaja: su poder político en la provincia le permite aventurarse por caminos que están vedados, absolutamente, al PRO que lidera el presidente Macri e, incluso, María Eugenia Vidal en Buenos Aires.

Carmona, imposibilitado por la coyuntura de competir en el terreno de la creatividad, se juega a meterle al Gobierno cuanto palo en la rueda esté a su alcance. La razón que lo sustenta, con la foto de Cristina sobre el escritorio, es que atrás, en los días pasados de la Argentina, está lo mejor a lo que podemos aspirar.

La foto inspiradora, subrayemos esto, es la de la expresidenta; ni por asomo la de los exgobernadores Celso Jaque o Paco Pérez.

El otro peronismo, la víctima

En esta pulseada de tendencias opuestas, la primera víctima política es el "otro" peronismo, ese que da en llamarse racional, federal, alternativo o cualquier adjetivo al uso.

Dicho pejotismo no kirchnerista, que a nivel nacional se referencia en Schiaretti, Pichetto, Urtubey, Manzur o Massa, en Mendoza exhibe su mayor fortaleza a través de los intendentes que todavía conserva.

Pues bien, presa de sus contradicciones y su pasividad, dejó de marcar la cancha con negociaciones pragmáticas y, tras ponerle otro freno al oficialismo con el Presupuesto en la Legislatura, debió fumarse el contragolpe de Cornejo. Decreto mediante, se acabó la reelección indefinida de los caciques comunales.
No es un golpe de nocaut. Todavía. Pero los dejó sin aliento.

Intensificación de las acciones

Ambas líneas de acción tenderán a intensificarse por estos días.

Carmona buscará frenar la iniciativa antirreeleccionista por vía judicial y se inspirará en la contracumbre de Cristina Fernández y Dilma Rousseff para apostrofar el próximo encuentro del G20 en Buenos Aires. Se define como "progresista" este espacio, pero su consiga es "vamos a volver". ¿Un oxímoron?

Cornejo, mientras tanto, seguirá profundizando una huella abierta por iniciativas como el ítem aula o el Código de Contravenciones, que provoca la airada crítica, justamente, del progresismo pero que, a su vez, despierta la envidia de sus socios de Cambiemos en Buenos Aires, le da chapa de distinto en el país y que, hasta aquí, ha contado con el aval de la ciudadanía en las urnas.

La minería, una prueba de fuego

De todas las discusiones públicas en curso, la más necesaria es la que atañe al desarrollo de la minería.
Durante años, el tema ha discurrido por el lado de los prejuicios, de las frases hechas y de la emotividad.
Pareciera haber llegado el momento de enfocarlo más seriamente, dado el tamaño de la crisis, y la necesidad imperiosa de ampliar la matriz productiva de la provincia, impulsar la actividad empresaria y mejorar el empleo.

Los frentes con los que debe lidiar el Gobierno son diversos y difusos. Tiene enemigos, por ejemplo, dentro de su propia alianza, a la hora de rediscutir la restrictiva ley 772, como el sancarlino Difonso o el lasherino Orozco, sin contar, en la vereda de enfrente, con los ambientalistas o el arzobispo Marcelo Colombo.

Para el peronismo tampoco resulta cómodo el asunto, pues el senador Alejandro Abraham propuso modificar la norma y caciques de peso como los Félix de San Rafael tienen una arraigada tradición minera.

El debate político, hasta ahora, ha sido paupérrimo, convengamos.

Esto ha agotado la paciencia de los sectores productivos. "Los políticos están pasándose facturas sin discutir el fondo de la cosa ni el largo plazo. La minería es, junto con el Oil & Gas, el futuro de una Mendoza bien gestionada, negociada y con empresas serias", decía, por estas horas, uno de los empresarios locales más activos, ligado a la construcción.

Los representantes gremiales, con la UOCRA a la cabeza, esgrimen argumentos similares.
El subsecretario de Energía, Emilio Guiñazú, que anduvo tentando inversores por el sudeste asiático, guarda moderación. Pide, simplemente, que "la política deje de mirarse el ombligo y se dedique a la agenda real de la gente".

¿Podrá salir la política del lugar común?

Acaba de escribir Martín Caparrós, refiriéndose a la política de nuestro tiempo: "Nunca las palabras engañan más que cuando se transforman en lugares comunes: cuando, a fuerza de repeticiones, se convierten en un envase en el que cabe todo y cualquier cosa, una manera de decir nada para que cada quien escuche lo que quiera".