Mendoza
Jueves 19 de Abril de 2018

El adiós a la voz de las Vendimias y los espectáculos del Este

Falleció Rodolfo Manzanares (61). El carismático y querido locutor, amante del folclore, animó miles de shows.

Ya no habrá noches oscuras en San Martín. El cielo estará siempre iluminado. Un montón de chispas en el aire, de pequeñas explosiones repetidas mil veces. Entonces ya no habrá noche, por más que se sienta una enorme ausencia. Este miércoles a la mañana se silenció la voz más emblemática de San Martín, la voz de 30 años de vendimias, de festivales artísticos, de las noches de boxeo, la voz del estadio. Murió Rodolfo Manzanares (61), ¡que se ilumine el cielo!.

Estaba internado en un sanatorio del Gran Mendoza. Había peleado los últimos tiempos con deficiencias hepáticas y este miércoles no las pudo superar, como ya había hecho antes.

Fue el hombre del escenario por excelencia. La voz de todos los festejos. El conductor eterno. El único.

"A mi papá le gustaba contar que era nacido en el barrio Las Ranas, pese a que venía de una familia humilde y, según el mismo decía, que vivía en una casa que no tenía baño", contó Guadalupe, una de sus hijas. Rodolfo tenía cinco en total: Agustina y Florencia y los varones Franco, Kevin y Nicolás.

Con su frase "ya tiene reina el pueblo, ¡que se ilumine el cielo!", el gordo cerró todas las vendimias departamentales de los últimos 30 años y casi todas las distritales, a donde iba por más que no pudiera cobrar un peso.

Había nacido en San Martín el 18 de noviembre de 1956 y, además de amante de la locución, le gustaba mucho el folclore. Ayer un medio local recordaba que Rodolfo Luis Manzanares a mediados de los 70 formaba parte del grupo "Tres Para el Folklore", en donde tocaba el bombo y cantaba.

"Mi papá terminó la secundaria y no pudo estudiar más", recordó Guadalupe. En 1988 comenzó a hacer locución en la FM Radio Galileo. Su voz era potente e inconfundible.

Hizo de todo. Desde programas deportivos hasta algunos donde pasaba música romántica. "Soy del barrio Las Ranas, folklorista y cantor", recordaron que decía.

Siempre con chispa, a Manzanares le gustaba bromear en el micrófono, tanto en la radio como en los festivales. "Siempre me reí mucho con él", dijo Graciela Falcón, la otra locutora base de las fiestas vendimiales, que reconoce que "en 1997, la primera vez que me convocaron para conducir, fue él quien me enseñó todo sobre el escenario", agregó.

Fue la voz del Estado del Atlético Club San Martín, el Chacarero, y también relator de fútbol. El portal Periódico San Martín recordaba que "el 31 de marzo de 1996, en la lejana Rawson, el local Germinal goleó a San Martín por 5-1 y uno de los goles lo hizo un defensor de apellido polaco". Entonces Manzanares dijo: "Si se hubiera tenido un apellido más fácil, lo nombro más al 6". Esa es solo una de las tantas ocurrencias del gordo.

Este periodista que escribe aprovechó su memoria y su gracia para contar. Le gustaba recordar su infancia, pese a que fue muy dura, y tenía frescas muchas vivencias de su barrio y del pueblo.

Desde hacía varios años trabajaba en la sede local del Centro Empleados de Comercio atendiendo al público y allí también hacía gala de su buen humor.

"Poné que era hincha de River, porque a él le gustaba que se supiera", pide su hija Guadalupe. "Gracias por recordarlo. Él decía que cuando muriera lo iban a recordar".

Y es así. No habrá otro igual. No habrá otra Vendimia igual. Ahora, cada vez que los fuegos artificiales cierren cada festejo, cada vez que se ilumine el cielo, Rodolfo Manzanares sonreirá desde alguna parte.