Mendoza
Domingo 29 de Abril de 2018

El "mendocino" que fue el último timonel del Belgrano

Daniel Agüero, nació en San Juan pero se crió en nuestra provincia. Fue el 2 de mayo de 1982. Quedaron 770 sobrevivientes y hubo 323 bajas. Su testimonio es el de un héroe de la Patria.

"Ya estaba perdiéndose en el agua y las balsas desparramadas en el perímetro con el miedo de las explosiones que vienen después. Que ahí se grite un ¡viva la Patria! no era protocolo. Eso era la desesperación y la necesidad de seguir defendiendo a la Bandera". Así describió Daniel Agüero (58) el momento más inolvidables y dramático de su vida. Uno de los que debieran estar registrados de algún modo en la memoria de todos los argentinos, sobre lo que pasó después del hundimiento del ARA General Belgrano, el 2 de mayo de 1982, en la Guerra de Malvinas.

Su testimonio como sobreviviente es crucial. Fue el timonel que le dio el último giro a babor, en el momento en el que el crucero era atacado por un submarino nuclear británico, lo que provocó la muerte de 323 argentinos, la mitad de las bajas que tuvo el país en el conflicto bélico."Se

rescataron a 770 personas. No existe en la historia un hundimiento tan rápido con tanta cantidad de sobrevivientes. El gobierno de Inglaterra a través de Margaret Thatcher fracasó con su cometido. Querían que el barco desapareciera completamente y que nadie quedara vivo", aseguró, compartiendo su relato a 36 años del hito que le dio supremacía naval a Inglaterra, pero que demostró la aguerrida defensa de la soberanía de los argentinos.

Su historia
Daniel Agüero nació en San Juan y se radicó en Mendoza a los 8 años. Ingresó como personal de cuadro a la Marina en 1978, lo que le permitió dar la vuelta al mundo con la Fragata Libertad, entre otras travesías.

Al crucero Belgrano arribó con 22 años. Allí se desempeñó como timonel de maniobras y de combate. El 16 de abril de 1982 zarpó con él ya enterado de la toma de Malvinas y compartiendo con sus compañeros una "euforia total". "Iba a cumplir con la promesa que se hace los 20 de junio: seguir a la Bandera, respetarla hasta perder la vida. Con entusiasmo, con fe pero también con miedo, tomando conciencia de lo que podía suceder", cuenta hoy.

Sin embargo, el plan de hacer puente entre Malvinas y los barcos ingleses no se pudo cumplir y debían regresar al continente. El 2 de mayo, el gobierno británico después de estudiar sus movimientos los atacó en las condiciones más adversas.

"Yo a las 15.49 tomé el timón. Se dan las novedades y se comenta el fenómeno climático. Había vientos de 100 kilómetros por hora, temperatura de 10 grados bajo cero con sensación térmica de 20 y oleajes de hasta 18 metros", detalla con exactitud. Minutos después, recuerda que se produjo el primer impacto en la zona de proa y otro en la de hélice.

Sobre esos instantes, dice que no era completamente consciente de lo que sucedía porque estaba en un lugar acorazado. La realidad empezó a ser evidente a través de lo que escuchaba por teléfono. Después, no le respondió el timón y le dieron la orden de abandonar el barco.

"Recién ahí conocí lo que era realmente el miedo. A uno en la formación le enseñan qué hacer antes situaciones límites tenés que vivirlas. Pero venció el coraje", afirma, agregando que después no hubo casualidades, sino "diosindades"

"El Belgrano tuvo la bondad de darse vuelta de campana, lo que permitió que las balsas se desplazaran", asegura, destacando la formación que les dio la Marina, y también la de la familia, la escuela y la cuna.

"Ante situaciones límites te nace el espíritu de supervivencia o el de pánico. Y el de supervivencia nos llevó, una cuestión de misterio, a no dejar solo al otro. La Marina nos formó y tomó la materia prima que eran la educación y los valores", dice resaltando además la ayuda de los dos barcos que los escoltaban: el Piedrabuena y el Gurruchaga.

¿Qué pasó después?
"Todos no tienen ni la más mínima idea de lo que vivió cada soldado en defensa de la soberanía nacional, como tampoco se imaginan del bien que le hacen a un veterano cuando lo saludan y lo reconocen en la calle. A mí me pone muy contento cuando lo valoran y también cuando no lo valoran porque no entienden lo que se vivió", confiesa, y lamenta que en el país hubo una "desmalvinización" pero que después se echó luz sobre la gesta, que fue la de recuperar las Malvinas que son argentinas.

Tras la Guerra, Agüero –que hoy tiene 3 hijos- debió afrontar varios obstáculos para poder rehacer su vida. A pesar de que le prometieron trabajo desde el Gobierno debió bregar para tener con qué vivir lo que lo llevó a vender pan casero y a trabajar como ayudante de albañil. Hoy se desempeña como asesor de seguros en una agencia de autos.

En cuanto a Malvinas, el contó que viene de cumplir uno de sus sueños que fue volver al puerto en Ushuaia de donde zarpó por última vez. "Me queda algo más. Si se diera la oportunidad me gustaría llegar navegando adonde se hundió el Belgrano. Pero igual ya soy un agradecido permanente a Dios", cerró.

Monumento en el Concejo capitalino

El monumento se inauguró el 2 de mayo de 2017 en el museo del Área Fundacional. Al tiempo, con la idea de darle mayor trascendencia y de preservarlo del vandalismo, se ubicó en el ingreso al Concejo Deliberante de la Ciudad de Mendoza.

La escultura fue hecha por Oscar Rivera, del partido bonaerense de Almirante Brown. El artista guarda una relación muy cercana con la historia del crucero ya que él trabajó allí en la campaña de 1961 y su hijo era marino en 198. El monumento representa la proa del crucero con su ancla y mide 2,30 metros de alto por 2,15 metros de ancho.


Perfil: Daniel Agüero
Edad 58 años
Nació en Caucete, San Juan. A los 8 años se trasladó a vivir a Mendoza y desde entonces vive aquí
Estado civil separado
Hijos Maximiliano, Marcia y Mariano
Ocupación Trabaja como asesor de servicios de Genco, desde hace 22 años

La historia

1982. El hundimiento del General Belgrano se produjo el domingo 2 de mayo con consecuencia del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror. Esto les permitió a los británicos la superioridad naval en la zona. El ataque causó la muerte de 323 argentinos, prácticamente la mitad de las bajas de nuestro país en todo el conflicto.​