Mendoza
Miércoles 31 de Enero de 2018

El raid de las niñas de 12 años abusadas fue demoledor para ellas

Además de los abusos que sufrieron y de una grave intoxicación con alcohol, marihuana y cocaína, también las usaron para comprar las drogas.

El raid de las niñas de 12 años del Este, sometidas a abusos sexuales el jueves pasado por un empleado judicial que ahora está detenido, fue literalmente demoledor para ellas.

Además de los abusos que sufrieron y de una grave intoxicación por la ingesta de alcohol mezclado con barbitúricos, las niñas también consumieron marihuana y cocaína.

No fue todo. Previamente, las habría utilizado, junto con otro individuo identificado como Matías y que es intensamente buscado, para comprar la droga, valiéndose de su corta edad, según datos que maneja la investigación.

El consumo de drogas de las menores fue confirmado por los análisis de laboratorio e informado oficialmente ayer por la tarde por el Ministerio Público Fiscal.

El allanamiento al departamento donde estuvieron las menores, propiedad de Lucas Fernández, el empleado judicial acusado y detenido ya había dado pistas al respecto.

"Por las fotografías tomadas en el lugar, por la condición de desorden y por los restos de vasos y estupefacientes, se presume que el domicilio se encontraba en las mismas condiciones en que lo dejó el imputado cuando se retiró con las menores hacia la zona de El Carrizal", informó oficialmente la fiscalía.

Con el panorama aclarado, ahora los investigadores entienden porqué las menores estaban prácticamente groguis cuando fueron rescatadas por un policía del automóvil de Fernández, quien trabajaba en la oficina fiscal de La Paz-Santa Rosa y que ahora está imputado de violar a una de las niñas.

Una alta fuente de la investigación afirmó: "Hubo que esperar muchas horas para que las niñas se recuperaran. Una de ellas llegó al hospital al borde del coma alcohólico". Las dos fueron tratadas con lavajes de estómago para poder sacarlas del nocivo cuadro.

De hecho, las chicas de 12 años pudieron declarar en cámara Gessell, a duras penas, al otro día de ser descubierta la situación.

Las puertas que abrió el caso
Los análisis clínicos revelaron más malas noticias: ambas menores tenían signos de abusos sexuales de larga data y una de ellas, según informó ayer por la tarde el Ministerio Público Fiscal, está contagiada con sífilis, enfermedad que trae desde antes de lo sucedido el jueves pasado.

Los resultados han abierto un panorama abrumador para los investigadores de San Martín.

Por empezar, la hipótesis de que las menores eran explotadas sexualmente por adultos y que llegaron a manos de Lucas Fernández luego de un pacto previo por dinero.

Lo sospechan porque las chicas subieron al auto luego de verlo pasar dos veces, porque afirman que lo hicieron voluntariamente, luego de que Fernández y otro adulto de nombre Matías las invitaran "a tomar unos tragos". Aunque no tienen pruebas de que fueran explotadas, a los investigadores les cuesta creer que las menores se manejaran de esta manera, solas y por su cuenta.

Otro punto abierto es la venta de drogas a menores de edad. La información en la causa indica que cuando partieron de plaza Italia y antes de llegar al departamento de Fernández, fueron a comprar drogas.

Los adultos habrían mandado a las dos chiquitas a adquirir los estupefacientes, evitando correr riesgos.
Esto será investigado por la Justicia Federal, cuando la fiscalía gire la denuncia a ese fuero, que es el que tiene competencia legal sobre comercialización y consumo de drogas.

Pero no quita que los detectives de la fiscalía recolecten más pruebas y luego se las envíen al juez federal.

Los abusos sexuales de larga data, confirmados por los médicos, son la otra revelación que abrirá sin duda una causa paralela.

Estos diagnósticos señalan que las niñas han sido violadas reiteradamente desde hace mucho tiempo. ¿Dónde empezaron esos abusos? ¿Cuándo? ¿Fue en el ámbito intrafamiliar? ¿Fue a manos de una red de prostitución de menores? ¿Fue en la calle, por razones de supervivencia?

Corrupción de menores
Todas estas puertas se han abierto con la investigación principal, en la que el acusado, Lucas Fernández, pidió declarar, justo luego de saber que se había ordenado su traslado a la cárcel.

Ante esto, el envío al penal fue provisoriamente suspendido para no tener que llevarlo desde Mendoza otra vez hasta San Martín.

Pero la situación de Fernández es muy mala y comprometida. Lo que declare hoy en su defensa, no modificará su condición actual, con un inminente pedido de prisión preventiva y una larga estadía en la penitenciaría hasta el juicio.

Es más, podría sumarse a la imputación de abuso sexual con acceso carnal (violación) que ya tiene en su contra, la de corrupción de menores por la otra niña, que aunque al parecer no fue violada por Fernández, si observaba en el mismo auto y en todo momento cómo era abusada su amiga.

Fuente: Diario UNO de Mendoza