Mendoza
Sábado 08 de Diciembre de 2018

La lucha de varias familias por el protocolo de la diabetes

La senadora Fernanda Lacoste (PJ) presentó un proyecto para que los docentes se capaciten y sepan actuar.

Un hijo es el tesoro más preciado que puede tener una persona. De eso no quedan dudas. El caso de la senadora del PJ, Fernanda Lacoste (45), está emparentado con esa lucha de una madre por su hija que tiene una enfermedad que puede complicarse. La legisladora presentó un proyecto para que el protocolo de la diabetes sea obligatorio en los colegios de la provincia y así los docentes sepan actuar en caso de tener que asistir a un pequeño que la padezca.

La hija de Patricia se llama Emilia y tiene 10 años. "Desde los 6 años que es diabética, es insulinodependiente y se inyecta cinco veces al día. Va al colegio San Luis Gonzaga y tiene un compañerito en el otro quinto grado, que también es insulinodependiente y se llama Alejo", contó Lacoste.

También tiene otra niña, Julia (13). "Estoy divorciada, pero tengo una excelente relación con el papá, que es Fernando Simón (46), el fiscal de Estado (se ríe). Ingresé el año pasado y salí la legisladora con mayor productividad. Eso me enorgullece", afirmó.

Relató cómo descubrió la enfermedad de su pequeña: "Esa noche mi hija se levantó al baño cuatro veces, al otro día la llevé al Hospital Español, pedí que le hicieran unos análisis y ahí tuvo el debut diabético con 580 de azúcar en sangre, o sea una hiperglucemia fatal, ahí nomás tuvimos que internarla en terapia y fueron siete días bastante tremendos".

"El debut es tremendo, tenés que aprender a inyectar en 5 minutos. Nos cambió la vida, uno cree que puede solucionarlo con trasplantes, pero por ahora la diabetes no se cura. Confiamos en que la ciencia siga investigando para que esto se pueda revertir", dijo con angustia.

"Emi es una nena muy inteligente, estuvo casi dos meses sin ir al colegio todos los días porque después del debut el regreso a la escuela fue tremendo, porque se tenía que medir la glucemia, e igual sacó todos 10 en la libreta en ese trimestre. Es muy dulce, generosa y tímida, pero revaliente e íntegra. La hermana la ayuda mucho y en la escuela la sale a defender al decirle a las señoritas que la deben dejar ir al baño, que se tiene que tomar un juguito y que debe comer cuando es necesario", relató.

Contó otra veta de Emilia: "Practica tenis porque los niños que tienen esa enfermedad deben hacer una actividad física, le encanta cocinar y leer, es muy tranquila y dulce y le gusta hacer artesanías".

Sobre el proyecto, sostuvo que "la parte de la formación de los docentes vamos a tratar de que sea con bono de puntaje, o sea, no es crearles más responsabilidades sino capacitarlos en esa temática a los que prefieran. Que esto sea obligatorio en las escuelas primarias y secundarias de la provincia, públicas y privadas".

Habló de la problemática de mucha gente desamparada. "Nosotros estamos un poco mejor porque tenemos obra social, el problema lo tienen los niños que no la tienen y que no le pueden dar un tratamiento adecuado porque los insumos médicos cada vez son menos. Entonces no pueden ser medicados como corresponde, porque la diabetes es una enfermedad que afecta a los riñones, al corazón y a la vista", enfatizó Lacoste.

"Desde el Ministerio de Educación todavía no nos contestan sobre la cantidad de niños diabéticos que hay en Mendoza. El 10% de la población argentina lo es, tipo 1 y 2. La tipo 1 les da generalmente a los niños en edad temprana de 8 a 14 años y son insulinodependientes (necesitan la insulina para poder vivir). En cambio los que padecen la tipo 2 no siempre son insulinodependientes, como la gente grande. Pero ahora hay muchos niños obesos, una enfermedad que está corriendo muy rápido", señaló.

"Nuestra asociación se llama Dulces Corazones, es solidaria, nosotros acompañamos a los nuevos debuts diabéticos y ayudamos a la gente que no tiene insumos. Esta enfermedad es una pandemia y tenemos que visibilizarla para que a nuestros niños los traten sin discriminarlos, para que los acompañen en las escuelas", afirmó.

"Somos muchas familias, más de 50. El día a día es complicado, no es fácil la tarea, hay que poner el mayor compromiso con los niños porque son ellos los que se inyectan. Es una enfermedad muy invasiva, que afecta mucho lo físico, pero también lo psicológico. Es un shock para la familia", cerró.

Con la iniciativa, se busca la creación del código azul

"El proyecto es un programa de abordaje integral en las escuelas para niños con diabetes tipo 1 y un protocolo de actuación en caso de crisis. Esto significa darle una formación y capacitación a los docentes para que cuando los niños estén con hiperglucemia o hipoglucemia puedan asistirlos y acompañarlos en esos momentos de crisis, donde necesitan atención rápida", dijo Fernanda Lacoste.

"Al proyecto lo presenté el 30 de octubre (ingresó en noviembre porque lo hicimos en el marco del mes de la diabetes, ya que el 14 fue el día internacional), está en el Senado, pasó ahora a la Comisión de Salud y después se tratará en el recinto. Se convocará también a la Asociación de Diabetólogos y a los que quieran aportar para perfeccionar el proyecto", añadió.

"Habrá una articulación del Ministerio de Salud con el de Educación y queremos crear el código azul, ya que el azul es el color de la diabetes internacionalmente. Al crear el código azul cuando hay una emergencia el Ministerio de Salud sabe que se trata de un niño diabético", completó.

Fuente: Diario UNO de Mendoza