Mendoza
Martes 02 de Abril de 2019

"La Patria nos necesitó en Malvinas y allá fuimos"

Un soldado se prepara para la guerra, pero no la quiere. Las fuerzas armadas argentinas fueron convocadas por una causa justa, recuperar un territorio propio en manos de una poderosa potencia, y tanto los soldados de carrera, como los conscriptos, aceptaron el llamado y fueron a luchar por la Patria. El por entonces sargento de la Compañía de Comunicaciones Mecanizada 10 (estaba en Palermo, Capital Federal) Zenón Reynoso, tenía 27 años, y dos meses de casado cuando sonaron los clarines, y no dudó en ir a combatir en las Islas Malvinas en 1982.

Este próximo martes 2 de abril, Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, en la plaza de Luján de Cuyo, Reynoso, y cerca de 300 ex combatientes nucleados en la Asociación Cuyana de Veteranos de Malvinas (ACUVEMA) recibieron el homenaje y agradecimiento que por muchos años no tuvieron, pese a haber ofrendado su vida. El municipio lujanino decidió declararlos Ciudadanos Ilustres.

Reynoso era sargento (se retiraría luego como suboficial mayor) de la Compañía de Comunicaciones y llegó a Malvinas el 10 de abril en una atestado Boeing 737 de Aerolineas Argentinas a Puerto Argentino -el que sería finalmente su destino-. "Nos enteramos cuando llegamos a Malvinas, no sabíamos donde íbamos, solo que íbamos al sur. Y terminé en el Comando del Teatro de Operaciones". Allí se desempeñó donde lo requería su especialización: comunicaciones.

"No sabés las pepitas que nos tiraban"

Allí Zenón tuvo a su cargo a seis soldados "dragoneantes, con experiencia" y tuvo como misión inicial dos objetivos: conectar el medio interno (todos los puestos de la isla), y el enlace con el continente.

"Al principio se nos complicó hacer andar el sistema, había mucha humedad, pero luego lo solucionamos. Los argentinos nos damos maña para salir adelante como sea", explicó el ex combatiente, que agregó: "Estuve en dos puestos: primero operaba la central telefónica del teatro de operaciones, con más de 120 líneas en Puerto Argentino, todo con alambre (cableado estándar con cables de cobre). Luego me desempeñé en la Red de Apoyo de Fuego donde indicábamos a los aviones o artillería donde tirar. No usamos el fusil, al no entrar en contacto directo con el enemigo, pero no sabés las pepitas (bombas) que nos tiraban los aviones todos los días, y sobre el final de la guerra, la artillería nos dio con todo. Estuvimos en peligro siempre, y si bien tuve un solo muerto cercano, si hubo muchos heridos en mi sección", recordó sobre el peligro al que estuvo expuesto en aquellos días de mayo del '82.

Consultado sobre qué fue lo peor que vivió en el Sur, expresó: "Fue la rendición. Eso fue lo más complicado para nosotros. Fue un dolor muy grande tener que entregar las armas. Sentí un dolor mucho muy fuerte. Te da impotencia que te saquen tu arma de defensa", confesó Reynoso.

Ante la pregunta de si volvería a involucrarse en esta guerra, expresó con firmeza: "Volvería yo y mis camaradas siempre. Malvinas es un sentimiento. Saldríamos a colaborar, como se dice, cuando el clarín suena por la patria. Para eso me preparé y trabajé 37 años en el ejército", dejó aclarado el ex militar mendocino.

"Duele la desmalvinización"

"Lo que más dolió y me duele aún es la "desmalvinización", empezando por nuestras fuerzas, donde nos dejaron de costado, y luego también lo hizo el gobierno civil. En todos los ejércitos del mundo se le rinde un homenaje al soldado que vuelve de luchar, aunque haya perdido la guerra", dijo el veterano, que integra la ACUVEMA.

Los tiempos han cambiado, y la gente ha ido separando lo que fueron dos cosas distintas: la Guerra Sucia, y la Guerra de Malvinas, dos caras de un mismo ejército, y ahora los ex combatientes son homenajeados por su valor y entrega por una causa nacional.

"El primer reconocimiento fue que nos otorgaran la pensión como veterano de guerra, recién en 1995. Pero fue sólo para los que estuvimos en combate, no a los movilizados, que si bien se los reconoce, pero al estar en el continente no les dieron la pensión", explicó Zenón.

Hoy quienes pelearon en Malvinas se sienten orgullosos de su actuación, y con sus compañeros del centro de veteranos dan charlas en las escuelas de Luján, en una convenio con el municipio, donde le cuentan a los chicos como personas comunes se transformaron en héroes cuando su patria los necesitó.

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