Mendoza
Domingo 12 de Agosto de 2018

Los sismos mendocinos que supimos conseguir

La Sociedad de Pediatría decodificó a Albino. Mazzón fue acusado de "bolsero" por los suyos. Deschavan el ministerio paralelo de Paco

Mendoza está viviendo otro tipo de sismos, muy distintos a los remezones telúricos habituales.

Abel Albino, por ejemplo, ha pasado de ser el señor abnegado de CONIN que luchaba contra la desnutrición infantil a convertirse un tipo retrógado y fanático religioso, que poco y nada tiene que ver con la ciencia.

El finado Juan Carlos Mazzón,el histórico operador del Partido Justicialista, a quien hasta sus detractores solían reconocerle su maquiavélica habilidad para cortar y pegar figuritas en el peronismo, fue acusado -post mortem- de haber pertenecido a la logia de "personas de la política" (como dice José López) que recibían bolsos con dólares de la corrupción.

La provincia asiste atónita a la revelación de que en el gobierno de Paco Pérez existió una "Rosadita", en alusión a la cueva de Puerto Madero donde los hijos de Lázaro Báez contaban los billetes de las coimas mientras reían y tomaban whisky.

Nuestra "Rosadita" funcionaba muy cerquita del Barrio Cívico, en una casa del barrio Bombal, donde se "arreglaba" a qué empresas se le iban a entregar obras públicas, previo pago de peaje.
Se corre el velo
La Sociedad Argentina de Pediatría ha salido públicamente a ventilar que Abel Albino en realidad nunca fue un médico abnegado sino un activista religioso extremo.

Alguien que tuvo la habilidad de enarbolar una causa noble para, en el fondo, defender una creencia o una opinión sectaria con pasión exagerada y sin respetar las creencias y opiniones de los demás.

El subsidiado
La entidad que agrupa a los pediatras del país ha afirmado además que lo de Albino nunca aportó avances científicos a la lucha contra la desnutrición infantil.

Afirma, por el contrario, que este médico ha ejercido un crudo "asistencialismo" para lo cual ha echado mano -entre otras cosas- a los aportes que recibía de los sucesivos gobiernos -algunos a regañadientes, hay que admitirlo- que terminaban por comprar el relato del doctor prestigioso.

Cuando no se quiere ver
Otro dato muy interesante que remarcan desde la Sociedad de Pediatría es que esta versión retrógrada de Abel Albino, con la que muchos han terminado por desayunarse, es la real, pero desde hace muchísimo tiempo.

Es decir: Albino ha sido siempre eso, un fanático confesional.

La entidad médica ha ratificado que ellos lo venían denunciando a Albino desde hace años por ejercer una tarea "anticientífica" que "equivocaba los diagnósticos y los tratamientos", pero da a entender que su habilidad comunicativa pudo más.

Asimismo la Sociedad de Pediatría remarca que hace varios años Albino ya escribió un libro con todo este ideario reacccionario. Y que lo ha cumplido a pie juntillas sin revisar ninguna de sus creencias.

El show del disparate
No hay que olvidar, por ejemplo, que Albino solía ser un abonado en los programas de Jorge Lanata por su cruzada contra la desnutrición de los niños.

Que yo recuerde, el gordo nunca lo cuestionó por sus extremismo católico, salvo ahora que tras el temible discurso de Albino en el Senado de la Nación durante los debates por el aborto, sí se ha expresado con claridad sobre el personaje.

Ese espiche de Albino en el Senado fue tan grosero, ridículo y peligroso, que -ahora sí- se cavó la fosa él mismo.

En el catolicismo hay mucha paja, pero también trigo. Existen fieles sensatos que están convencidos de que una Iglesia extremista y cerrada a los cambios está condenada a provocar una diáspóra hacia idearios más oxigenados.

Esa gente también se ha sentido afectada por los disparates de Albino cuando aseguró, a esta altura del siglo veintiuno, que los preservativos no sirven para prevenir el sida, o que el sexo sólo es para concebir un hijo y nada más (y mucho menos para divertirse) o que las mujeres están hechas esencialmente para tener hijos.

El Chueco
Pasemos al otro mendocino caído estos días en desgracia a tres años de fallecido.

Juan Carlos Mazzón tuvo siempre la habilidad de caminar por la cuerda floja entre lo bueno y lo malo.
Seguramente ha hecho varias excursiones hacia el lado de lo malo, pero tuvo la capacidad de no hacer alharaca.

Lo salvó su costado recoleto, de laboratorio, de sótano, de mesa chica, mezclado con su "cancha" para conocer los entresijos de ese fenomenal pastiche ideológico y cultural que fue y es el peronismo.

Alejado de los reflectores y de los micrófonos, Mazzón fue un tramoyista de excepción, un experto en el off the record, el tránsfuga simpático de algunas películas.

¿Que se podía esperar de alguien que durante todo el kirchnerismo tuvo su oficina en la Casa Rosada muy cerquita de Néstor primero y de Cristina después?

La fija eran los bolsos. Los abultados y sintomáticos bolsos kirchneristas.

No ha sido ningún diario hegemónico ni ningún bocón macrista el que ahora lo ha denunciado a Ma-zzón como un engranaje clave de los bolsos sino el propio Juan Manuel Abal Medina, que fue jefe de Gabinete de Cristina.

Pacolandia
Con respecto a ese otro terremoto que se viene con la "Rosadita" mendocina (un ministerio de Obras paralelo escondido en el Barrio Bombal) hay que decir que ese suceso que investiga la Justicia está a la altura de lo que fue Paco Pérez, el peor gobernador de Mendoza desde el retorno a la democracia.