Mendoza
Domingo 12 de Agosto de 2018

Una diseñadora que trabaja las prendas que confecciona como si fueran maquetas

A Victoria Cucchi, el amor por el tejido y la confección le llegó casi como una forma de reaccionar contra lo convencional. "Mi mamá es modista y nos vestía a mi hermana y a mí –con la que sólo me llevo 11 meses– con ropa hecha por ella, exactamente igual, pero en distinto color, casi eran uniformes". Lo cuenta divertida, pero la experiencia la inició en la búsqueda de lo diferente. Aprendió a coser y a tejer, y a "destrozar" ropa que no le gustaba, para hacer nuevas prendas adaptadas a su estilo.

Con Capote, la marca que creó hace 4 años, se embarcó en esa aventura de deconstruir lo establecido, para proponer alternativas y lo hizo desde la indumentaria. Hoy su marca es reconocida a nivel provincial, nacional e internacional. De hecho la actriz Romina Iniesta eligió un atuendo de Capote para asistir al Festival de Cannes.

Su carrera de Arquitectura la influenció totalmente a la hora de planterase los diseños. "Yo trabajo las prendas como si fueran maquetas y lo que otros realizan en un terreno, yo lo trabajo en un maniquí", dice.

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<b>Creativa. </b>La mentora de Capote cuenta que trata las prendas como objetos de arte.
Creativa. La mentora de Capote cuenta que trata las prendas como objetos de arte.

Victoria recibió a Diario UNO en su taller de Luján de Cuyo, donde desplegó toda su creatividad convertida en tejidos, géneros naturales , con su inconfundible sello.

–¿Cómo definirías tu marca?
–El fuerte de lo que hago es el tejido. Me gusta jugar mucho con la imagen, trabajo con fotógrafos, estilistas, maquilladores, para generar como una estética. Las marcas generalmente venden una forma de vida. Lo que yo trato de hacer es llevar la parte del oficio a otro nivel, que se destaque. Por eso se llama Capote, el capote es la parte superior, la de abrigo, entonces lo más interesante de la marca es el tejido. Hago una técnica particular, mezclo el tejido con otros textiles.

–¿Qué es lo que te impulsa a buscar lo diferente?
–Mi carrera de Arquitectura influye en lo que hago porque mis prendas son construcciones, objetos. Por eso exploro, busco, trato la prenda como un objeto de arte.

–¿Cómo fue que te dedicaste al diseño y confección de ropa estudiando Arquitectura?
–Mi mamá es modista, y como yo siempre fui muy alta, me hacía la ropa. Mi vieja me quería matar porque le hacía bolsa todas las telas.

–¿Ella te enseñó?
–Sí, mucho no quería, porque mi papá es abogado y era como tirar el tema de la costura para abajo, yo se la levanté como que la tomo de otra manera. Ahora dice "ya te puedo enseñar".

–¿Vos cosés la ropa?
–Yo coso, pero ahora mando las prendas a un taller, aunque la base en la que hago la experimentación la confecciono yo. Los básicos los mando a coser, pero los tejidos los hago todos yo.

–¿Qué te motiva a la hora de crear?
–Primero, del lado de la prenda, que tenga un lado artístico. Experimento desde ese lado. Por otra parte, trato de generar un mensaje. Siempre hago prendas a mano, me interesa mucho que se mantenga el oficio a flor de piel, que se note lo artesanal. Después experimento con las telas, para darles otro uso que el que tienen desde su concepción, por ejemplo la arpillera o la totora para tejer. Convino transparencias con tejidos.

–¿Cuando vos decís que querés dar un mensaje con lo que hacés, tiene que ver con esto de rescatar lo artesanal?
–Claro, el tejido está muy ligado a lo antiguo. Entonces lo que quiero dar como mensaje es que puede estar tejido, pero ser contemporáneo. Por esto mezclo géneros o tejo con cosas que no son para tejer. O por ejemplo, lo que se pone en un lugar, lo trato de poner en otro (N de R: en este sentido, un claro ejemplo de "salir de las convenciones" es una prenda de una colección que Victoria llamó "camisidio", se trata de una falda, hecha con muchos cuellos de camisas. Es una forma de salir de lo convencional y darle otro sentido a lo que crea).

–¿Sentís que es difícil que la gente entienda el concepto de lo diferente?
–Es difícil. A mi la marca por ahora no me da réditos económicos. Estamos en una gran crisis. Hoy yo trato de mantenerme y seguir laburando. Comprar, es muy poca la gente que compra. Y la que tiene plata, se va al shopping porque es más cómodo. ¿Cuántos talleres abiertos a la calle pueden haber acá en Mendoza?

–¿Existe algún estímulo al que se pueda recurrir?
–Hay pocos, ahora estamos trabajando en el Mendoza Fashion Week, que es un evento que organiza el Mendoza Plaza Shopping, y es como el que se hace en Buenos Aires, generado por el shopping Alcorta. Yo gané el primer concurso y estuve en la pasarela del Mendoza, que me ayudó muchísimo a que mi marca se hiciera conocida y para estar donde estoy. Ahora no soy jurado, pero soy una especie de couching de El Semillero. Junto con otra diseñadora de indumentaria que se llama Vicky Gassull. Ya están los siete que van a participar. Son jóvenes de Mendoza, que mandaron propuestas a un concurso referidas a una temática, y desde esa temática trabajan.

–¿A qué tipo de público está dirigida tu marca?
–En realidad antes me volcaba más a un público determinado. Actualmente trabajo con la peluquería Ovni y es esa gente la que trato de satisfacer con mi propuesta. Mi marca está dividida en básicos, experimentación y tejidos. Y allí estoy vendiendo.

–¿Creés que el público mendocino todavía es un poco duro para elegir cosas diferentes?
–Creo que hay público, antes pensaba que no. Hay una movida muy interesante, lo que pasa es que por ahí no se ha comenzado a percibir. Sin embargo, la gente que tiene el dinero y es la que consume, difícilmente busque este tipo de creaciones. Todavía no generamos lo que a ellos les interesa.

–¿Comenzaste con la marca en forma paralela a tu carrera?
–La marca la tengo hace 4 años y me fue muy bien. Me presento mucho a concursos. Estuve en Buenos Aires, quedé seleccionada en Rosario, he tomado talleres de emprendedurismo, todo lo que sea artesanal, lo aprendo. He aprendido cestería, taller de calzado, estoy haciendo otro taller de lencería.

–¿Cómo canalizás la arquitectura en lo que hacés?
–Lo que hago son construcciones, la arquitectura es más difícil de materializar . Lo que me hizo la arquitectura es plantearme las creaciones con dimensión, no en el plano. En realidad, diseño construcciones que luego, en lugar de volcarlas en un terreno, las modelo en el cuerpo humano.

–¿Me contás sobre tu proceso creativo?
–Primero juego materializando lo que quiero hacer, lo voy probando y después lo dibujo. Generalmente diseño en el maniquí. Por esto hago hincapié en que tener el oficio te hace más rico a la hora de crear. No es lo mismo que dibujes algo de frente y de atrás, y que hagas tres moldes que te van a salir planos, a que puedas materializarlo en volumetría. Yo trabajo la ropa como si fuera una maqueta.