Mundo
Sábado 20 de Enero de 2018

El femenino rostro que esconde a la muerte

La mantis. En esta serie francesa, protagonizada por Carole Bouquet, un asesino en serie imita los crímenes de una célebre homicida serial. Ella decide colaborar con la investigación si su interlocutor es su hijo, que es policía y hace 25 años que no ve.

Después de explorar el accionar y los mecanismos psicológicos de varios asesinos en serie (como Mindhunters, Top of the Lake, Fargo, Manhunt: Unabomber) Netflix presenta una producción donde el brazo del mal es femenino y que, a diferencia de otras, muestra a una asesina serial y no a una mujer que ha cometido uno o varios asesinatos (como The Sinner o Alias Grace). Se trata de La mantis, producción que a pesar de ser promocionada como un contenido original de la plataforma –como lo hizo con Manhunt: Unabomber, que se emitió originalmente por Discovery Channel– fue realizada por Septembre Productions para el canal galo TF1.

La historia comienza con varios homicidios que copian los perpetrados 25 años antes por una célebre asesina en serie. Jeanne Deber, apodada "la mantis", que asesinó a ocho hombres de las más variadas y violentas formas como una personal manera de hacer justicia, ya que se trataba de pedófilos o violentos.

La policía obviamente hace el paralelismo entre el imitador y la mantis (magníficamente interpretada por la siempre hermosa Carole Bouquet, la misma que trabajó con Luis Buñuel en Ese oscuro objeto del deseo) y ella se ofrece a ayudarlos a atrapar a esta especie de "discípulo", pero con algunas condiciones. La más compleja es que quiere como interlocutor a su propio hijo, Damien Carrot (interpretado por Fred Testot), a quien no ve desde que fue capturada y que ahora es parte de las fuerzas policiales.

A lo largo de seis capítulos, el guión se desarrolla con fluidez y manteniendo el suspenso al pendular de un sospechoso a otro, con lo cual el espectador termina por dudar de todo y de todos, situación que recién se resuelve al final de la quinta entrega.

Pero más allá de buscar al asesino imitador, una subtrama no menos importante e intensa se desarrolla: la del destruido lazo de Jeanne y su hijo, quien tenía sólo 10 años cuando su madre fue arrestada por sus crímenes y quien descubrirá que tras la maldad de su madre hay mucho más de lo que supone y oscuras historias que cambiarán, una vez más, su propia vida.

Lo mejor de la serie es su protagonista, Corole Bouquet, quien desde su imperturbable belleza impregna de frialdad todos sus actos y que no parece conmoverse por ninguna atrocidad, ni las pasadas propias ni las actuales ajenas.

El resto del elenco acompaña de manera digna, aunque en muchas escenas, donde el dramatismo se exacerba, suelen caer en sobreactuaciones que desmerecen el resultado final, comenzando por el mismo Fred Testot, el coprotagonista.

La mantis es Carole Bouquet. Y por ella vale la pena verla.