Mundo
Lunes 04 de Junio de 2018

Hallaron una posible prueba de la tortura que mató a Jesucristo

La única otra prueba de una crucifixión fue hallada hace medio siglo en Jerusalén.

Arqueólogos italianos descubrieron un esqueleto de 2.000 años de antigüedad que perteneció a un hombre que habría muerto crucificado, según sugiere un análisis publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences.

A pesar de que se cree que la crucifixión fue una tortura que los romanos practicaron durante casi mil años, las pruebas palpables de esta tortura son extremadamente raras. "La importancia de este descubrimiento reside en el hecho de que es el segundo caso documentado en el mundo", subraya una de los autores del estudio, Ursula Thun Hohenstein, de la Universidad de Ferrara. Se considera que la escasez de los restos de crucifixiones se debe a que las cruces de madera se deterioraban rápidamente y a que los clavos se extraían de la víctima.

El esqueleto hallado en Italia, que pertenecía a un hombre de entre 30 y 34 años, fue descubierto durante las excavaciones de una tumba en la llanura Padana, a unos 60 kilómetros de Venecia. Los investigadores afirman haber detectado una "peculiar" lesión "en todo lo ancho" del hueso del talón. Como consecuencia del análisis, han llegado a la conclusión de que el talón pudo haber sido clavado a una superficie antes de la muerte de la víctima.

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Los autores sugieren "la crucifixión como una posible causa de la lesión", no obstante, advierten que "esta interpretación se ve complicada por la mala conservación de la superficie de los huesos y a los daños y agujeros presentes otras partes del esqueleto".

La primera prueba de crucifixión fue hallada en 1968 por el arqueólogo Vassilios Tzaferis en Jerusalén. Se trata de los restos de un hombre judío que tenía un clavo de 18 centímetros en el talón. Además, el clavo estaba unido a un trozo de madera de olivo que podría ser un resto de la cruz.

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