Martes 30 de Octubre de 2018

Musulmana discriminada en Cacheuta: "No quería que nadie pasara lo que yo pasé"

La joven denunció a las Termas de Cacheuta por no dejarla ingresar con su tradicional traje de baño. El INADI falló a su favor. Su relato.

Tiene 21 años, es estudiante universitaria y la hermana mayor de una familia conformada por cuatro integrantes, todos católicos pero con raíces libanesas. Ingresó vestida con un hiyab, un jogging y una remera mangas largas sin escote. Poseedora de una sonrisa y una amabilidad pocas veces vista habló con diariouno.com.ar sobre una situación que le tocó vivir hace poco.

La joven musulmana, que evita llamar la atención, pasó a ser conocida por el hecho de discriminación que sufrió en las Termas de Cacheuta y que denunció ante el INADI. La llamaremos 'Sabrina' ya que en la entrevista realizada en el estudio de su abogado, pidió que no se le sacasen fotos ni se difundiera su nombre para resguardar su identidad.

"Cuando llegó el dictamen a mi domicilio, que falló a mi favor, me sentí contenta porque se había hecho justicia", señaló.

Consideró que los argumentos fueron bien fundados y respetuosos, por lo que expresó su agradecimiento.

Su abogado, Emilio Azura, afirmó que "muy posiblemente" iniciarán acciones civiles contra las Termas.

´Sabrina' recordó que el 24 de diciembre pasado fue al lugar junto con su mamá y su hermana. Detalló que ni siquiera entraron porque cuando expresó el tema de su traje de baño, recibió la negativa de las diferentes autoridades de la empresa.

"Sólo le pusieron el precinto de ingreso a mi hermana, porque atendiendo a lo que yo les dije que iba a usar una malla distinta por razones religiosas me dijeron que no se podía".

"Lo conversé con el que vendía las entradas, hablé vía telefónica con un encargado, y la respuesta fue siempre la misma 'No es la malla con que se puede entrar, son las normas'", expresó.

Sabrina sostuvo que el impedimento nunca tuvo razón de ser y que sintió gran impotencia porque lo consideró injusto, ya que "ni siquiera se molestaron en mirar el burkini". Además, descartó que el impedimento respondiese a razones de salubridad, ya que nunca le ofrecieron la posibilidad de realizarse una revisación médica, y su malla enteriza es de la misma tela que cualquier otra malla.

"Cuando vi que de verdad no podía ingresar, me puse a llorar muy fuerte, me puse muy triste porque nunca me había pasado algo así", indicó con los ojos vidriosos y voz nerviosa.

La joven que a los 16 años se convirtió al islamismo, manifestó que lo que la motivó a denunciar fue que no quería que otra persona pasase por lo mismo.

"Ese mismo día me fui convencida de que algo iba a hacer, no lo podía dejar así", sentenció.

Resaltó que el apoyo de su familia fue rotundo, como lo fue desde que decidió profesar el islamismo.

Recordó que cuando se puso el hiyab (velo que cubre la cabeza y el pecho usado por las mujeres musulmanas), tuvo muchos temores pero que en realidad la reacción de la gente fue buena y amable.

Para la joven, el hecho de tapar su cuerpo y preservarlo, tiene como propósito dejar que su belleza sólo la vean quienes realmente la aman, y no quienes la desconocen.

"La mujer en el islamismo es considerada algo precioso, es muy valiosa. Si tuvieses un lingote de oro no vas a andar gritando por todos lados que lo tenés; por el contrario, lo vas a cuidar", concluyó.

Fuente: Diario UNO de Mendoza