País
Sábado 04 de Agosto de 2018

La doble vida de un hombre de familia

La obra Los invertidos (1914), que por primera vez trató el tema de la homosexualidad en Latinoamérica, subirá a escena el próximo jueves.

Los invertidos, la obra que en 1914 estrenó el dramaturgo José González Castillo, fue un hito en el teatro argentino y latinoamericano, ya que por primera vez se abordaba el tema de la homosexualidad.

La narración se concentra en un triángulo de amor y odio, de secretos y verdades dolorosas, conformado por Florez, su esposa, Clara, y Pérez, que es el amante de Florez y la parte oculta de la vida de este hombre de familia.

Censurada dos veces, esta obra sigue teniendo resonancias luego de tantos años de estrenada y el jueves próximo llegará a la Nave Cultural una puesta dirigida por el actor y director teatral Guillermo Troncoso, con 10 actores en escena.

Troncoso se imaginó muchas veces un mano a mano con González Castillo en el que charlaban los matices de este texto, de esta historia de amor tan singular y esa "doble moral" que castiga, a veces de una manera muy trágica.
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"Esta obra fue catalogada como la más polémica del teatro argentino, porque la trajo desde el día en que se estrenó", contó el director en esta charla con Escenario. Y agregó: "A mí lo que me llamaba mucho la atención es este tratamiento social que hizo José González Castillo, que además de dramaturgo fue un promotor del tango y anarquista".

–No es un dato menor que fuera anarquista, porque esto lo reflejaba en sus obras...
–Exactamente, porque en ellas incluía este tipo de cuestiones filosóficas o análisis sociales. Yo tengo una visión muy particular sobre Los invertidos. Es como si hubiese podido charlar con él y que me explicara por qué tuvo que poner esta obra como "moralizante". Creo que fue porque se la prohibieron dos veces y él tuvo que salir a decir que era, en realidad, moralizante. Pero si la analizás, ves que en algunos textos salta esa moralidad atrevida, tan espantosamente homofóbica. Algunos dicen que la obra es homofóbica, pero yo diría que algunos personajes lo son. Pero si me instalo en 1914, cuando fue estrenada, lógicamente tengo que pensar que tuvo que producir aversión, sobre todo en la clase social porteña que iba a ver teatro, porque allí no llegaban las clases populares.

–¿Creés que en tono de tragedia hizo una crítica social a las clases altas?
–Sí. Hay textos de los personajes satélites, como los del bulín de Pérez, donde uno de ellos dice: "Este Florez, ¿a quién engaña haciéndose el padre de familia ejemplar, cuando en realidad le gusta otra cosa". Creo que el autor estaba desenmascarando en este texto esta hipocresía del "deber ser".

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–Después de logros como el matrimonio igualitario, ¿la obra mantiene su actualidad?
– Totalmente. Esta obra de 1914 tiene mucho que ver con esta época, sobre todo en sociedades muy conservadoras donde el "deber ser" es importantísimo. He conocido casos específicos de hombres que sufren lo que pasa en esta obra, eso de tener que llevar una doble vida que no los deja ser felices plenamente, de no poder vivir su propia sexualidad, sino que tuvieron que casarse por el mandato de los padres o de la sociedad.

–¿Hiciste cambios al texto original?
–Los he hecho para que se pueda entender mejor y si la obra era moralizante en esa época, en el sentido de homofóbica, en esta oportunidad no es tan así, porque a veces con cambiar una sola palabra cambia todo el sentido. Creo que González Castillo conoció el mundo gay para escribirlo de tal forma, por los chistes que hace, por ejemplo. Y es más, muchos dicen que el caso existió realmente, y que lo que él hizo fue convertirlo en una obra de teatro.

–¿Mantuviste los nombres originales de los personajes?
–Sí, y los textos originales con ciertas modificaciones lingüísticas, porque por ejemplo los personajes se trataban de "tú", que era como trabajaban el idioma los dramaturgos de aquella época. Sólo falta un personaje, porque Florez y la esposa tienen dos hijos y acá sólo tienen uno, Julián, que lo interpreta Exequiel Sosa Lesta, un actor de 16 años que está magnífico.

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La puesta
La intimidad de la sala 3 de la Nave Cultural ha permitido que Troncoso pueda plantear la obra de manera tal que los espectadores se sientan muy involucrados con ella. "Hay dos planos enfrentados: por un lado la casa de Florez y por otro el 'bulín'. La sala 3 es como un rectángulo y esto posibilita que se puedan enfrentar los espacios. Pero también hay escenas que se van a hacer en el pasillo, al lado del público. Van a poder sentir la respiración de los actores".

Además el director explica que "está escrita como si fuera el teatro a la inglesa antiguo, una 'obra de puertas', donde los personajes entran y salen todo el tiempo y el público es partícipe, al saber cosas que el resto de los personajes desconocen".

–Además de la puesta, el maquillaje y los vestuarios merecen una mención aparte...
–En esto nos ha apoyado la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza con parte de la producción, porque son 10 actores los que están en escena. El vestuario y maquillaje son de Ricardo Tello y con ellos tomamos una decisión. Ricardo me decía que la moda de 1914 no era muy vistosa, sino algo tosca, así que la trasladamos a los años '30, para que luciera mejor.

–¿Cómo fue el trabajo específico con los actores?
–Estoy muy feliz de haberlos encontrado. Han trabajado muchísimo para poder encarnar a cada uno de estos personajes, porque hay que imaginar lo que es traer una obra de 1914, no es para nada fácil interpretar esos textos. Han hecho un trabajo maravilloso y estoy agradecido con cada uno de ellos por este desempeño tan profesional y por la suerte de tenerlos.

–Una de las puestas más famosas fue la de Alberto Ure en 1990, en el teatro San Martín. ¿Ves diferencias con la tuya?
–Recuerdo bien la puesta de Alberto Ure, pero era más oscura. A mí me gustó trabajar un poco más la comicidad de los personajes. En el bulín es muy divertido lo que sucede, aunque paulatinamente se vaya apagando, a medida que va transcurriendo la trama.

–Más allá de si es homofóbica o no, la obra muestra las consecuencias que la intolerancia a lo diferente puede llegar a provocar...
–Es que es muy difícil no poder hablar abiertamente del amor que uno siente por alguien con otras personas. Esta obra en su momento demostraba que estos hombres que se sentían gays terminaban con un destino trágico y eso era terrible, pero sigue sucediendo. Ahora lo ves en el bullying que sufren los chicos homosexuales, por ejemplo.

–¿Cómo trabajaste la trilogía de los personajes protagonistas?
–Primero trabajé la relación de este matrimonio, donde Florez es un tipo hosco con su esposa. El público quizá lo vea un poco machista por cómo la trata. Ella hace todo lo posible para acercarse a él, pero no lo consigue. Luego está la relación que Clara establece con Pérez, cuando éste le hace notar que su vida no es vida, que cree amar a su marido, pero que quizá no lo ama. Allí, ella lentamente va cayendo en los brazos de Pérez. Y por último está la relación de Pérez con Florez, donde este último realmente está a gusto, porque puede ser quien realmente es. Estas diferencias los actores las han trabajado muy bien.

–¿Cómo ves a Celeste Álvarez en el rol de Clara?
–En ella ves la transformación de señora sumisa, en busca de su felicidad, a alguien muy opuesto. Es como si llegara a convertirse en Florez, porque al principio él se ve distante, frío y en el devenir de la obra ella se convierte en un personaje frío, oscuro.

–¿Y el Florez de Fernando Echenique?
–A él lo veo como un hombre que sufre por amor todo el tiempo , que no puede vivir bien o tranquilo, no puede vivir su verdadero amor por una cuestión social y esto le pesa.

–¿Qué ves en el Pérez de Marcelo Díaz?
–A este personaje lo hemos discutido mucho. ¿Por qué intenta seducir a Clara si está enamorado de Florez? Pero creo que González Castillo lo escribió así para que desatara todo ese torbellino de sensaciones que tiene la obra. Pérez quiere que salga a la luz la verdad.

–¿Ves valentía en el autor al escribir esta obra en esa época?
–Yo lo quiero perdonar a González Castillo, que tuvo que decir que este texto era moralizante, aunque creo que en el fondo quería destapar la olla, mostrar una realidad de la cual la gente no hablaba. Cuando salió la ley de matrimonio igualitario yo estaba en Río Colorado dirigiendo una obra y me quedé esa noche hasta la madrugada cuando se votó la ley. Me emocioné mucho y juro que pensé en los personajes de Los invertidos, en tantas personas que murieron sin poder ser felices.


Cuándo: jueves 9 de agosto a las 21
Dónde: Nave Cultural (Maza y España, Ciudad)
Entrada:$200
Reserva al 2616465629