País
Domingo 17 de Marzo de 2019

Peligro, radicales enojados: de qué depende que rompan Cambiemos, se vayan con Lavagna o se corten solos

Ya se empiezan a traslucir las grietas internas de la coalición de gobierno debido al descontento radical.

"No te olvides que en 2007 nosotros fuimos con Lavagna". La frase la pronuncia uno de los radicales más identificados con Cambiemos y que tuvo participación activa en reuniones de gabinete durante los tres años de Macri en La Rosada.

Reconoce lo que cada vez más "correligionarios" dicen en voz alta o voz baja. No comparten el modo en que gestiona el PRO, no comparten su manera de hacer política, no comparten su ideología económica y no comparten el "establecimiento de prioridades" que se realiza desde la Casa Rosada.

Esto no es nuevo: "Solamente el desastre en el que estábamos hizo posible el 'milagro de Gualeguaychú'", dice este radical que aún sigue con los pies en el plato, cada vez con menos entusiasmo.

Se refiere a la Convención Radical que dio inicio a Cambiemos allá por marzo de 2015.

En aquel entonces el partido –de pocos votos nacionales pero con mucha presencia territorial- debatió si debía ir en alianza con Macri, con Massa o con fórmula propia. Ernesto Sanz era el que impulsaba unirse al macrismo; Gerardo Morales, hoy gobernador de Jujuy, pedía un acuerdo con Massa; y Julio Cobos planteaba la fórmula propia. Ganó Sanz y fue el puntapié inicial para que Macri ganara la presidencia.

"El milagro de Gualeguaychú" fue que el radicalismo –partido de raíz socialdemócrata- terminó aliado con un partido de centro derecha para sacar al kirchnerismo.

Pero en aquella convención hubo muchos heridos, que hasta ahora permanecieron más o menos callados. Con la inflación sostenida al 4%, el dólar en la cornisa y sin signos de reactivación, cada vez son más los que quieren abandonar un barco en el que nunca se sintieron cómodos.

Y hoy, por primera vez, ven una opción competitiva con la que sí se sentirían cómodos: Roberto Lavagna.

Hoy buena parte del radicalismo cree que a Macri se le acabó el tiempo. Que ya no puede encarrilar la economía y que, sin esa carta, no podrá ganar las elecciones. Por eso, muchos dirigentes están pidiendo cambios en la política de alianzas. Esa decisión se debe tomar en la Convención Radical que debía hacerse en marzo pero se está postergando por falta de acuerdos.

Esa Convención es presidida por Jorge Sappia, marcadamente antimacrista. Según los cálculos del grupo que encabeza, hoy en esa convención perdería por 2/3 la continuidad en Cambiemos. Número inchequeable, pero ellos dicen que lo tienen.

"Lo de Cordoba no es un accidente. Tenemos mayoría asegurada en la Convención. Tenemos que discutir las alternativas", dice uno de los que trabaja en la línea rupturista.

Jorge Sappia preside la Convención, que es básicamente como la Cámara de Diputados de ese partido.Llegó a ese lugar por casualidad. Es cordobés, tiene 78 años y fue propuesto por Mario Negri y Ramón Mestre, dos que hoy se odian. Ese lugar debía ser para un santafesino, pero como en ese momento el presidente del partido era radical se optó por la opción Córdoba. A poco de asumir, Sappia empezó a militar en contra de la continuidad de la alianza con el PRO.

Esa voz era absolutamente minoritaria en el partido. En 2017 solo 7 de 240 se opusieron. Pero hoy los ánimos están más caldeados.

Cada vez son más los dirigentes que plantean:

  • Las condiciones que se daban en 2015 no son las mismas
  • Hay que discutir porque no fue un gobierno de Cambiemos sino del PRO
  • Por qué fue una alianza electoral exitosa pero nunca fue una alianza de Gobierno

En estos tres puntos están de acuerdo tanto los dirigentes cambiemistas como los anticambiemistas.

Sacando estos tres puntos algunos pedirán cambios en la política de alianzas; y si pierden irán por afuera. Sienten que las bases les están pidiendo eso.

Autocrítica

Se vieron en estos días giros autocríticos de la conducción del radicalismo. Básicamente en la figura de Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza que viene mostrando gestos de autonomía importantes.

El último, la fotografía con dos de los precandidatos presidenciales de Alternativa Federal: Juan Manuel Urtubey y el piquetero Humberto Tumini. En el barrio esa foto pacífica es una apretada. Otro gesto: no estuvo en la mesa Nacional de Cambiemos en donde se decidió que se rompía la alianza en Córdoba.

Esa ruptura tuvo su correlato legislativo. Los diputados nacionales de Córdoba dejan el bloque de Cambiemos.

Parte del radicalismo analiza que desde la interna en La Pampa, en que el "Colorado" MacAllister cayó frente a la UCR , cambió la composición de fuerzas. Que ahora el partido está condiciones de exigir más. Y si del otro lado no están dispuestos a aceptar, hay que romper. "Iremos por afuera o plantearemos otra política de alianzas", dicen quienes promueven esto.

Del otro lado, desde los sectores más "cambiemistas" del radicalismo aseguran que no es posible que se rompa la alianza y que en la convención no tienen forma de llegar a la mayoría.

El que debe convocar a la Convención es Cornejo, gobernador de Mendoza y jefe del partido. Será a fin de abril o principio de mayo y solo resta definir el lugar: será Corrientes o Jujuy para jugar de locales. Es fundamental que sea antes de la interna de Córdoba: no vaya a ser que el sector Cambiemos que encabeza Mario Negri quede tercero.

Un jugador será clave en todo esto: Ernesto Sanz, quien está fuera del escenario pero fue el fundador de Cambiemos. Muchos le consultan qué hacer. El les repite a los suyos que va a ayudar a continuar en Cambiemos, aunque plantea que es necesario "un formato mejor para la UCR".

"Son tensiones típicas en el cierre de listas que lo que demuestran son las diferentes formas de entender la coalición. Pedimos desarrollar mecanismos de conciliación pero no se tomaron en serio",dice uno de los que trabaja más activamente en la continuidad dentro de Cambiemos.

Mientras el radicalismo se debate internamente -y a su vez se debate entre su vida y su muerte- se precipita una posible crisis institucional. Este partido que parece minoritario en la coalición por la cantidad de votos que aporta podría terminar genera una importante crisis de gobierno a menos de 6 meses de las elecciones nacionales.

Su poder de decisión es acotado, pero su poder de daño es fenomenal en el peor momento del gobierno de Macri.

Nota de opinión de Pablo Winokur, editor de política de A.24.com.

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