San Rafael
Miércoles 08 de Agosto de 2018

Asalto a panadería: "Picanearon a mi patrón y amenazaron con tirarlo al horno"

Héctor Molina empleado de la panadería que fue asaltada este miércoles, relató el horror que lo tocó vivir. Fue golpeado con un palo y amordazado.

Mucha suerte tuvo Héctor Molina, uno de los empleados de la Panadería "Molina", que fue asaltada este miércoles a la madrugada por tres delincuentes armados con revólveres y una picana conocida como Taser.

Es que el trabajador que tiene el mismo apellido que sus patrones fue uno de los principales protagonistas del hecho que finalizó con el robo de unos $15.000 que estaban ocultos en la vivienda de los padres del dueño de la panadería.
Héctor amasaba el pan junto a su jefe cuando cerca de las 5.30 tres delincuentes con pasamontañas en los rostros y armados entraron al galpón donde se ubican la mesas de trabajo y el horno principal.
Allí los obligaron a tirarse al piso pero Héctor se negó y la respuesta fue un palazo en el rostro y otro en las piernas. A ambos les encintaron los brazos y les colocaron precintos en las manos y los pies.
Dos de los delincuentes se dirigieron a la vivienda donde residen los padres del dueño del local comercial y el tercero se quedó a cuidar a los amordazados.
"Al jefe lo picaneaba con un objeto similar a una linterna y luego le dijo que si no les daba lo que querían lo iban a tirar dentro del horno", dijo Héctor.
Luego explicó que "empecé a hacer fuerza para soltarme, primero zafé de la cinta que tenía por las piernas y luego la de los brazos hasta que el ladrón se dio cuenta y me vino a golpear. En ese momento entré a forcejar y le tiré la pìcana al duelo y le dí una trompada".
Héctor corrió, cerró una puerta y creyó haberlo encerrado pero el delincuente escapó junto al resto de la banda. Se subieron a los techos con el dinero y ganaron la calle para subir a un Fiat Uno blanco con llantas negras.
En el galpón dejaron caer un pasamontañas y se olvidaron la picana, ambos objetos fueron secuestrados por los policías.
Lo cierto es que la semana pasada desconocidos cortaron los cables de electricidad de la panadería. La idea era saber si tenían o no una alarma y descartada está posibilidad planificaron el robo que se concretó este miércoles.
"Eran jóvenes, venían a buscar plata pero no eran profesionales", atinó a decir Héctor, que en el momento del robo nunca pensó que lo podrían haber matado.
"Somos gente humilde y trabajadora", dijo el dueño de la panadería y agregó que "fueron 45 minutos de tensión que nunca nos vamos a olvidar".

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